Lavanda en el jardín: cómo cuidarla en primavera y cuándo necesita agua
La lavanda es una planta que no tolera el exceso de agua. Los trucos para que brille esta temporada en el jardín.
La lavanda florece con fuerza en primavera, pero necesita sol, buen drenaje y riego justo para durar en el jardín.
La lavanda es una de las plantas más elegidas para embellecer el jardín en primavera. Sus flores violetas, su perfume relajante y su resistencia al calor la convierten en una aliada ideal para esta temporada. Sin embargo, para que se mantenga saludable y florezca con intensidad, es clave saber cómo regarla y cuidarla correctamente.
¿Cada cuánto regar la lavanda en primavera?
Aunque es una planta resistente, la lavanda no tolera el exceso de agua. En primavera, se recomienda regarla una o dos veces por semana, dependiendo del clima y del tipo de suelo. Si está en maceta, puede necesitar riegos más frecuentes, pero siempre con buen drenaje. Lo importante es dejar que la tierra se seque entre riego y riego.
La mezcla casera más efectiva para cuidarla
La lavanda es una planta que no necesita fertilizantes complejos ni productos caros. Un sustrato bien aireado, con tierra arenosa y algo de compost, ayuda a que las raíces respiren. También se puede aplicar una capa de mulch o piedras alrededor para conservar la humedad sin encharcar.
Errores comunes que pueden dañarla
Evitá regarla todos los días o dejarla en zonas con sombra permanente. La lavanda necesita sol directo al menos seis horas por día. También es importante no podarla en exceso durante la floración: lo ideal es esperar al final de la temporada para hacerlo.
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