Acusan a dos gendarmes por un robo millonario en un escuadrón
Un comandante y un suboficial de Gendarmería Nacional que cumplían funciones en el Escuadrón 20 Orán, del norte salteño, fueron imputados por hurto agravado y se les dictó la prisión preventiva en el marco de la investigación iniciada por el robo de más de 7 millones de pesos a esa dependencia de la fuerza federal.
Desde el Ministerio Público Fiscal Federal informaron que se trata del segundo jefe del Escuadrón 20 de Orán de la Gendarmería Nacional, comandante Mariano González Craham, y el suboficial Carlos Humberto Ibáñez, quienes cumplían funciones allí.
Ambos fueron detenidos el 7 de marzo pasado, e imputados por el delito de hurto agravado por tratarse de personal de una fuerza de seguridad.
La imputación, formalizada de manera conjunta por el fiscal José Luis Bruno, de la Sede Descentralizada de Orán, y la auxiliar fiscal de la Unidad Fiscal Salta, Roxana Gual, fue aceptada por el juez federal de Garantías de esa ciudad, Gustavo Montoya, quien además les dictó la prisión preventiva.
Los gendarmes son investigados por el robo de dinero y otros elementos sustraídos del despacho del segundo jefe del escuadrón, que está en la ciudad que lleva el mismo nombre, a 270 kilómetros al norte de Salta Capital.
Los representantes del Ministerio Público Fiscal (MPF) acusaron al comandante de ser partícipe necesario en la comisión del hecho, mientras que asignaron a Ibáñez la autoría del ilícito, que se habría producido el 26 de febrero pasado, dentro del despacho de González Craham, señalaron las fuentes.
Bruno y Gual explicaron que, bajo su resguardo, el comandante tenía una suma de más de 7 millones de pesos, 11 teléfonos, 28 módulos de celulares, 72 sobres con repuestos, dos discos rígidos y una cantidad de 40 mil pesos pertenecientes al Tesoro del Casino de Oficiales.
Indicaron que, pese a haber advertido problemas con la cerradura de la puerta de ingreso y de la caja fuerte cinco días antes, el comandante demoró hasta el 3 de marzo para convocar a un cerrajero, fecha en que recién dio a conocer el robo.
Asimismo, la fiscalía resaltó ciertas inconsistencias en lo declarado González Craham , quien aseguró que el cerrajero afirmó que las cerraduras habían sido violentadas. El trabajador negó esto e incluso agregó que le llamó la atención ver al comandante con guantes de látex colocados cuando llegó a su oficina.
Asimismo, reveló que no demoró demasiado en abrir la caja y que, al lograrlo, el sospechoso gritó que fue un robo.
Sobre Ibáñez, los representantes del MPF remarcaron que viajó a Buenos Aires al otro día de la denuncia, y que presentó un audio enviado por el acusado a otro gendarme del mismo escuadrón, por medio del cual le pedía una foto de la caja fuerte saqueada.
Por otra parte, mencionaron que este suboficial fue investigado tiempo atrás por una sustracción de armas ocurrida en esa misma dependencia, oportunidad en la que también se fue de viaje apenas se formalizó el causa.
Los fiscales fundaron la teoría del caso en que Ibáñez sería el autor material del hecho, mientras que González Craham se habría encargado de allanarle el camino.
Una vez cometido, este último demoró en hacer la denuncia, dándole así al sargento la cobertura para ocultar el botín, que aún no fue recuperado.
Posteriormente, los pesquisas se refirieron a las diligencias investigativas llevadas adelante, como los allanamientos de los domicilios de los acusados y de otros sospechosos, las dos detenciones realizadas y el secuestro de teléfonos celulares y otros elementos de interés para el caso.
En función de ello, los investigadores requirieron para los dos imputados la prisión preventiva, fundada en el riesgo de fuga, y en el peligro de entorpecimiento de la investigación. En tanto, desde las defensas se solicitó su libertad.
Al momento de resolver, el juez dio por formalizada la acusación, como también hizo lugar al pedido de prisión preventiva de ambos gendarmes, quienes deberán cumplir la medida en el Complejo Penitenciario Federal NOA III, de la localidad salteña de General Güemes.

