Uruguay negó que vaya a conectarse con las Islas Malvinas mediante un cable submarino
El presidente de Uruguay dijo que nunca recibió una propuesta del Reino Unido y calificó la versión del cable submarino a Malvinas como “una noticia falsa”.
El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, negó este miércoles que su gobierno haya recibido una propuesta del Reino Unido para instalar un cable submarino que conecte las Islas Malvinas con Montevideo y calificó la versión como “una noticia falsa”.
La consulta surgió en medio de la renovada tensión diplomática entre Argentina, Uruguay y el Reino Unido por distintos episodios vinculados con el archipiélago. Orsi fue contundente al asegurar que nunca existió un planteo formal para avanzar con una conexión de ese tipo.
“Jamás, nunca tuvimos ninguna propuesta, ningún planteo y ninguna consideración porque nunca hubo nada”, sostuvo el mandatario durante una rueda de prensa.
Según explicó, existe una empresa estadounidense que trabaja en un proyecto relacionado con infraestructura de conectividad, pero negó que Malvinas esté contemplada como punto de enlace. “Hay una empresa norteamericana que está trabajando, pero no pensando en Malvinas como punto de enlace”, precisó.
Orsi también cuestionó la difusión de la versión y pidió cautela frente a este tipo de informaciones. “Este tema de un cable es un error, por decirlo de alguna manera. Hay que tener mucho cuidado de dar manija acá adentro. No se embroma con esas cosas”, expresó.
Para Uruguay, “las Malvinas son argentinas”
Consultado específicamente por la posición de Uruguay frente al reclamo argentino de soberanía sobre las islas, Orsi ratificó la postura histórica de su país “Uruguay tiene posición fija. Las Malvinas son argentinas. Es histórica la posición del Uruguay y nos mantenemos”, afirmó.
La declaración se produjo mientras continúa la controversia generada por la presencia de un espacio dedicado a las islas dentro del pabellón británico de la Expo Prado 2026, en Montevideo.
La Embajada argentina había presentado una protesta ante la Cancillería uruguaya por la utilización de la denominación “Falkland Islands” y por la distribución de material que consideró de contenido político.
A raíz de ese reclamo, la Cancillería uruguaya había enviado una comunicación al Parlamento en la que sugería a los legisladores evitar contactos oficiales con representantes del stand. Sin embargo, posteriormente dejó sin efecto esa comunicación y explicó que había sido enviada por un “error involuntario”.
El episodio sumó tensión a una relación bilateral que, pese a mantener el respaldo histórico de Uruguay al reclamo argentino por Malvinas, atraviesa nuevos cruces diplomáticos alrededor de la presencia británica y de referencias al archipiélago en territorio uruguayo.

