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Qué pasará con el precio del petróleo tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán

La escalada en Medio Oriente reaviva el temor a un shock de oferta: el foco está en el Estrecho de Ormuz, mientras los mercados anticipan subas del crudo y más volatilidad global.

La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán vuelve a poner al petróleo en el centro de la escena financiera.

La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán vuelve a poner al petróleo en el centro de la escena financiera.

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El mercado energético mundial se prepara para una semana de fuerte volatilidad después de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. La posibilidad de una interrupción en el suministro de crudo encendió alarmas entre inversores y operadores, que anticipan una suba marcada del petróleo y retrocesos en las bolsas.

Según datos de mercados electrónicos difundidos por la firma IG, el crudo estadounidense podría subir cerca de un 9% cuando vuelva a operar el mercado en Nueva York. Si ese movimiento se confirma, el barril pasaría los 73 dólares, frente a los 67 del cierre del viernes, y marcaría su nivel más alto desde mediados de 2025, cuando Washington ya había atacado instalaciones nucleares iraníes.

El detonante inmediato fue el anuncio de Teherán de que, en los hechos, quedaba cerrado el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio global de energía. Tras esa declaración, algunos envíos de petróleo habrían sido suspendidos, lo que alimentó el temor a un shock de oferta.

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El Estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético, concentra la atención por el riesgo de demoras y cortes en los envíos.

El Estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético, concentra la atención por el riesgo de demoras y cortes en los envíos.

Un corredor clave para la energía mundial

El Estrecho de Ormuz es uno de los principales "cuellos de botella" del sistema energético internacional. De acuerdo con la Energy Information Administration (EIA), en 2024 circularon por ese corredor alrededor de 20 millones de barriles diarios de crudo y condensados, equivalentes a una porción sustancial del comercio energético global.

Por allí transitan exportaciones de Irán, Irak, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Además, el paso es decisivo para el gas natural licuado (GNL): aproximadamente una quinta parte de los embarques mundiales se canalizan por esa vía, con Qatar como actor predominante.

La mayor parte de ese flujo tiene destino asiático. Más del 80% del crudo que atraviesa el estrecho termina en Asia, y cerca del 70% es absorbido por China, India, Japón y Corea del Sur. Las economías industriales de esa región dependen de un suministro constante para sostener fábricas, transporte y generación eléctrica.

¿Hasta dónde puede subir el barril?

Analistas de Barclays advirtieron que, si se concreta una interrupción relevante en la oferta, el precio podría escalar hacia los 80 dólares por barril. El impacto no sería uniforme: dependerá de cuánto tiempo se prolongue la tensión y de si los principales productores logran compensar el faltante.

Irán, pese a las sanciones que pesan sobre su industria desde 1979, continúa entre los diez mayores productores del mundo. Según datos de la OPEC, actualmente bombea alrededor de 3,1 millones de barriles diarios. Sus costos de extracción, relativamente bajos —en torno a 10 dólares por barril—, hacen que su crudo sea especialmente rentable en escenarios de precios altos.

Un salto en la cotización internacional suele trasladarse con rapidez a los surtidores. De sostenerse la suba, los consumidores podrían enfrentar combustibles más caros, en un contexto global que ya venía marcado por presiones inflacionarias.