¡A votar!: Levantamanos disciplinados, vagos, mentirosos o parlanchines

¡A votar!: Levantamanos disciplinados, vagos, mentirosos o parlanchines

Una serie de cuestiones pendientes que representan mucho para el conjunto de la ciudadanía: el Congreso, dedicado a menesteres de la vida doméstica política de sus integrantes ante un país que reclama avanzar con una agenda mucho más importante que eso. Se acercan las elecciones. <b>Este domingo 7 de julio se inicia formalmente la campaña electoral.</b>

Propongo empezar por el final:

  • ¿Será posible que votemos cada cuatro años y no año por medio? Tal vez eso garantice continuidad de políticas públicas, dedicación de legisladores y funcionarios a su tarea específica que no estar en campaña partidaria. En Uruguay, por citar un ejemplo cercano, funciona de ese modo y un Congreso le deja el presupuesto al siguiente gobierno, entre otras cosas que facilita el sistema así planteado.
  • ¿Podremos algún día revocar el mandato de un funcionario o legislador que no funcione, tras habernos engañado cuando asumió el cargo con su inoperancia, falta de calidad, dedicación, contracción al trabajo o cambio de opinión sobre cuestiones por las que lo votamos convencidos de que la sostendría?
  • ¿Está bien representada la población con estos números de legisladores por provincia o no hacemos lo que hay que hacer, por miedo al "gasto político", mientras la continuidad de algo que no representa cabalmente al país actual probablemente esté generando más costo que ampliar el Congreso?
Todas estas cosas hay que discutirlas con seriedad y tiempo, en un marco de racionalidad, sin proselitismo personalista y en confrontación de ideas que generen adhesión de un lado y alternativas desde otros sectores. Pero justamente la política vive apremiada por la agenda electoral.

Hoy MDZ publica el informe de la Fundación Directorio Legislativo que demuestra que tenemos un Congreso que no funciona para lo que debería: en un año de desdoblamientos electorales y PASO, sus integrantes están con la cabeza puesta en otra cosa. Y sí, son soberanos: ya los votamos pero no están en sus lugares. Tampoco es que nos hagan falta más "Día Nacional de...", una de las principales actividades de este año según los datos que difundimos hoy junto con la meramente protocolar aprobación de tratados y acuerdos internacionales.

A la hora de decidir en las elecciones legislativas de este año es bueno plantearse por qué tipo de legisladores queremos votar, influenciados o no por sentimientos, evocaciones, preferencias, la estética, los jingles o las necesidades de la sociedad:

  1. - Los levantamanos disciplinados, una opción posible si se quiere un gobierno sin división de poderes sino alineado al Ejecutivo.
  2. - Aquellos con capacidad de discernir y de liderar temas concretos con profundidad.
  3. - Los parlanchines que rellenan espacios en la TV y las redes, y animan actos multitudinarios.
  4. - Los hay que circulan por la vida con un tarrito en la cabeza, cual auto de reventa barata, que opinan una cosa en la mañana y votan otra completamente diferente por la tarde.
  5. - Los estudiosos y silenciosos, pero trabajadores al fin.
  6. - Aquellos que buscan solo una catapulta para otra cosa.
  7. - (Si hay otra característica, aportala en los comentarios de esta nota, con respeto, siempre).
De allí, del caracú de la política, debieran surgir las respuestas a -por lo menos- las tres preguntas con que iniciamos esta nota. Pero están ocupados en otra cosa. A lo sumo, pueden escandalizar sobre estos temas en un pasajero talk show mediático. pero la política parece haber renunciado a tener poder de decisión, ocupada en sus cuestiones domésticas.

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