La crueldad de los talleres textiles clandestinos en CABA a la vista

La crueldad de los talleres textiles clandestinos en CABA a la vista

El fenómeno de este tipo de lugares donde se confecciona ropa que imita a grandes marcas no deja de estar presente en todo el mundo. Argentina no es la excepción y en esta nota te contamos cómo funcionan.

Augusto Guisasola

Augusto Guisasola

La situación laboral en Argentina viene instalándose como un problema in crescendo desde, por lo menos, mediados de la década del 70. Antes de esos años, el país era próspero en su oferta laboral, hasta entonces mucho más amplia que la demanda. A partir de esos años, la desocupación comenzó a dar sus primeros indicadores y, actualmente, alcanza los dos dígitos y va en alza. 

Entre tanto, una de las modalidades perversas de generación de empleo ha sido la clandestinidad y la precarización total. Por caso, se multiplican los trabajadores del campo, denominados como "golondrinas" por el factor móvil que comienza a caracterizarlos, ya que van de una zona a otra para trabajar en las distintas temporadas. Otro caso: confeccionistas de ropa que trabajan en talleres clandestinos que acarrean condiciones terribles tanto en lo sanitario, como en lo salarial, lo alimenticio y lo habitacional. De hecho, estos trabajadores viven en los lugares donde trabajan.

En estos talleres clandestinos es común encontrar a niños y niñas trabajando 

¿Cómo funcionan esos talleres?

Los detalles de las condiciones infrahumanas en las que hacen vivir a estos trabajadores son amplias y variopintas, pero se resumen siempre en la precarización: falta de baños, largas jornadas de trabajo, mala alimentación, falta de documentos, incumplimiento del salario acordado por los "empleadores", malos tratos, etc. Ahora un reciente caso desempolva la imagen de lo que sucede en esos lugares y el fenómeno complejo que configuran respecto del mercado laboral.

La fiscal Celsa Ramírez tiene una larga trayectoria en el impulso de oficio, disposición y monitoreo de operativos destinados a desarticular este tipo de organizaciones clandestinas. En la calle Galicia al 500, en el barrio de Villa Crespo (Ciudad de Buenos Aires), se realizó un allanamiento que, a su vez, forma parte de un operativo mayor que incluyó otros seis allanamientos.

Celsa Ramírez, la fiscal de CABA a cargo de múltiples operativos para desarticular organizaciones de trata de personas

Este tipo de taller no es ninguna novedad, de hecho, un informe anual de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) indica que desde esa área vienen "trabajando como enlace entre la línea 145 -línea nacional de denuncias por casos de trata de personas o delitos conexos-, y distintas dependencias tanto del sistema de administración judicial como de organismos administrativos".

En este sentido, el mismo documento presenta que del "número total de denuncias registradas -1346- es significativamente menor al de denuncias registradas en el año 2019 que fue 1796. Creemos que esto se debe al impacto de la pandemia en la posibilidad de la sociedad civil de denunciar eventos vinculados con la trata de personas".

Entre los detalles que brindó la fiscal a RT, sostuvo que las personas que son cooptadas por estas redes de trata de personas viven "en forma hacinada y en condiciones infrahumanas, ya que suelen convivir varias personas en la misma habitación". Además, agrega: "En los galpones, o viviendas, hay cientos de cajas con productos, y al lado colchones en el piso donde duermen los trabajadores".

Un informe elaborado por Jerónimo Montero Bressán suma datos respecto de intermediarios entre grandes marcas y estos talleres: "Los intermediarios (también llamados “recolectores”) son empresas que ofrecen a las marcas el servicio de coordinación de la producción: toman de las marcas los insumos, cortes de telas y/o prendas a medio hacer, y se las devuelven ya terminadas", sostiene.

Entre otros datos, agrega: "Existen numerosos casos de talleristas que comenzaron con pocas máquinas y llegaron a tener varios talleres. Es común que estos grandes talleristas subdividan espacialmente la producción en vez de concentrarla en un solo lugar, para poder mantenerse invisibilizados y diversificar el riesgo de cierre ante inspecciones".

En resumen, otra de las tareas que debe asumir cualquier gestión de gobierno que asuma o gestione actualmente en el país no puede hacer la vista gorda a este fenómeno que se intensifica y crece cada día a raíz, precisamente, de la falta de trabajo y condiciones dignas de empleo en Argentina.

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