Histórica condena por delitos sexuales contra el "Tigre" Acosta
Una histórica veredicto dictó el Tribunal Oral Federal 6 de Buenos Aires al condenar a los genocidas Jorge "Tigre" Acosta y Alberto "Gato" González a 24 y 20 años de prisión por los delitos sexuales cometidos contra detenidas que estuvieron secuestradas en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura cívico militar. Las penas fueron unificadas a prisión perpetua por una sumatoria de condenadas anteriores de los represores.
El juicio contra Acosta y González comenzó en octubre de 2020 y finalizó este viernes tras innumerables audiencias. Lo histórico del fallo es que es la primera vez que son enjuiciados por los delitos sexuales cometidos contra detenidas. Las condenas se dictaron por "violación agravada por haber sido cometida en concurso de dos o más personas, reiterada en -al menos- diez oportunidades", abuso deshonesto, privación ilegítima de la libertad y tormentos, delitos que se declararon imprescriptibles por ser de lesa humanidad.
Los jueces Adrián Grunberg, Daniel Obligado y Adriana Pallioti encontraron a Acosta culpable como autor penalmente responsable de los hechos cometidos contra tres víctimas, Silvia Labayrú, Mabel Zanta y María Rosa Paredes. En tanto, González fue condenado por los delitos cometidos en perjuicio de Labayrú.
Los hechos ocurrieron durante 1977 y principios de 1978, según la acusación con la que ambos represores llegaron a juicio, y los fundamentos del veredicto se conocerán el próximo 12 de octubre. Las tres víctimas declararon en el juicio y ratificaron lo que padecieron, en audiencias que se hicieron de manera reservada.
En el caso de Acosta se lo encontró culpable además de abuso deshonesto, privación ilegal de la libertad e imposición de tormentos agravado por ser cometido en perjuicio de una perseguida política, entre otros delitos.
La primera condena por abuso sexual en los juicios de lesa humanidad se dio a conocer en 2010 en Mar del Plata, y hasta entonces, se trataban de acusaciones que eran procesadas como abusos y torturas. Gregorio Rafael Molina, condenado a prisión perpetua en el juicio de lesa humanidad que se siguió por los crímenes perpetrados en el centro clandestino de detención ilegal de "La Cueva", fue el primer represor condenado en el país por delitos sexuales

