El nicho que crece en Uruguay y combina sierras, campo y mar
El vecino país apuesta por una propuesta turística que combina naturaleza, gastronomía y degustaciones.
Uruguya apuesta por el turismo alrededor de sus aceites de oliva virgen extra.
Hay viajes que se construyen alrededor de un paisaje, otros alrededor de una mesa. En Uruguay, ambos mundos comienzan a encontrarse entre hileras de olivos, almazaras y establecimientos rurales que abrieron sus puertas para mostrar cómo se produce uno de los protagonistas de la gastronomía: el aceite de oliva virgen extra.
El olivo forma parte de la identidad uruguaya y hasta aparece en el escudo nacional como símbolo de paz. En los últimos años, además, sus plantaciones fueron ganando protagonismo en distintos puntos del territorio, desde las sierras de Lavalleja y Maldonado hasta las costas de Rocha y los paisajes rurales del norte y el litoral.
Con más de 9.000 hectáreas de olivos, Uruguay desarrolla una propuesta de olivoturismo, una modalidad que combina el contacto con la naturaleza, la cultura del olivo y la gastronomía. Las visitas a olivares y almazaras suelen durar entre una hora y media y dos horas y media, aunque las propuestas varían según cada establecimiento.
Del olivar a la mesa
La experiencia comienza muchas veces caminando entre los árboles. Los recorridos guiados permiten conocer variedades como Arbequina, Picual, Coratina y Frantoio, además de descubrir cómo se planta un olivo, cuáles son sus necesidades de riego y qué características tiene el suelo donde crece.
Después llega uno de los momentos centrales: la degustación. Los talleres de cata permiten reconocer atributos de un aceite de oliva virgen extra de calidad, desde sus notas frutadas hasta los sabores amargos y picantes.
En las almazaras, en tanto, el visitante puede conocer el proceso de molienda y extracción en frío e incluso descubrir algunos usos de los carozos de las aceitunas.
La gastronomía completa el recorrido. Hay desayunos, meriendas y almuerzos de campo acompañados por panes artesanales, quesos, fiambres y vinos locales.
Una ruta que va de las sierras al mar
El Este concentra varias de las propuestas que permiten combinar olivos y paisajes. En Lavalleja, establecimientos como Sabiá y Don Alejandro ofrecen recorridos vinculados con la producción local. Don Alejandro suma un parador ubicado al pie de las plantaciones, con vistas a las sierras, tienda de productos artesanales y degustaciones.
Cerca del Cerro Pan de Azúcar, a unos 15 minutos de Punta del Este, Los Olivos de las Ánimas combina el aprendizaje sobre la elaboración del aceite con vistas panorámicas, brisa marina y posibilidades de avistamiento de fauna autóctona. En Maldonado también se encuentra La Anyta, con una propuesta gastronómica y de campo entre olivos.
Más cerca de la costa, O’33 José Ignacio propone catas, mientras que Colinas de Garzón ofrece una experiencia que suma historia, recorrido en tractor, degustación de tres aceites virgen extra con acompañamientos y la posibilidad de crear un blend propio y llevarlo en una botella de 250 mililitros.
Para quienes buscan una experiencia que combine naturaleza y gastronomía, las Sierras de Aiguá ofrecen una jornada que incluye visita a una plantación y degustación, trekking a las Grutas de Salamanca y la Cascada del Indio y un almuerzo criollo.
Campo, aceites y productos artesanales
La ruta olivícola también se extiende hacia otras regiones de Uruguay. En Cerro Largo, Olivares Santa Laura propone recorridos guiados por sus plantaciones y degustaciones de aceite de oliva virgen extra en un entorno rural.
En el Sur, Viñedos y Olivares del Quintón reúne plantaciones, bodega de vino y almazara, con alternativas de desayunos, almuerzos y meriendas. Allí también aparece una propuesta particular: Cervino, una cerveza de vino malbec de Viñas del Quintón. Pique Roto, por su parte, suma a su aceite un paté de aceitunas elaborado con conservantes naturales y un paisaje que forma parte de la experiencia. Longo y Tupercí incorporan productos como jabones de tocador elaborados con oliva.
Hacia el Litoral, los Olivares Salteños ofrecen una visita guiada por sus propios dueños para conocer el cultivo y la elaboración del aceite, además de una línea cosmética basada en el fruto.
En Salto también se encuentra Don Rodrigo, donde se puede conocer un casco de más de 100 años de antigüedad, probar un aceite premiado y disfrutar de un almuerzo de campo. En Castel Nuovo Olivares y Almazara, la visita incluye una explicación sobre el proceso y una merienda de campo con tortas y panes caseros.
Un viaje alrededor del aceite de oliva
El impulso de esta propuesta turística coincide con un momento de reconocimiento internacional para la producción olivícola uruguaya. En 2026, Uruguay será sede de una nueva edición del Premio Internacional a la Calidad Mario Solinas para el Hemisferio Sur, considerado el principal reconocimiento del Consejo Oleícola Internacional a la excelencia de los aceites de oliva virgen extra.
El certamen es organizado por ASOLUR, la Asociación Olivícola Uruguaya, junto con el Ministerio y otras entidades. En la edición 2025, realizada en Argentina, Uruguay obtuvo el primer premio en la categoría Frutado Verde Ligero con un aceite presentado por Ernesto Singer, de Montevideo, mientras que Agroland S.A. recibió el segundo premio en Frutado Verde Medio.
Las actividades de los establecimientos requieren, en general, reserva previa y pueden variar según cada lugar, por lo que se recomienda consultar la agenda actualizada antes de organizar la visita. La gacetilla también señala que Uruguay ofrece beneficios económicos para turistas.



