El día en que los nazis se robaron la habitación más lujosa del mundo

El día en que los nazis se robaron la habitación más lujosa del mundo

Casi todas las guerras son, en el fondo, un delito disfrazado. La Segunda Guerra Mundial no fue la excepción. Y entre las muchas obras de arte que fueron robadas en medio de la masacre está la Cámara de ámbar, quizá la joya más preciada de Rusia. Todavía hoy no se sabe qué fue de ella.

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Europa está llena de castillos donde habitan los últimos eslabones de familias que alguna vez fueron aristocráticas. Son personas solitarias, que languidecen en un aislamiento decadente y orgulloso, entre habitaciones por donde alguna vez trajinaron sus vasallos. Tal vez en alguno de esos rincones esté ahora la famosa Cámara de ámbar, robada por los nazis a la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. O quizá la verdad sea otra, y el célebre cuarto permanezca sumergido en el mar, como creen otros. Cualquiera sea la verdad, lo incuestionable es que uno de los robos de arte más espectaculares de la historia todavía no ha sido resuelto. 

El origen y el destino de la Cámara de ámbar parecen salidos de una película de Indiana Jones. Creada por Andreas Schülter y Gottfried Wolfram en 1701, se ubicó originalmente en el palacio que Federico I de Prusia tenía en Berlín. Era un cuarto color caramelo, con gemas por todas partes y de unos 55 metros cuadrados. Cuando el brillo de los candelabros rebotaba en las paredes, el efecto en los visitantes era casi alucinógeno.

Para que se forme el ámbar hace falta que pasen al menos 10 millones de años

El hijo de Federico, Federico Guillermo (1657-1713), le entregó ese tesoro al zar Pedro el Grande (1672-1725). Fue en 1716, cuando los prusianos y los rusos se aliaron contra la creciente influencia sueca en la región. De este modo, las seis toneladas de ámbar que componían ese tesoro se desplazaron hacia Pushkin, en las inmediaciones de San Petersburgo (Rusia), donde la ubicaron en el palacio de Tsarskoye Selo y se siguieron añadiendo detalles.

La estética de la Cámara de ámbar marcó una tradición entre los tesoros rusos.

El robo

El ámbar proviene de la resina de los árboles. Dado que el norte europeo y asiático han estado llenos de bosques desde tiempos inmemoriales, se trata de un área donde se lo encuentra con mayor frecuencia, aunque es un elemento sumamente raro. Hacen falta al menos 10 millones de años para que la gota que cayó de un árbol se fosilice hasta alcanzar la belleza de una gema natural. Pero cuando se exploran yacimientos, suelen aparecer trozos cuya antigüedad se remonta a entre 20 y 200 millones de años. 

Y esas mismas gotas que salieron de un tronco prehistórico se habían convertido en la Cámara de ámbar, que cuando se inició la Segunda Guerra Mundial todavía tenía la fortuna de haber sobrevivido a los revueltos tiempos de la revolución bolchevique. En 1941, no obstante, Adolf Hitler lanzó a sus fuerzas contra la Unión Soviética, y lo que había sido uno de los tesoros más valorados por los zares cayó en manos de los alemanes.

Alfred Rohde, uno de los alemanes que quedaron a cargo de la Cámara de ámbar.

Mezclado entre los invasores estaba el especialista en historia del arte Alfred Rohde (1892-1945), que fue uno de los encargados de custodiar el botín. Las toneladas de ámbar fueron trasladadas al castillo de Königsberg, que a su vez fue bombardeado hacia el final de la contienda.

¿Qué hicieron los nazis con aquella maravilla? Rohde llegó a decir que la Cámara de ámbar había sobrevivido a las bombas. Pero al entrar los soviéticos en el castillo, no hallaron ni una pista sobre la riqueza que les habían expoliado. 

Rusia consiguió reconstruir la obra. Sin embargo, el original sigue perdido.

Teorías

Acerca del destino de la Cámara se han elucubrado mil teorías. Como está escrito en el inicio de esta nota, tal vez permanece escondida en algún castillo. También están los que opinan que se incendió durante las batallas en Königsberg, o que la enterraron en algún sitio que hoy nadie -o casi nadie- conoce. El último edificio donde se la vio fue demolido por el Estado soviético en 1969.

Hay investigadores que hablan de barcos hundidos. Una versión indica que los alemanes cargaron las piezas en el barco Wilhelm Gustloff, que zarpó de Gdingen (Gdynia) el 30 de enero de 1945 pero fue hundido casi instantáneamente por un submarino soviético. De ser así, el ámbar aún está esperando que alguien lo encuentre en la profundidad de los océanos.

Hasta existe una "pista latinoamericana", que asocia a este tesoro con el flujo de fugitivos nazis que escaparon hacia el nuevo continente cuando quedó claro que Hitler perdería la guerra. Acaso alguien logró cruzar el mar con la obra a cuestas.

Los rusos, por su parte, no se quedaron en el lamento. En 2003 inauguraron una copia de la Cámara de ámbar que en lugar de seis toneladas de la resina tiene ocho. Hoy se considera que es una de las construcciones más caras del mundo.

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