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Opinión

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Francia

Homofobia misericordiosa

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Un nuevo acto de discriminación del Vaticano contra el colectivo gay. Esta vez, le tocó al diplomático Laurent Stefanini propuesto por el presidente François Hollande como embajador de su país ante la Santa Sede.

El hecho podría engrosar la antigua tradición católica de discriminar a todas aquellas personas que, conforme sus violentos parámetros, no son normales. Sin embargo, no ha sido uno más por la sencilla razón que quien tomó la decisión fue el propio papa, convertido en abanderado del pacifismo y la misericordia por la monumental propaganda vaticana.

El rechazo de la propuesta dejó ver no sólo el perfil de falso irenista (1) de Bergoglio sino que demuestra que la homofobia en versión clerical recorre sus venas y se proyecta en sus actos, eso sí, engalanados con una sonrisa simulada que lo convierte en uno de los mejores discípulos de Tartufo.

1. El statu quo homofóbico

El acto discriminatorio viene a sumarse a otros también producidos durante el papado del argentino. El más próximo – y no menos escandaloso – fue la expulsión del teólogo Krzysztof Charamsa, funcionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe y secretario adjunto de la Comisión Teológica Internacional vaticana quien tuvo la osadía de anunciar públicamente su condición de gay, presentando a su pareja.

El segundo caso fue el de Wally Brewster, embajador de Estados Unidos en República Domicana, quien fue sometido a bullying por el embajador del Vaticano, quien le dijo: “Si mantienes tu vida privada tras las paredes de tu embajada, te irá bien aquí”.

No contentos con semejante insulto, Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo, “manifestó su indignación por que un “maricón” fuera el representante de Washington en la isla” (2).

Esos ejemplos no son aislados. Están avalados por la doctrina católica y por una extensa política de estigmatización, desprecio y discriminación clerical hacia el colectivo en cuestión. Remitimos a lo dicho oportunamente (3).

2. Gays, seres humanos indignos

El pensamiento oficial católico es una ideología, con todas las características de aquella, sobre todo, por su sensibilidad a los cambios sociales. Por esa razón es que se ha convertido en un anacronismo. Alcanza con observar a la masa de bautizados para darse cuenta. Pero este sería un problema secundario.

El principal, tiene que ver con los derechos. En un contexto internacional donde, y sobre todo, los calificados de humanos pugnan por su consolidación, que una organización religiosa como la católica pretenda violarlos sin miramientos es realmente bochornoso.

La Santa Sede – a pesar de la hipócrita imagen pacifista de Francisco – no ha firmado aún la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Y está claro que no la firmará.

Con el acto discriminatorio que comentamos está claro que para el catolicismo hay sectores sociales – como el colectivo gay - que carecen de dignidad para ejercer sus derechos.

3. La misericordia de los héteros

Pero la violencia hacia los gays no sólo se trasluce en una política internacional lesiva de derechos, en concretos actos discriminatorios y en una ideología anacrónica.

Desde el punto de vista religioso - y oficialmente - la iglesia está atravesando el año de la misericordia, un período considerado santo para los creyentes.

Observando el comportamiento de su máximo dirigente ¿cómo se aplica al colectivo gay? Pues en toda su literalidad y tal como la define la RAE en su primera acepción: “Virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos”.

Es el sentimiento de lástima y sensiblería farisea – porque no es otro el perfil de clérigo y creyente que pulula en estos días - los que nutren el eje del año santo en lo que refiere al tratamiento del referido colectivo.

Dicen “¡no juzguéis!”; sin embargo, mandan al infierno a cuantos los estorba. Haciendo juzgar a Dios, se glorifican a sí mismos; postulando las virtudes que ellos son capaces de practicar, aún más, que ellos necesitan para mantenerse en su posición dominante, dan la magna apariencia de que luchan por la virtud…” […] “¡Oh, qué mendacidad tan humilde, casta y misericordiosa!” (4).

Notas

(1) “El falso irenista”, www.mdzol.com/opinion/631597-el-falso-irenista/

(2) “Un embajador gay se niega a vivir en el clóset en República Dominicana”, https://www.nytimes.com/es/2016/04/04/en-republica-dominicana-orgullo-y-prejuicio-gay/

(3) “¿Por qué el Papa no habla con los gays?”, https://www.mdzol.com/opinion/574868-por-que-el-papa-no-habla-con-los-gays/

(4) Nietzche, Friedrich, El Anticristo, 2005, Edaf, Madrid, p.75.