Ucrania golpeó una instalación clave de Moscú y encendió las alarmas en Rusia
El ataque de Ucrania alcanzó la principal refinería de Moscú, una planta que abastece buena parte del combustible que consume la capital rusa.
Ucrania volvió a atacar la Refinería de Moscú, una instalación fundamental para el abastecimiento de combustible de la capital rusa.
X/@UkraineEste domingo, la guerra entre Ucrania y Rusia tiene un nuevo capítulo. Y es que durante la madrugada, un ataque con drones ucranianos alcanzó la Refinería de Petróleo de Moscú, ubicada en el distrito de Kapotnia, al sudeste de la capital rusa. La planta no es un objetivo menor: abastece una parte importante del combustible que consume la ciudad y ya había sido atacada anteriormente.
Las autoridades de Moscú confirmaron daños dentro del complejo, aunque hasta el momento no detallaron públicamente qué instalaciones quedaron afectadas ni cuánto tiempo podría verse alterado su funcionamiento. El ataque formó parte de una ofensiva mucho mayor: el alcalde Serguéi Sobianin aseguró que unos 450 drones se dirigieron hacia Moscú y que las defensas rusas interceptaron más de 1.600 aparatos desde el sábado.

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Por qué la refinería atacada por Ucrania es tan importante
La importancia de la planta no se limita a su ubicación dentro de la propia capital. La Refinería de Moscú es uno de los grandes centros de procesamiento de petróleo de Rusia y constituye el principal proveedor de combustibles para Moscú y sus alrededores. Antes de los últimos ataques, se estimaba que podía cubrir hasta el 40% de las necesidades de nafta de Moscú y cerca del 50% del diésel utilizado en la ciudad.
Esto significa que cualquier interrupción prolongada puede obligar a Rusia a trasladar combustible desde otras refinerías y aumentar la presión sobre una red que ya sufrió problemas durante los últimos meses. En agosto, estaciones de servicio de Moscú volvieron a limitar la cantidad de nafta que podían comprar algunos clientes debido a la escasez provocada, entre otros factores, por los repetidos ataques contra instalaciones petroleras.
No es, además, la primera vez que Ucrania apunta contra esta instalación. En junio, otro ataque con drones provocó un incendio y dañó una de las principales unidades de procesamiento de crudo de la planta. Fuentes de la industria consultadas entonces por Reuters señalaron que esa unidad representaba alrededor del 53% de la capacidad de procesamiento de la refinería y que las operaciones tuvieron que detenerse temporalmente.
Las refinerías se convirtieron en uno de los grandes objetivos
La ofensiva forma parte de una estrategia ucraniana que durante 2026 aumentó la presión sobre refinerías, depósitos y otras instalaciones vinculadas al sector energético ruso. Apenas cinco días antes del nuevo ataque sobre Moscú, Reuters informó que seis de las principales refinerías productoras de diésel de Rusia habían reducido o detenido parte de sus operaciones después de sufrir ataques.
El efecto acumulado obligó al Gobierno ruso a tomar medidas para sostener el suministro interno, entre ellas restricciones a las exportaciones de combustibles. La Agencia Internacional de Energía advirtió además que los daños repetidos y las dificultades para conseguir determinados equipos bajo las sanciones occidentales pueden hacer cada vez más complejas las reparaciones. En ese contexto, el nuevo golpe de Ucrania sobre una instalación situada dentro de Moscú vuelve a poner presión sobre uno de los sectores más importantes para la economía y la logística rusa.