Terrible historia: cautiva durante 23 años logró escapar de su verdugo

Terrible historia: cautiva durante 23 años logró escapar de su verdugo

La terrible historia en la que se desencadenó la irresponsabilidad de la Policía santafesina, la violencia de género en todas sus manifestaciones y el terror de no ver nunca más la luz del día.

MDZ Policiales

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María Eugenia (44) ha sido víctima de una violencia extrema que la llevó a estar, incluso, 23 años en cautiverio, sometida por quien era su pareja y que al poco tiempo de conocerla y entablar relación amorosa con ella pasó a convertirse en su verdugo durante todo ese tiempo. oriunda de Rosario, María ahora hace dos años, desde que logró escapar de su violador, golpeador y torturador, que espera que termine un juicio que condene a Oscar Racco, su verdugo.

Es una historia tremenda, que excede todo y alcanza dimensiones como pocas. María Eugenia conoció a Racco cuando ella tenía 19 años, entonces trabajaba en un jardín maternal y él le llevaba unos cuantos años. Cuando quiso acordarse, había entablado una relación amorosa con él. Al poco tiempo, comenzaron las agresiones, las manipulaciones y los controles sobre su vida, sus relaciones, su vestimenta. Racco llegó a extorsionarla y hasta llegaron a ser detenidos (los dos) por un episodio de violencia en la que, llamativamente, María también fue detenida y fichada. Incluso, agrega ahora durante sus testimonios, la Policía santafecina borró sus denuncias contra Racco.

Finalmente, envuelta en el temor y la persecución, un día Racco la secuestró, le quitó los documentos y la encerró en una vivienda donde vivía él y la madre de este. “Un día me tiré arriba de un techo porque me estaba golpeando. Me tiré de un techo pensando que desde el pasillo podía saltar a una puerta bajita. Caí, me golpeé la cabeza, quedé bastante inconsciente", cuenta a un medio nacional.

El padre y la madre de Racco fueron cómplices del cautiverio y de la violencia que ejercía el hombre sobre ella, violaciones, golpes, falta de comida, entre otras, fueron las formas en las que este hombre desataba el terror en María.

Un día, en un descuido del hombre, María logró escapar. Con desesperación y ayuda de un taxista logró llegar a la casa de una hermana, que la cuidó, higienizó y alentó a hacer la denuncia. Pasado un tiempo, María viajó a Rosario, donde vive actualmente con su madre y donde comienza a recuperarse poco a poco. 

Ahora, la fiscal Luciana Vallarella llevará adelante la acusación en el juicio. María Eugenia se prepara para volver a la ciudad, adonde el Comité Feminista ante la Emergencia Sanitaria la acompañará, y la fiscal ya tiene todo preparado para el juicio que empieza mañana, a las 14, en el Centro de Justicia Penal.

Fuente: Página12

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