El extraño hecho que hizo explotar a los vecinos de Maipú con un reclamo de seguridad
Un grupo de WhatsApp comunitario que comparten vecinos del barrio Procrear, El Mirador y Cóndor y Andes, de Maipú, comenzó a registrar una gran actividad en la noche del miércoles pasado luego de que niños advirtieran que dos personas les habían ofrecido caramelos cuando se encontraban jugando en una plaza y, con esta estrategia, se habrían querido llevar a uno de ellos.
Los menores llegaron corriendo a la casa de uno y narraron lo sucedido. Esto terminó con sus madres decididas a salir a buscar a la pareja que había sido señalada. Mientras tanto, pidieron la colaboración de los vecinos y algunos se sumaron a la búsqueda.
“La mamá comenzó a pedir ayuda porque no le tomaron la primera llamada que hizo al 911. Después le pedían que les diera una descripción de estas personas y que el móvil se iba a acercar cuando pudiese. Como ya estamos acostumbrados a esta situación en la que la Policía te va pateando, la mamá le dijo que los vecinos estaban saliendo con palos y si los encontraban, los iban a matar. A los dos minutos llegó un patrullero”, relató una de las vecinas del barrio Procrear, quien indicó que, cuando los efectivos se hicieron presentes, detuvieron a la pareja.
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El jueves se radicó una denuncia sobre el hecho y actualmente la causa se encuentra en la Fiscalía de Delitos No Especializados.
Inseguridad: un problema de vieja data
Este episodio provocó que la paciencia de quienes viven en el lugar –próximo a la zona conocida como “La triple frontera”(Maipú, Luján y Godoy Cruz)- perdieran la paciencia ya que, según detallan, la inseguridad es moneda corriente. El malestar culminó con una protesta en la calle Paso y, finalmente, la presencia de funcionarios.
Sin embargo, no se trata de la primera oportunidad en que los vecinos se organizan para reclamar mayor presencia policial en el área, ya a fines del año pasado habían tenido un encuentro con personal del Ministerio de Seguridad.
Tras este cónclave, las versiones son contrapuestas. Por el lado de la gente, aseguran que las promesas no se cumplieron, pero, desde el ministerio, indicaron que allí cuentan con personal de la UCAR (Unidad Ciclista de Acción Rápida).
Por fuera de estas versiones, los testimonios se agolpan: “Hace algunos meses me robaron una moto de la cochera del complejo. Compré otra y, hace un par de semanas, si no fuera por la alarma, me la llevan de nuevo”.
“Estamos pasando un momento muy complicado. Robos de autos, de bicicletas. Niños que son atacados en las paradas de colectivos”, suma otro de los habitantes del lugar y remata: “Estamos olvidados de la provincia. Parece que el gobernador se ha olvidado que Maipú también pertenece a Mendoza”.
“Asaltan a la gente que viaja en los colectivos o en las paradas. También se llevan las luminarias para que en la oscuridad sea más fácil asaltar a los vecinos. Como que ya nada es un impedimento”, aseguran.
El sentimiento de desprotección y “olvido” es compartido por varios de quienes se acercaron el miércoles a protestar. Es que, según narran, ni la luz del día, ni el tránsito de personas detiene a los malvivientes, quienes cada vez llevan sus actos con mayor violencia. Incluso señalan que en el predio se encuentra una instalación de Infantería y que algunos robos se han realizado a escasos metros de este lugar.
Los niños y adolescentes son la mayor preocupación de quienes viven en estas barriadas, es que, clubes como el Pumai, Gutiérrez y Maipú desarrollan parte de sus actividades en las cercanías. “Ni siquiera se preocupan por poner una patrulla cuando los chicos salen, para poder resguardarlos”, advirtieron.
El caso previo que enciende las alarmas
Cuando los vecinos se encontraban protestando, una mujer se acercó para contar su historia, la cual caldeó aún más los ánimos. Es que, en diciembre del 2021, ella sufrió un violento episodio junto a su pequeño nieto de dos años a plena luz del día.
“Había ido con mi nieto a hacer las compras y volvíamos caminando. Estábamos cerca del jardincito (Juan B. Justo y Arenales) cuando pasa un auto y la verdad es que no sé en qué momento pega la vuelta. Lo único que llego a ver es que un hombre grande y canoso se baja y me quiere arrebatar al nene de la mano. Mi nieto se asusta, se pone a llorar. En ese momento, tiro todo lo que tengo en las manos, lo abrazo y nos tiramos al piso, yo me pongo arriba de mi nieto, para protegerlo. Ahí el hombre empieza a pegarme, me dio sin asco”, recordó la mujer.
Siguiendo con su relato, personal de UCAR se hizo presente y tomaron los datos, luego le advirtieron que debía radicar la denuncia en la comisaría. “Al otro día seguía sin poder moverme, así que no fui a la comisaría, tampoco me sentía bien para volver a relatar lo que había ocurrido. Pensé que, en algún momento, la Policía iba a volver, pero eso nunca pasó”, comentó la víctima.
Versión oficial y la campaña que mete la cola
Desde el Ministerio de Seguridad indicaron que, ante la manifestación de los vecinos, funcionarios de la cartera decidieron acercarse al lugar. Entre los presentes estuvo Elizabeth Ormezzano, directora de Participación Comunitaria.
Si bien calificaron el reclamo como “legítimo”, desde el ministerio señalaron que solo cuentan con cuatro denuncias de hechos de inseguridad en la zona que han tenido lugar en 2023. “La zona no está desmadrada”, sumaron.

Otro punto, no menor, es que se señaló la presencia de funcionarios municipales en la protesta. Esto provocó que se lanzara, desde Seguridad, una supuesta intención de “politizar” el reclamo.
Esta hipótesis que se marcó desde la cartera ya había sido planteada por Ormezzano durante el corte del miércoles. “Nos trataba de mentirosos y nos decía que estaba todo armado. La gente se enojó tanto que pidieron que la sacaran porque si no le iban a pegar”, aseguró una vecina que presenció lo ocurrido.
El tema de la supuesta politización tiene a Néstor Majul, subsecretario de Relaciones Institucionales del Ministerio de Seguridad, como protagonista ya que el funcionario fue precandidato a la intendencia de ese departamento, aunque perdió la interna de Cambia Mendoza con el presidente del Concejo Deliberante, Mauricio Pinti Clop.
Desde la Municipalidad de Maipú decidieron salir a responder a esta acusación y fue Luis Novillo, director General de la Intendencia, quien aseguró: “Me interesa dejar claro que esta situación está lejos de una intención de sacar provecho político”.
Es que, fue justamente Novillo uno de los funcionarios municipales que se acercó al lugar de la manifestación y encendió las suspicacias del ministerio. “Nos invitaron los vecinos porque también tenían inquietudes respecto a temas como la iluminación, los espacios públicos y la posibilidad de adherir a programas de cámaras de seguridad y alarmas comunitarias”, explicó.
El funcionario también señaló que existe un malestar respecto al accionar de Infantería ya que, según denuncian los vecinos, no prestan ningún servicio ni protección a la zona. “No solo pasa por el intento de secuestro de estos menores, también nos señalaron una serie de hechos que han ocurrido y que nosotros ya conocemos. No tienen ninguna solución a pesar de los innumerables reclamos que se han hecho al Ministerio de Seguridad. Nunca han tenido respuesta”, agregó Novillo, quien también se sumó a los reclamos sobre la falta de personal policial, cámaras y móviles.

