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La monarquía de Noruega, en su momento más incómodo en años: qué está pasando

La Casa Real atraviesa una semana crítica: un juicio que golpea a su entorno y nuevas revelaciones que reabren el debate público en Noruega sobre su futuro y su credibilidad.

La familia real de Noruega enfrenta una semana clave: el juicio contra Marius Borg Høiby y la presión pública por las revelaciones vinculadas a Jeffrey Epstein.

La familia real de Noruega enfrenta una semana clave: el juicio contra Marius Borg Høiby y la presión pública por las revelaciones vinculadas a Jeffrey Epstein.

EFE

La monarquía de Noruega atraviesa una de sus semanas más complejas en años. A un costado, el juicio contra Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera; al otro, la polémica por los vínculos pasados de Mette-Marit con Jeffrey Epstein, reactivados tras la difusión de nuevos archivos judiciales en Estados Unidos. La combinación de ambos frentes abrió un debate público inédito sobre el futuro de la Corona.

Dos crisis simultáneas en Noruega

El primer foco está puesto en Høiby, de 29 años, quien enfrenta en Oslo un proceso por 38 delitos, entre ellos cuatro acusaciones de violación, además de conductas sexuales vejatorias, amenazas, agresiones y delitos vinculados a drogas. El acusado —que no integra la Casa Real por haber nacido antes del matrimonio de su madre— negó los cargos más graves y declaró entre lágrimas, cuestionando el accionar de la prensa.

En un intento por proteger a la institución, el príncipe heredero Haakon remarcó públicamente que su hijastro “no es miembro de la Casa Real y actúa de forma autónoma”. Aun así, el impacto del juicio desbordó el ámbito judicial y alcanzó de lleno a la familia.

El regreso del caso Epstein

Mientras el juicio avanzaba, la atención se desplazó hacia la princesa heredera. La publicación de nuevos archivos del Departamento de Justicia de EE.UU. reveló correspondencia sostenida entre Mette-Marit y Epstein en 2014, es decir, después de que el financista se declarara culpable por delitos sexuales contra una menor.

Ante la presión, la Casa Real difundió un comunicado en el que la princesa expresó arrepentimiento y condenó los crímenes de Epstein. “Parte del contenido de los mensajes no representa a la persona que quiero ser”, afirmó, y pidió disculpas “especialmente al Rey y a la Reina”.

La institución aclaró además que Mette-Marit nunca visitó la isla privada de Epstein ni recibió dinero suyo.

Marius Borg Hoiby hijo de la princesa Mette-Marit
La princesa heredera Mette-Marit pidió disculpas y prometió más explicaciones, mientras organizaciones en Noruega revisan su vínculo institucional con la Casa Real.

La princesa heredera Mette-Marit pidió disculpas y prometió más explicaciones, mientras organizaciones en Noruega revisan su vínculo institucional con la Casa Real.

Debate sobre su futuro como reina

Las revelaciones provocaron un debate abierto en la sociedad noruega sobre si Mette-Marit debería convertirse en reina consorte cuando Haakon acceda al trono. Analistas locales señalaron una caída en la confianza pública, aunque sin un rechazo masivo a la monarquía como institución.

El contexto agrava la discusión: el rey Harald V, de 88 años, ha tenido problemas de salud en los últimos años, lo que obligó al heredero a asumir funciones de regente en varias ocasiones.

A eso se suma la fibrosis pulmonar crónica que padece Mette-Marit desde 2018, una enfermedad progresiva que ya había limitado su agenda oficial. En medio de la crisis, la princesa suspendió un viaje al exterior y pidió tiempo para poder “explicarse de manera más completa”.

Reacciones políticas y sociales

Cuatro organizaciones de las que Mette-Marit es protectora solicitaron explicaciones formales sobre su relación con Epstein. El pedido sumó presión institucional a un momento ya delicado.

Desde el Gobierno, el primer ministro Jonas Gahr Støre calificó las disculpas de la princesa como “honestas” y pidió respeto para su decisión de hablar más adelante, cuando su situación personal se lo permita.

Con un juicio penal que involucra al entorno íntimo de la heredera y revelaciones incómodas sobre su pasado, la Casa Real noruega enfrenta una crisis de confianza en múltiples niveles. Aunque no hay decisiones inmediatas sobre el rol futuro de Mette-Marit, el episodio dejó al descubierto una fractura inédita y una pregunta que atraviesa a la sociedad: qué estándares éticos se esperan hoy de quienes están llamados a reinar.