La "chiquitita" memoria histórica de un ministro que da vergüenza

La opinión del autor en torno a lo señalado por el ministro de Defensa, Oscar Aguad, al restarle importancia al levantamiento militar de 1987. Luego de decir una barbaridad que no se condice con la historia real, envió un comunicado de retractación, en un papelón histórico.

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Gabriel Conte

Primero dijo que el levantamiento militar de los "carapintadas" de 1987 fue un "hecho chiquito". Luego, todo lo contrario. El ministro de Defensa, Oscar Aguad -del mismo partido que el presidente Raúl Alfonsín que vio peligrar su continuidad en el poder a raíz de la intentona de los militares que se resistían a rendir cuentas ante la Justicia por sus crímenes durante la dictadura- dijo lo uno y lo otro. Agravió y se retractó. Le resto importancia y se la dio. Y en sus manos está la estrategia político militar del país.

"Con todo respeto, @OscarAguadCBA: tus dichos no hacen otra cosa que ofender a cuantos lucharon por la democracia y su consolidación, por la paz y contra la violencia. No tenés derecho falsear la historia de esa manera, ni a agraviar así a los argentinos", tuiteó Ricardo, el hijo de Alfonsín.

Pero en la intimidad, muchos argentinos que en aquellos años de transición democrática sentimos que peligraba la continuidad institucional, salimos a las calles durante dos largos días y noches para manifestar el repudio al levantamiento militar, a la vez que el respaldo a la continuidad del gobierno de l Constitución.

Aguad desconoce que todos los partidos políticos acompañaron al entonces presidente y firmaron una declaración. Para Aguad eso fue un hecho menor, cualquiera hayan sido las palabras que utilizó.

Y con eso habla no solo de su analfabetismo institucional, sino de una falta de respeto al sistema democrático que no se sostienen "porque sí", ni porque haya elecciones cada tanto, sino que requiere de instituciones que comprendan su espíritu y la perfeccionen constantemente, más aun cuando se está a cargo de fuerzas militares siempre en plena construcción de un puente que las reconcilie con los principios republicanos con los que se han peleado desde 1930 hasta 1983 y aun después con personajes como Aldo Rico y Mohamed Alí Seineldín, más miles de acólitos a quienes les daba lo mismo vivir en democracia que en dictadura.

Oscar Aguad afirmó que "lo de los carapintadas es cosa vieja. Fue un acontecimiento chiquito , que yo no creo que haya puesto en jaque a la democracia". Y Aldo Rico, per se, desfiló el 9 de julio de prepo. El reciclado por el peronismo jefe carapintada, en su momento atentó contra la vigencia de la Constitución: algo "chiquito" para el ministro a quien la brújula le viene fallando y que ni siquiera ha sabido construir un relato creíble en torno a sus afirmaciones que luego pretendió borrar con un insulso comunicado.

Abajo, la demostración "chiquita" de la defensa de la democracia que se vivió en aquellos años:

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