¿Tenés PAMI? ¡Alerta! Acá la clínica mendocina que le hace “Pito Catalán” a los pacientes

¿Tenés PAMI? ¡Alerta! Acá la clínica mendocina que le hace “Pito Catalán” a los pacientes

Una lectora nos deja detalles sobre la "odisea" que vivió buscando asistencia de Pami en la Clínica Santa María.

MDZ Radio

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Por Mili Canda

Para un lunes de enero qué mejor que el relato personal de una odisea de verano en la Clínica Santa María (calle Federico Moreno al 1519 de Ciudad); una aventura que les recomiendo para ir pasando el verano.

Teniendo en cuenta que es época de pandemia esperaba encontrarme con personal cansado, miedoso y sacrificado. No fue el caso. No puedo juzgar quizás un mal día de alguien a quien le toca atender administrativamente una clínica de salud pero como fue repetida la mala atención, incluso me atrevo a llamar una indiferencia descarada en todo el personal de atención, tanto presencial como telefónicamente, no me quedó más alternativa que sacar mis propias conclusiones durante una larga espera en la sala precaria de esta llamada “Clínica” Santa María.

Los teléfonos no funcionan: de 20 llamadas me atendieron 3 porque el resto cortaban. En uno de los intentos la chica que atendió me advirtió que no funcionaban los internos “así que no sé decirte si llegó el doctor” y cortó a pesar de encontrarse a menos de 30 metros del lugar donde pueden darle una simple respuesta que hubiera solucionado radicalmente nuestra espera de un día completo en la guardia.

Sólo dos personas estaban dispuestas para la atención de la guardia, sólo que una de ellas permaneció con la persiana baja ignorando por completo la fila enorme que se estaba formando dentro de la sala, ¡alerta COVID! Por supuesto no se respetaban las distancias pero no porque no hubiera circulación de gente, sino más bien porque no hay marcas para hacer las filas que obligan a mantener la distancia o quizás ya se borraron… Ni hablar de que la mayoría de la gente necesitaba de un acompañante por lo que se duplicaba la cantidad de personas en la sala de espera. Detalle interesante: no había alcohol en gel a disposición.

Médicos traumatólogos (en mi caso lo que necesitaba) ausentes por estar en guardias pasivas.

Nos presentamos con mi padre, 70 años y con el brazo herido, a las 14 hs y eran las 23.05 y el médico especialista aún no llegaba.  

No fuimos los únicos despreciados por el sistema y por los héroes de la salud que tantos aplausos despertaron desde que empezó la pandemia. Un señor mayor, llegó a las 15.30 a acompañar a su mujer que ya estaba dentro de la guardia.... Él, con absoluto respeto, toca la puerta diciendo que su mujer le quiere pasar unas recetas para comprar los medicamentos, la chica de la guardia le dijo con mucha convicción que su mujer no necesitaba nada y lo mandó a esperar sin siquiera indagar qué podría necesitar la paciente.

El hombre obedeció (¿hay otra alternativa?) y confiando en las palabras de la mujer de ambo se sentó a esperar.  Recibió las llamadas por celular de su mujer pidiéndole que le alcanzara la medicación que no había tomado en la mañana, pero no hubo caso, ya eran las 21 horas y el hombre seguía ahí, sin respuesta y sin poder alcanzar a su esposa lo que ella necesitaba que no tenía relación con su problema del momento.

Lo vi pararse y preguntar varias veces. Lo vi someterse al maltrato del personal. Lo vi siendo víctima del abuso de poder en el que incurren algunos profesionales de la salud, invisibilizándolo y descuidándolo durante la larga espera.

Otra mujer, que había internado a la hermana a las 10.00 y siendo las 16.00 todavía no podían decirle en qué condiciones estaba, no pudo acceder a información sobre el estado de la paciente. A nadie le pareció importante informar al familiar. Era la noche ya, y ahí seguía esperando por noticias.

Mi pregunta recae en el por qué. ¿Por qué la gente tiene que pasar por estos procesos largos, crueles y de trato inhumano? Habiendo tantos estudiantes de medicina con ganas de hacer cosas, tanta gente con necesidades de laburar y dispuesta a darlo todo; arriesgamos la vida de los pacientes con médicos que vienen de eternas jornadas, arriesgamos la vida de los médicos que se trasladan de un lugar a otro con horas de extrema concentración cargadas al hombro. Tengo mucha gente para recomendar, no duden en contactarme si no encuentran personal correcto.

La obra social de mi papá es PAMI, más allá de que cada estudio o análisis viene de la mano una burocracia que solo puede realizar alguien con movilidad plena, ya saben.. muchas horas de espera, de pie, moviéndonos en distintos lugares para autorizar órdenes. Tiempos, tiempos, más tiempos. Pasos y firmas. Trámites que parecen no tener sentido y una vez llegados a la clínica asignada para él (como indica la app de PAMI) lo único que puedo pensar es en el desastre del servicio, por DESASTRE entiéndase poco compromiso, poco respeto y casi nulas respuestas.

Lamentablemente a veces es la única opción para mucha gente, dependemos de este sistema mal barajado, dependen los afiliados del PAMI de alguien que los ayude sí o sí, alguien que les dé una mano para todo tipo de trámite previo incluso a un turno o a una receta y no me puedo dejar de preguntar por esos viejitos que no tienen a nadie o quienes están destinados para eso no pueden ayudarlos. Y todo empeora cuando llegan a esta clínica y las secretarias los tratan como si fueran molestos, con malas formas, sin darles explicaciones, dejándolos con sus papelitos en la mano y mandándolos a esperar sin la más mínima empatía o compasión.

Les pido, autoridades, dueños, directores, pasen de vez en cuando por las clínicas y vean la realidad, escuchen las respuestas que no son respuestas, los malos tratos.  Lo sugiero porque por ahí pueden cumplir aunque sea en un mínimo porcentaje con su juramento hipocrático para los que cobran un sueldo, con sus promesas de campaña para quienes se asignaron al cargo o con el deber de empresariado responsable con el que adquirieron las concesiones.

Lo digo porque también he estado del otro lado del mostrador. He trabajado en la salud pública, y me consta que es una careta para el que puede pagar un sistema más digno pero una cachetada para el que realmente lo necesita.

Santa María, madre de Dios ruega por ellos los pecadores, amén.

 

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