Caso Cecilia Strzyzowski: trasladan de urgencia al hospital a Marcela Acuña
Veintitrés días de huelga de hambre lleva Marcela Acuña, detenida en el marco de la investigación por el femicidio de Cecilia Strzyzowski en Chaco. A raíz de esto, este miércoles es trasladada al hospital Perrando para ser atendida.
La acusada está alojada en el Departamento de Violencia Familiar y de Género, dependencia contigua de donde está su marido, Emerenciano Sena, otro de los sospechosos del caso junto a su hijo César y los cuatro colaboradores colaboradores de la familia.
La Dirección General de Abordaje Territorial, mediante la división Fuerzas Operaciones Estratégicas Femeninas, solicitó esta tarde alrededor de las 19:20, por una “directiva de la superioridad”, la presencia de una ambulancia para trasladar a la imputada hasta el nosocomio con el objetivo de un examen físico.
Al lugar acudió una gran presencia policial. Acuña fue sacada de su celda, vestida con un chaleco antibalas y luego movilizada en un vehículo con custodia. Previo a este movimiento, estuvo reunida con su nuevo abogado: Ricardo Osuna.
En declaraciones a la prensa, el defensor indicó tras salir de la dependencia policial que el estado de salud de la imputada es “bastante delicado”: “Incluso ahora creo que le cortaron una sopa que le estaban dando por el tema de la huelga. Estoy viendo si amerita presentar un habeas corpus por el estado de salud de ella”. Consultado acerca de si la acusada tiene fuerzas para manejarse por sí sola, contestó que lo hace “lentamente”.
Luego, el letrado recordó que la queja de su cliente es por su esposo: “A ella lo que más le aflige es que a Emerenciano lo tienen privado de libertad, con un colon sangrante, diabetes y no sé qué otra complicación más. Y en realidad Emerenciano no tiene nada que ver, eso es lo que me manifestó ella”.
Por otra parte, Osuna confirmó que Acuña solicitó ser trasladada a una cárcel de mujeres ya que, en el lugar actual, el trato sería “bastante malo”. “Incluso nosotros estamos hace más de una hora y media para poder entrevistarnos, y primero nos salieron diciendo que solamente podíamos venir los días de visita. Después tuvimos que hablar con el fiscal y pedirle un favor personal para que nos dejen hablar con la detenida. Si fuese un preso común, nosotros venimos, nos presentamos con la credencial y nos dejan pasar”, relató.

