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Estados Unidos alertó por el "Superniño" y dijo qué consecuencias traerá para el continente

Estados Unidos sigue de cerca la posible formación de El Niño en 2026, un fenómeno que podría traer lluvias, calor y cambios fuertes en varias regiones.



Estados Unidos encendió las alertas por la posible llegada de un El Niño fuerte durante 2026. El fenómeno, asociado al calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, puede modificar los patrones climáticos en distintas partes del mundo y provocar desde lluvias intensas hasta temperaturas más altas de lo habitual. Según el último informe de la NOAA, El Niño tiene un 61% de probabilidad de desarrollarse entre mayo y julio de 2026 y podría mantenerse hasta fin de año.

El dato que más inquieta a los especialistas es la posibilidad de que el evento gane intensidad y se convierta en un “Superniño”, una expresión usada para describir episodios muy fuertes de El Niño. La NOAA señaló que existe una probabilidad cercana a 1 en 4 de que el calentamiento del Pacífico alcance niveles muy altos, aunque aclaró que eso no garantiza impactos más extremos en todos los lugares.

El Niño y sus efectos en Estados Unidos

En Estados Unidos, los efectos podrían sentirse de manera desigual. La costa oeste suele quedar más expuesta a lluvias intensas, tormentas e inundaciones repentinas, mientras que parte del este puede atravesar períodos más cálidos. En cambio, los Grandes Llanos y el norte del país podrían tener inviernos menos fríos y más secos, un escenario sensible en zonas que ya arrastran problemas de sequía.

sequía

La NOAA de Estados Unidos advirtió que El Niño podría desarrollarse durante los próximos meses y sostenerse hasta fin de año.

El mecanismo detrás de El Niño está en los vientos alisios. En condiciones normales, esos vientos empujan el agua cálida hacia Asia y Australia. Cuando se debilitan, el calor vuelve hacia el centro y el este del Pacífico, favorece la formación de nubes y altera la circulación atmosférica. Por eso, un cambio que nace sobre el océano puede terminar afectando lluvias, temperaturas y temporadas agrícolas en regiones muy alejadas.

Estados Unidos mira el Pacífico y la temporada de huracanes

Para Estados Unidos, el fenómeno también tiene una lectura particular sobre los huracanes. En el Atlántico, El Niño suele actuar como un freno porque aumenta la cizalladura del viento, es decir, los cambios de velocidad y dirección del viento con la altura. Esa condición dificulta que las ondas tropicales se organicen y lleguen a transformarse en tormentas o huracanes.

El panorama es diferente en el Pacífico oriental, donde el calentamiento del agua puede dar más energía a los ciclones. Por eso, México y Centroamérica suelen quedar más atentos a esa zona cuando El Niño toma fuerza. A nivel global, además, el fenómeno puede favorecer sequías e incendios en Australia y el sudeste asiático, mientras aumenta el riesgo de lluvias fuertes en sectores de América.

Qué se sabe del posible Superniño de 2026

El último Superniño reconocido ocurrió entre 2015 y 2016, uno de los eventos más intensos registrados en el Pacífico. También hubo episodios muy fuertes entre 1982 y 1983 y entre 1997 y 1998. La comparación sirve como referencia, aunque los expertos insisten en que cada evento se combina con otros patrones atmosféricos y no siempre produce los mismos efectos.

Por eso, Estados Unidos mantiene el seguimiento sobre el Pacífico, pero con cautela. La intensidad de El Niño todavía dependerá de cómo evolucionen los vientos, las temperaturas oceánicas y otros factores climáticos durante los próximos meses. Un Superniño podría aumentar la probabilidad de alteraciones importantes, pero no permite anticipar con precisión absoluta dónde serán más severas.