La gran estafa china: cómo el FOMO corporativo atrapó a los genios de wall street
Wall Street registra problemas para vender activos en China, con fuertes descuentos y menor liquidez, lo que genera alertas por las inversiones.
El mundo de las finanzas teme por las inversiones en China y el gran escenario montado por el gigante asiático.
Generada con IADesde esta columna sostenemos desde hace más de dos años que el supuesto milagro económico chino ocultaba grietas estructurales insalvables. Mientras el consenso de las grandes consultoras y los "evangelistas" de las finanzas se dejaban seducir por el espectáculo de robots bailando y la propaganda de vanguardia, nosotros advertimos la asfixia de la realidad microeconómica bajo un control estatal que hoy muestra su cara más amarga, la del capital ha en un callejón sin salida.
¿Qué es el Private Equity y por qué está atrapado?
Para entender la magnitud del desastre, primero hay que conocer el juego. El Private Equity, o capital privado, funciona como un club de inversores muy ricos que compran empresas enteras, las mejoran y luego las venden para obtener una ganancia. Es como comprar una casa vieja, remodelarla y venderla. Pero en China, los dueños de estas casas son gigantes como Blackstone, KKR y CVC, y se encontraron con que nadie quiere comprarles nada.
El dato es demoledor porque diez de las firmas más poderosas del mundo cerraron el año 2025 con cero ventas públicas de sus empresas en China continental. Es decir, tienen los activos, pero no tienen el dinero de vuelta y ahora están atrapados.
El espejismo frente a la realidad: una comparativa
Históricamente, China era el "Eldorado" donde todos los asesores decían que siempre iría hacia arriba. Se dejaron llevar por el FOMO, o el miedo a quedarse fuera, una ansiedad corporativa que nubló el juicio de los tipos más brillantes de las corporaciones más ricas del mundo. Cayeron en la estafa de la propaganda comunista que funciona más como una asociación para dirigir y controlar, y no como un gobierno facilitador.
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Para entender la diferencia con el resto del mundo, los "descuentos" que tienen que aceptar los inversores si quieren vender sus participaciones hoy mismo son de 12% del valor para salir rápido de un negocio en Estados Unidos y Canadá; y en Europa la pérdida es del 14%.
Entre tanto en China los inversores aceptan descuentos de entre el 40% y el 50%. Esta es una liquidación por cierre, al tiempo que en Occidente hay problemas normales de tasas de interés que bajan un poco las valoraciones, en China el problema es un pozo negro de liquidez donde el dinero simplemente desaparece.
La propaganda como único motor
El régimen chino es experto en vender "espejitos de colores" e inventan historias sobre ser los mejores en todo, desde la inteligencia artificial hasta la infraestructura. Sin embargo, la realidad micro, lo que en realidad pasa dentro de las empresas, está controlada por una censura feroz.
Los grandes consultores no lo vieron, o no quisieron verlo, porque el show era demasiado atractivo. Incluso los pequeños éxitos, como algunas salidas a bolsa en Hong Kong, son apenas una curita para una pierna amputada. Sirven para empresas pequeñas donde los fondos tenían participaciones minoritarias, pero para las grandes adquisiciones de miles de millones de dólares, el mercado está muerto. No hay compradores estratégicos porque nadie confía en una economía donde el gobierno puede cambiar las reglas del juego a mitad del partido.
El despertar de los inocentes
Lo que vivimos es la resaca de una fiesta basada en mentiras, los fondos están desesperados e intentan maniobras extrañas, como "venderse las empresas a sí mismos" a través de otras compañías para simular que hay movimiento. Pero los inversores finales, es decir los fondos de pensiones y ahorristas que pusieron el dinero, ya se percatan del truco.
Como ya habíamos adelantado, la fiesta se mudó y el capital que antes fluía ciegamente hacia Pekín ahora busca refugio en Japón o India, donde las reglas son más claras y el dinero puede entrar y, sobre todo, salir. El gran teatro de la propaganda china sigue funcionando, pero los asientos de primera fila, donde antes se sentaban los genios de Wall Street, quedan vacíos.
Las cosas como son.
*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.