Independencia de Escocia, Gales e Irlanda del Norte: qué pierde Inglaterra si se rompe el Reino Unido
Inglaterra conservaría el mayor peso económico, pero perdería mercado, recursos estratégicos e influencia internacional que todavía conserva el Reino Unido.
Cuánto tiene para perder Inglaterra en el caso de una eventual independencia de Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
Inteligencia ArtificialEl debate sobre una posible independencia de Escocia, Gales e Irlanda del Norte del Reino Unido con la firma de un Memorandum de entendimiento en Cardiff este lunes por parte de los tres territorios volvió a poner sobre la mesa una pregunta que va más allá de las identidades propias de cada país: ¿qué tiene Inglaterra para perder si el Reino Unido comienza a fragmentarse?
Para Luis Schenoni, profesor de University College London, una de las principales ventajas que obtiene Inglaterra de la unión es económica. Al ser la economía dominante, las empresas y los capitales concentrados principalmente en Londres acceden a un mercado mayor gracias a la integración con Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
Pero el costo no sería únicamente económico. Ezequiel González Ocantos, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Oxford, advirtió que perder territorio también implicaría un golpe al estatus internacional del Reino Unido, que ya vio reducido su peso global tras el proceso de descolonización. Una eventual salida de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, sostuvo, dejaría a Inglaterra en una posición estratégica considerablemente más limitada.
No obstante, aun cuando una ruptura no cortaría necesariamente las relaciones económicas de un día para otro, sí abriría discusiones sobre comercio, regulación, moneda, deuda y fronteras económicas. Schenoni advirtió además que ese escenario podría generar volatilidad financiera y monetaria para todas las partes involucradas.
Escocia, la pérdida más estratégica
Entre los tres territorios, Escocia aparece como uno de los casos más sensibles para Londres por sus recursos naturales y su valor estratégico. El petróleo y el gas del Mar del Norte serían uno de los principales puntos de cualquier negociación independentista. El especialista Schenoni señaló que hoy la soberanía sobre esos recursos es británica y que una eventual separación obligaría a discutir tanto su explotación como los capitales instalados y cuestiones vinculadas con la defensa.
"Parte de la política nuclear británica tiene su base en Escocia", afirmó González Ocantos, quien destacó la posición geográfica del territorio escocés frente a la creciente importancia estratégica del Ártico.
Sin embargo, la independencia tampoco sería económicamente sencilla para Edimburgo. Schenoni remarcó que Escocia mantiene déficits fiscales que actualmente son compensados dentro del esquema británico. Por eso, aunque Inglaterra perdería recursos y mercado, los costos de la separación serían importantes para ambas partes.
Gales, una separación mucho más difícil
El escenario es diferente para Gales, cuya economía tiene menor peso relativo y una mayor dependencia de las transferencias realizadas desde el gobierno británico.
González Ocantos definió a Gales como una economía relativamente más frágil frente a Inglaterra y sostuvo que la pérdida de ese territorio reduciría al Reino Unido, aunque también plantearía interrogantes importantes sobre la viabilidad económica de los nuevos Estados. A diferencia de Escocia, Gales tampoco cuenta con un activo comparable al petróleo y el gas del Mar del Norte que pueda utilizar como argumento económico central para compensar la pérdida de transferencias británicas.
Por eso, Schenoni considera que las economías más pequeñas tienen incluso mayores incentivos materiales para permanecer dentro de la unión: una ruptura obligaría a reemplazar parte del gasto público proveniente del esquema británico mediante mayor recaudación, reducción del gasto, endeudamiento u otras fuentes de ingresos.
Irlanda del Norte y una situación diferente
El caso de Irlanda del Norte representa un escenario distinto porque su discusión independentista está vinculada principalmente a una eventual reunificación con la República de Irlanda.
González Ocantos sostuvo que, desde el punto de vista económico, ese escenario podría resultar diferente al de Escocia o Gales porque Irlanda ya pertenece a la Unión Europea. Sin embargo, una eventual reunificación tampoco sería inmediata. El especialista recordó que el proceso está condicionado por los mecanismos previstos en el Acuerdo de Viernes Santo y consideró que, incluso en Irlanda del Norte, una separación del Reino Unido no aparece como un escenario de corto plazo.
Un Reino Unido más pequeño
El impacto para Inglaterra tampoco sería exclusivamente económico.
"Perder territorio siempre es un problema para el estatus internacional de cualquier país", explicó González Ocantos. Una separación de Escocia, Gales e Irlanda del Norte reduciría todavía más la escala territorial y estratégica británica después del proceso de descolonización que transformó su posición internacional durante el último siglo.
Inglaterra probablemente sería el territorio mejor preparado económicamente para afrontar una ruptura. Pero un Reino Unido fragmentado significaría para Londres un mercado menor, la renegociación de recursos estratégicos y una pérdida de peso geopolítico. Para los territorios que se independizaran, en especial Gales, el costo económico podría ser incluso mayor.


