Irán: continúan las manifestaciones y se filtró un plan de su líder supremo, Ali Khamenei
Irán atraviesa días de máxima tensión social y política, con protestas que se expanden por todo el país, una economía asfixiada por la inflación y versiones sobre un eventual plan de huida del líder supremo.
Irán entra en una etapa de transición: la Asamblea de Expertos tiene la llave para definir al próximo líder supremo en pleno conflicto.
Noticias ArgentinasIrán vive una de sus semanas más delicadas en años. En medio de una crisis económica profunda, el malestar social volvió a tomar las calles y expuso un escenario de creciente fragilidad interna, incluso en los centros de poder del país. Las manifestaciones, que comenzaron en Teherán, ya se replican en decenas de ciudades y mantienen en alerta al gobierno.
Durante ocho noches consecutivas, Irán registró protestas simultáneas en distintos puntos del territorio. Videos difundidos por activistas muestran concentraciones en la capital y en ciudades como Shiraz, Mashad, Tabriz, Karaj y Qazvin, con consignas dirigidas contra la República Islámica. A las marchas callejeras se sumaron huelgas sectoriales y protestas estudiantiles, lo que amplió el alcance del conflicto.
La respuesta del Estado fue un fuerte refuerzo de seguridad. Según registros de organizaciones opositoras, en Irán ya se contabilizan al menos 20 muertos —entre ellos un agente de seguridad— y cerca de mil personas detenidas desde el inicio de las protestas. En varios episodios se denunciaron enfrentamientos violentos, con uso de gases lacrimógenos, disparos y detenciones masivas para dispersar a los manifestantes.
El cáos se apodera de Iran
De acuerdo con datos de la ONG Hrana, las protestas se extendieron a unas 78 ciudades de 26 de las 31 provincias de Irán desde el 28 de diciembre. El jefe de la Policía, el general Ahmad Reza Radan, confirmó la implementación de “detenciones selectivas” contra supuestos líderes de las movilizaciones y sostuvo que algunos arrestados habrían recibido dinero del exterior, una acusación recurrente del régimen para explicar el descontento interno.
La economía, el trasfondo de la crisis en Irán
El origen inmediato de las protestas en Irán está ligado al deterioro económico. Comerciantes y sectores productivos golpeados por la caída del rial y la inflación fueron los primeros en movilizarse. Actualmente, el país enfrenta una inflación anual superior al 42 %, mientras que la interanual de diciembre superó el 52 %, en un contexto marcado por las sanciones de Estados Unidos y la ONU vinculadas al programa nuclear iraní.
Este escenario económico agravó el clima social y profundizó la desconfianza hacia las autoridades, alimentando un ciclo de protestas que el gobierno aún no logra contener del todo.
En este contexto, surgieron versiones que sacudieron el tablero político de Irán. Según un informe de inteligencia citado por The Times, el líder supremo Ali Khamenei habría diseñado un plan de contingencia para abandonar Teherán si las fuerzas de seguridad pierden el control o se producen deserciones clave.
Hace 8 días que miles de iraníes salieron a protestar
El llamado “plan B” contemplaría la evacuación de Khamenei junto a un grupo reducido de familiares y colaboradores cercanos, entre ellos su hijo Mojtaba, señalado como posible sucesor. El destino mencionado sería Moscú, en una estrategia similar a la utilizada por el expresidente sirio Bashar al-Assad. La afinidad personal de Khamenei con Vladimir Putin y su vínculo con Rusia aparecen como factores centrales en esta hipótesis.
El informe también describe un esquema financiero previo, con acumulación de activos en el exterior y reservas de efectivo para garantizar una eventual salida. Parte de esos recursos estarían bajo el control de la organización Setad, un conglomerado económico directamente vinculado al líder supremo, cuyos activos fueron estimados en unos USD 95.000 millones en una investigación de Reuters.
Aunque no hay confirmación oficial, las versiones sobre este plan reflejan el nivel de tensión que atraviesa Irán. Según el análisis citado, la fuga solo sería considerada si se quiebra la cadena de mando, un escenario que el régimen intenta evitar mediante el control férreo de los nombramientos y la protección de los sectores leales.

