El nuevo poder: bipartidismo ecléctico y cambio generacional

El nuevo poder: bipartidismo ecléctico y cambio generacional

Asumen Rodolfo Suarez en Mendoza y Alberto Fernández en el país. Ambos recibirán los símbolos de un poder que deberán construir. Cómo se reconfigura la política en el país y en Mendoza.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Actos formales; el paso de una banda celeste y blanca y un bastón. El lunes Rodolfo Suarez recibirá de manos de Alfredo Cornejo esos símbolos y el martes Alberto Fernández también tendrá en sus manos los símbolos de un poder que en realidad deberán construir.

Antes de asumir, el Presidente electo tuvo que resolver tensiones internas con las que convivirá a diario. Armó un gabinete enorme, con funciones superpuestas y diversidad de representaciones. En el Frente de Todos conviven desde partidos de izquierda hasta militantes católicos; movimientos sociales y el peronismo clásico. Sectores que estaban enfrentados y lograron pegarse a una idea de juntarse para ganar. Ahora, deberán gobernar en una situación difícil.

La oposición vive algo similar porque en el Congreso, espacio desde donde Juntos por el Cambio buscará reconstruirse, hubo aún más problemas para conformarse como bloque y sufrieron una sangría. Las peleas por el liderazgo de ese espacio no se disimulan. Mauricio Macri preparó el escenario el viernes  para una despedida a medida; con un balance recortado, olvidos, algo de autocrítica y un mensaje político claro: no está dispuesto a dejar la política y quiere plantarse como líder opositor. Lo dijo en la cadena nacional del viernes, y ayer en Plaza de Mayo. Atentos escuchaban quienes buscan jubilarlo dentro de su propio espacio; desde Alfredo Cornejo, hasta Emilio Monzó y el propio Horacio Rodríguez Larreta.

Argentina se encamina a un bipartidismo aggiornado, ecléctico e impredecible. Los dos frentes políticos mayoritarios se rearman como tales para tener el "oligopolio" de la política. Las dicotomías no desaparecen, pero se reconfiguran y esos dos grandes bloques no están unidos por cuestiones ideológicas tan identificables. Se disputan más consignas, que ideas. Hubo pases de legisladores del oficialismo al “nuevo oficialismo”. Opiniones cambiantes desde Alberto Fernández hacia abajo.

En Mendoza es aún peor, pues también de diluyen las terceras opciones, como Protectora, por propias torpezas. Lo que ocurrió con la ruptura de Protectora, el pase al “proto oficialismo” de José Ramón es un ejemplo. El problema no es que los dirigentes políticos puedan cambiar de opinión, sino que se volvieron impredecibles. La nueva política es ininteligible.

Suarez y la generación de la democracia

En Mendoza, el nuevo poder se mueve con pereza, pero hay señales de la llegada de una nueva generación. Rodolfo Suarez no es parte de ella por cuestiones etarias, pero está en sintonía. El gobernador electo tiene un temple distinto al de Cornejo, pero dice estar seguro y preparado. La metáfora que usó con MDZ lo grafica. “Soy rubio y de ojos celestes… cuando era chico todos querían pegarle al rubiecito de ojos celestes. Por eso también tuve que defenderme a las piñas”, decía.

Claro, la metáfora va a un extremo al que Suarez no quiere llegar. Lo mismo que cuando aseguró estar preparado para “escraches” y protestas” por las políticas que quiere implementar. El Gobernador electo apuesta al diálogo y desde el peronismo incluso lo destacan por ese plan. El hombre que va a “trabajar de gobernador” desde mañana, llega con varias misiones urgentes, pero apuesta a terminar los cambios que inició Cornejo; implementar nuevas industrias y “cambiar de mentalidad” a la gestión pública.

Pero hay otra misión intangible. El gobernador electo de Mendoza aún pertenece a la generación de la nostalgia del pasado mejor, que visten sus discursos hablando sobre Alfonsín. Suarez es probablemente el último gobernador de esa nostalgia. Los que vienen detrás son la generación de la democracia, que creció con libertades y con una pregunta difícil de responder: por qué no. Por qué la democracia no ha logrado que todos coman, se curen y se eduquen como sueñan.

Los nacidos y criados sin las restricciones atroces a las libertades, comienzan a tomar el poder. El nuevo presidente del radicalismo es Tadeo García Zalazar, intendente de Godoy Cruz y potencial heredero del Sillón de San Martín. En el peronismo Anabel Fernández Sagasti busca consolidarse y resiste a quienes la subestiman; pero también aparecen otros dirigentes jóvenes como Matías Stevanato y la sorpresa de La Paz, el intendente Fernando Ubieta. En ese partido la disputa por el poder no será sencilla, aunque hay un acuerdo de sana convivencia. Emir Félix, por ejemplo, está dispuesto a desembarcar en el Gran Mendoza, igual que su hermano Omar, para construir una carrera provincial (no puede volver a reelegirse en San Rafael).

Esta semana hay actos formales de cambio de mando en Argentina. Pero es mucho más que eso. 

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