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Por qué en Francia están pintando las ventanas con tiza para combatir el calor

Pintar las ventanas de blanco para reflejar el calor se ha convertido en una tendencia durante la ola de calor en Francia.

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Una solución sencilla y de baja tecnología puede ayudar a enfriar los hogares.

Mientras una ola de calor sin precedentes azota Francia, algunas tiendas se están quedando sin existencias de un producto sencillo, barato e inesperado: tiza triturada.

Conocido como blanc de Meudon (blanco de Meudon), este producto se utiliza normalmente para fabricar pinturas o como artículo de limpieza.

Sin embargo, ante las temperaturas extremas, hay quienes están utilizando este material calcáreo como remedio casero contra el calor, cubriendo con él las ventanas de escuelas y viviendas particulares.

Al mezclarse con agua y aplicarse sobre el vidrio, forma una capa blanquecina y lechosa que deja pasar parte de la luz pero refleja el calor.

Además, un número creciente de investigaciones sugiere que podría haber una sólida base científica detrás de este truco casero para refrescar los espacios.

Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas debido al aumento de las temperaturas globales y suponen un peligro especial para la población urbana.

¿Podría una simple capa de pintura blanca ayudar a sobrellevar mejor el calor?

Enfriamiento radiativo

Es bien sabido que la pintura blanca —aplicada generalmente en paredes y tejados— tiene un efecto refrigerante.

En general, las superficies blancas reflejan la luz solar y el calor, mientras que las oscuras los absorben.

Este principio puede aprovecharse para enfriar edificios y ciudades.

La pintura blanca comercial aplicada sobre una superficie puede reducir la temperatura del lado opuesto en al menos 1,7 °C en comparación con la temperatura ambiente al mediodía.

Ventanas pintadas con tiza
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En Francia es cada vez más común ver este recurso en verano.

Se ha demostrado que las pinturas desarrolladas específicamente para maximizar el enfriamiento, como la pintura ultrablanca, reducen la temperatura interior varios grados.

Lo logran no solo reflejando la luz solar, sino también disipando el calor mediante un proceso conocido como "enfriamiento radiativo".

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Purdue (Indiana, EE.UU.) sobre un tipo de pintura ultrablanca reveló que podía reflejar hasta el 98,1% de la luz solar, frente al 85% que refleja la pintura blanca convencional.

Otro estudio demostró que combinarla con una capa inferior de pintura ultranegra podía reducir las temperaturas diurnas hasta en 7,6 °C.

Sin embargo, una de las razones por las que la tiza puede resultar eficaz reside en las propiedades de su componente principal, el carbonato de calcio (CaCO₃), que no solo es altamente reflectante sino también resistente a la radiación solar.

"La tiza está compuesta mayoritariamente por CaCO₃", afirma Xiangyu Li, investigador del Centro de Investigación de Tecnologías de Refrigeración de la Universidad de Purdue.

"Absorbe muy poca luz solar, incluida la del espectro visible, lo que le confiere su color blanco. Además, no absorbe la radiación ultravioleta y absorbe muy poca luz del infrarrojo cercano, por lo que es una opción excelente para reflejar la totalidad de la luz solar", explica.

Esta propiedad ha llevado a algunos investigadores a utilizar nanopartículas de carbonato de calcio en nuevos tipos de pintura "superenfriadora".

"Este tipo de partículas se utiliza ampliamente en pinturas de enfriamiento radiativo, incluida nuestra pintura superenfriadora", señala Jiashuo Wang, estudiante de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney (Australia) e integrante de un equipo que trabaja en el desarrollo de pinturas refrigerantes.

La tiza también se ha empleado como recubrimiento para tejidos que ayudan a mantener fresca a la persona que los lleva.

Las partículas de carbonato de calcio —el ingrediente principal de la tiza— son eficaces para reflejar la luz ultravioleta y la del infrarrojo cercano (la parte de la luz solar que transmite calor).

Asimismo, la tiza se considera relativamente inocua para la salud y el medio ambiente, aunque su uso en interiores y la inhalación de sus partículas podrían conllevar ciertos riesgos para la salud respiratoria.

Ventanas blancas y la tendencia de los "techos fríos"

Según los medios franceses, la demanda de blanc de Meudon está provocando desabastecimiento en todo el país, mientras la población se enfrenta a temperaturas superiores a los 40 °C.

Tradicionalmente, el blanc de Meudon se utiliza para blanquear los escaparates de las tiendas durante las reformas o los invernaderos.

Sin embargo, tras difundirse en las redes sociales el truco de pintar las ventanas con esta mezcla de tiza, la demanda del producto se disparó, según informan los periódicos franceses.

Ventanas pintadas de blanco
Getty Images
La tiza para pintar ventanas está agotada en muchos establecimientos.

"Ya conocíamos la idea desde hacía tiempo; hablamos de ella durante la última ola de calor, pero se nos olvidó comprar el producto", comenta Philippe, un comprador citado por el diario Ouest France.

Y agrega: "¡Ahora es demasiado tarde! ¡Está agotado en todas partes!".

Algunas escuelas francesas también han aplicado esta pintura de tiza en sus ventanas, aunque un funcionario advirtió que "no es una solución milagrosa" y que, en su lugar, se necesitan tejados con un aislamiento adecuado.

Muchos particulares también han blanqueado las ventanas de sus apartamentos.

"Si las ventanas se pintan de blanco, la temperatura interior se reduce considerablemente, con un efecto mayor que el de pintar las paredes", afirma Li.

La tiza, al igual que la pintura blanca en general, es económica.

Y, a diferencia del aire acondicionado —que agrava el efecto térmico global y el problema de las emisiones al consumir energía y liberar calor al exterior— solo requiere energía durante su fabricación.

Los tejados blancos —conocidos en Francia como cool roofing o "techos fríos"— también están ganando popularidad en el país como una solución sostenible y de baja tecnología para combatir el calor extremo.

Esta idea se basa en una larga tradición del sur de Europa, como en Grecia, donde las casas se pintan de blanco para mitigar el calor.

Un estudio sugiere que los "techos fríos" —tejados pintados de blanco o con un revestimiento reflectante— podrían haber enfriado Londres "una media de 0,8 °C durante una ola de calor, evitando así la muerte de unas 249 personas por causas relacionadas con las altas temperaturas".

Para quienes busquen otro remedio casero, existe una alternativa: el yogur.

Un experimento realizado por investigadores del Reino Unido reveló que la temperatura interior de una casa con las ventanas pintadas con yogur era, de media, 0,6 °C más baja.

Descubrieron que una fina capa de este producto lácteo podía hacer que las habitaciones estuvieran hasta 3,5 °C más frescas en condiciones de calor y sol.ç

Aunque al principio la solución desprende mal olor, este parece desaparecer rápidamente a medida que la pintura de yogur se seca.

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BBC

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FUENTE: BBC