España vivió una tragedia anunciada: las denuncias de los pasajeros sobre el mal estado de las vías antes del desastre
El descarrilamiento de un tren de alta velocidad al sur de España, que dejó más de 40 muertos y casi un centenar de heridos, reavivó las denuncias de pasajeros.
España atraviesa una de las jornadas más trágicas de los últimos años en materia ferroviaria tras el descarrilamiento y posterior impacto de un vagón de la compañía Iryo en la provincia de Córdoba. El accidente, ocurrido este domingo en el sur del país, provocó la muerte de más de 40 personas y dejó cerca de un centenar de heridos. Aún continúan las tareas de rescate de pasajeros que permanecen atrapados.
La advertencia de la Guardia Civil sobre más víctimas fatales
Desde la Guardia Civil advirtieron que las labores de búsqueda y asistencia demandarán largas horas y no descartaron que el número de víctimas fatales pueda aumentar. Hasta el momento, las causas oficiales de la tragedia no fueron confirmadas, aunque las primeras hipótesis apuntan a posibles deficiencias en el mantenimiento de las vías en ese tramo del corredor ferroviario.
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Una tragedia anunciada, pese a un seguro mantenimiento que anunció el Gobierno
Si bien desde el gobierno español aseguraron que se realizaron inversiones para el mantenimiento de ese trayecto hace menos de un año, el propio gestor ferroviario español, Adif, había informado a través de sus canales oficiales al menos ocho incidencias previas en la zona. La mayoría de esos reportes estaban vinculados a problemas de señalización, aunque también se registraron fallas en la catenaria, en los cables de alimentación eléctrica y en la infraestructura de la vía.
En paralelo, usuarios de las empresas ferroviarias involucradas venían denunciando desde hace tiempo distintos inconvenientes a través de redes sociales. A estas advertencias se sumaron las declaraciones del secretario general del sindicato ferroviario, Rafael Escudero, quien expuso en televisión que tanto trabajadores de conducción como tripulantes y personal de a bordo habían reportado reiteradamente anomalías en el trayecto donde ocurrió la tragedia. Entre ellas, mencionaron vibraciones anormales que provocaban caídas de objetos sobre pasajeros y empleados.
En diálogo con MDZ, el ingeniero civil e inspector en Trenes Argentinos Federico Baffico explicó que la postergación del mantenimiento ferroviario tiene consecuencias directas y progresivas. “De manera inmediata, la consecuencia directa es una pérdida del nivel de servicio y del confort percibido por el pasajero. La reducción de la velocidad en zonas precaucionadas aumenta el tiempo de viaje y afecta la frecuencia entre trenes”, señaló.
Según el especialista, el deterioro de la vía también se percibe en el confort: “El pasajero detecta el estado deficiente de la infraestructura a través de bamboleos excesivos, frenadas o vibraciones”. A esto se suma un mayor desgaste del material rodante, que incrementa los costos de mantenimiento y reduce la vida útil de las unidades, obligando a reemplazarlas antes de amortizar la inversión.
Baffico remarcó que la consecuencia más grave es la reducción de la seguridad operativa. “La tercera es un incremento del riesgo de accidentes. Es importante aclarar que postergar el mantenimiento no elimina el gasto: lo difiere y lo amplifica, incorporando además un componente crítico de riesgo para la seguridad. El mantenimiento preventivo debe ser considerado una inversión obligatoria, no una variable de ajuste presupuestario”, subrayó.
Consultado sobre las vibraciones denunciadas por usuarios y trabajadores, el ingeniero explicó que tanto los temblores como ciertos ruidos pueden ser señales de alerta temprana. “Son indicadores que deben verificarse con una inspección visual del sector de vía donde se originan, pero por sí solos no permiten determinar la causa exacta”, aclaró.
El descarrilamiento, el único dato de la tragedia en España
Finalmente, Baffico detalló las distintas posibilidades que pueden derivar en un descarrilamiento, entre ellas fallas operativas —como exceso de velocidad en curvas, accionamiento accidental de agujas o frenadas de emergencia—, problemas derivados de la fatiga o la falta de mantenimiento del material rodante, y deficiencias en la infraestructura de la vía, como desalineaciones, desnivelaciones o desgaste excesivo de rieles y componentes.
Mientras España llora a las víctimas y aguarda respuestas oficiales, la tragedia volvió a poner en el centro del debate la seguridad ferroviaria y el impacto de las denuncias que, según los pasajeros, advertían desde hace tiempo que el riesgo estaba latente.



