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Las mejores bromas para hacer en el trabajo

Pasamos la mayor parte del día en el trabajo y…sí es un ambiente ideal para hacer y que te hagan bromas. Te mostramos algunas de las más divertidas.
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Ya hemos hablado en notas anteriores que la seriedad no tiene por qué ser sinónimo de profesionalismo. Podemos trabajar de manera profesional y divertirnos al mismo tiempo.

En este sentido podemos advertir que existen tres tipos de bromas: las divertidas (en las que se divierte todo el mundo), las pesadas (en las que se divierte sólo el que las hace) y las que rozan el mobbing y carecen de toda gracia.

Probablemente, si estás leyendo esta nota es porque tenés ganas de hacerle una broma a tus compañeros. Te pasamos nuestro ránking de las más “inocentes” y divertidas. En los comentarios podés contarnos de otras que hayas hecho o se te ocurran.

1. Intercambiar los cables de teléfono. Si tenés la posibilidad de intercambiar los cables de los internos es una de las bromas más divertidas. Nadie puede hablar con quien tiene que hablar. Para que la broma cumpla su cometido no la extiendas en tiempo ya que puede convertirse en una pesadilla!!!!

2. Cambiar cajones de lugar. Podés hacerlo entre diferentes oficinas o en la misma oficina, cambiando los lugares en la cajonera. Si no se pueden cambiar los cajones, simplemente mové de lugar las cosas. Una variante podría ser el cambiar los muebles de lugar!

3. Ponele sal y pimienta al café!!!. No hace falta hacer referencia sobre la cara de tus compañeros al beber estos brebajes alterados!.

4. Si tu compañero se ausenta por un rato, modificá la configuración de su pantalla. En la mayoría de ellas, si subís el brillo al máximo y bajás el contraste al mínimo lo que sucederá es que la pantalla se vea vacía.

5. Cubrí con cinta adhesiva el teléfono de tal forma de que no se puedan atender los llamados. Luego no pares de llamar. Así verás cómo tu compañero se altera al no poder contestar sus llamados.

Para terminar, sería prudente aconsejarte no prolongar demasiado las bromas, de tal forma que se interfiera el ritmo de trabajo normal. Buscá que todos puedan reírse y no reírte de nadie en particular y que no quiera participar de esta tipo de actividades. Ojo con las bromas al jefe. No todos tienen la capacidad de reírse ante estas situaciones.