Una simple solución para las puertas de madera hinchadas
La humedad puede ser uno de los más graves problemas que podemos enfrentar en nuestro hogar. Paredes, aberturas y hasta muebles pueden sufrir sus efectos y terminar en un muy mal estado si no encontramos una solución. En el caso de las puertas y las ventanas, la madera es el material más propenso a padecer sus efectos o por lo menos donde más rápidamente lo percibiremos, ya que materiales como los metales pueden soportar años antes de que el óxido los afecte.
El primer síntoma de la humedad en las puertas de madera es la hinchazón, la cual impedirá que se abran o cierren correctamente. Los factores pueden ser muchos: climáticos, de infraestructura o falta de aireación en nuestro hogar.
Lo más importante es impedir que se llegue a este punto. Antes de colocar las aberturas es mejor protegerlas con barniz o pinturas que impidan el ingreso de humedad. Si se vive en una zona donde esto es una característica climática, es mejor buscar esmaltes tipo “marino” que ofrecen mayor cobertura.
No someter a nuestro hogar a cambios bruscos de temperaturas también puede ayudar a mantener tus muebles de madera en buenas condiciones. Claro que aquí no estamos hablando de las condiciones del tiempo sino a la calefacción.
Si mantenemos una habitación con una estufa prendida durante varias horas y no procuramos el ingreso de aire seguramente crearemos un ambiente malo para la madera y también para nuestra salud.
Cuando las tareas de prevención no alcanzaron y comenzamos a tener problemas con nuestras puertas por la humedad lo principal es esperar a que la puerta de deshinche para poder observar con más precisión en qué zona está el conflicto.
Este proceso se puede acelerar utilizando aire templado de un soplete. Un secador de pelo puede ayudar, pero no tendrá la misma eficiencia. Una vez que se encuentre seco se debe analizar cuidadosamente si los inconvenientes están en la puerta o en los marcos y marcar el lugar.
Con las manos podremos comprobar si existen zonas porosas que permitan que la humedad ingrese o si la pintura ha sufrido algún deterioro. Lijar y cepillar la madera hasta obtener una superficie lisa antes de volver a colocar pigmentos protectores es la mejor solución para que esto no vuelva a ocurrir.

