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Opinión

Los legisladores que merecemos: ¡nosotros los pusimos allí adentro!

A no quejarse, que también es culpa nuestra. El debate por la polémica ley, además de ser vivido como un "River-Boca" por muchos argentinos, reveló la calidad de muchos representantes en las cámaras.

Fue lo primero que pensé cuando el 14 de junio el proyecto de ley por el aborto legal, seguro y gratuito obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados. Si hay algo que ganamos todos, más allá del resultado de la votación de esta ley tan controversial, fue la certeza de que las listas sábana deben terminar.

Los diputados en su momento tuvieron que explicarse, manifestarse en forma personal y sin mandato partidario, y -ya sea que portaran pañuelos verdes o celestes, y viniendo de diferentes partidos y espacios políticos- los ciudadanos fuimos testigos de ponencias con tanta ignorancia, tanta pobreza intelectual, que daban pena y por lo menos a mí, me hicieron reflexionar en que no sabemos, no tenemos idea a quiénes metemos en el Congreso cuando votamos.

Ese día hubo gente que hablaba de magia, de marsupiales, de perritos que se regalan. Hubo gente que gritaba, que cantaba canciones de cancha o que se paraba y patoteaba a otro increpándolo y sin respetar turnos ni opiniones... Un papelón.

Lamentablemente, en la discusión en la Cámara de Senadores esta vergüenza ajena renació. Escuchar al Senador salteño Rodolfo Urtubey haciendo referencia a una especie de diferenciación de los distintos "tipos de violación" que existen, según su parecer, no es ignorante: es horroroso. 

"Nos tenemos que poner a discutir cuáles son las causas, cuál es el límite, a qué se refiere, qué es el peligro a la vida. La violación está clara en su formulación, aunque habría que ver algunos casos, porque hay algunos casos en los que la violación no tiene un componente de violencia sobre la mujer", opinó el justicialista. "En los casos de abuso intrafamiliar no hay violencia, pero no se puede hablar de consentimiento. No es la violación clásica", manifestó el hermano del gobernador de Salta. ¡Ese hombre dijo realmente eso! Claro que es pasible de repudio... ¿Pero no nos cuestiona? ¿No nos hace pensar "cómo llegó allí, cómo puede ser, a quién representa"?

La legisladora sanjuanina Cristina del Carmen López Valverde confesó no haber leído un proyecto de ley -que tiene solamente 14 páginas- porque "no tuvo tiempo", pero aseguró que igualmente iba a votar en contra, y eso hizo. Que vote como le parezca... pero ¿sin conocer? ¿Nadie cuestiona esto? Para mí, justificarse con la falta de tiempo e ir a votar una ley sin interiorizarse sobre lo que vota -aunque sean otros proyectos de ley, como dice en su justificación luego del "bardeo" en redes sociales- es una lisa y llana confesión de mal desempeño de los deberes de funcionario público. Se trata de un debate que está en el ojo de la tormenta, y eso amerita que un senador cumpla con su tarea y lea, comprenda y tome postura por todos los posibles proyectos que existen.

Solo dos ejemplos que nos interpelan. Aprendamos a votar. Averigüemos quiénes integran las listas. Ahondemos en los currículum y en los antecedentes de los que van a llegar al Congreso y a las legislaturas. ¡Hay representantes que no podían leer de corrido! Y no tiene que ver con el acceso a una educación universitaria, sino simplemente con la dejadez y la falta de cultura.

Estoy hablando de los verdes y de los celestes, de diputados y senadores de ambos "bandos": Tenemos representantes que dan vergüenza. Y también es culpa nuestra: no sabemos a quien "corno" ponemos allí.

¿Necesitamos más pruebas para concluir que las listas sábanas solo sirven para el acomodo, para poner funcionarios "levanta manos", y para "rellenar" bancas legislativas así como así?