"Empujados a la oscuridad": de Myanmar a Venezuela, cómo la gente desafía los bloqueos de internet
Cafés clandestinos y personas vinculadas a la resistencia están ayudando a eludir los apagones de internet y otras restricciones impuestas por gobiernos.
Dentro de un pequeño quiosco de bambú en Myanmar, Min se prepara para abrir su negocio.
Cables enmarañados conectan un sistema de energía solar autónomo a varios enchufes. Sillas de plástico aguardan a los clientes, mientras un menú escrito a mano ofrece aperitivos de carne y ensaladas.
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Min, cuyo nombre ha sido cambiado por su seguridad, sabe que sus clientes lo pasarán bien allí. Vienen por una sola razón: el internet.
Dice que todos los días unas 30 personas visitan su café.
Afirma que cuando abrió por primera vez, hace más de dos años, este tipo de locales eran escasos y contaba con entre 300 y 400 clientes diarios.
"La demanda era abrumadora", añade.
La zona se ha visto afectada por uno de los varios apagones impuestos por la junta militar que gobierna Myanmar desde que tomó el poder en un golpe de Estado en 2021.
Durante la guerra civil de cinco años que siguió, algunos cortes de internet en el país han durado días y otros, meses.
En 2022, expertos de la ONU señalaron que estos apagones se aplicaban a áreas donde la junta enfrentaba una fuerte resistencia de grupos opositores.
Min ofrece una forma de sortear el apagón, utilizando Starlink, que se conecta a internet a través de una red de satélites propiedad de la empresa SpaceX de Elon Musk, evitando la infraestructura nacional de telecomunicaciones.
Su negocio depende de una antena plana y rectangular, comprada en el mercado negro en Tailandia, introducida de contrabando a través de la frontera y montada sobre el techo de chapa ondulada del quiosco.
Un negocio peligroso
Min dice que opera con pérdidas, cobrando 1.000 kyats por hora (US$0,25), una tarifa asequible para las personas que han sido desplazadas y los residentes locales, a quienes quiere ayudar.
Pero manejar ese café es peligroso.
Negocios como el suyo no están permitidos por las autoridades militares y sus dueños se arriesgan a ser arrestados o a que les confisquen el equipo.
El local abre solo tres horas al día, en parte por las limitaciones del suministro eléctrico.
Además, aunque la zona está controlada por un grupo de resistencia, teme que sus paneles solares o la antena de Starlink sean detectados desde el aire cuando aviones del gobierno sobrevuelan la zona.
Ha mudado el café en dos ocasiones, cada vez a un lugar más discreto, por miedo a que lo descubran.
Myanmar Internet Project (MIP), una organización de derechos digitales, ha registrado más de 450 apagones de internet en distintas partes del país desde febrero de 2021, lo que ha afectado a más de 20 millones de personas.
La organización observa una relación con los ataques de la junta.
"Según nuestra investigación, casi el 90% de los apagones están relacionados con los bombardeos… Quieren que la gente deje de comunicarse para poder destruir la zona", afirma Nyan, analista de derechos digitales de MIP, quien también habla bajo seudónimo.
Existe mucha vigilancia. A los ciudadanos de Myanmar se les prohíbe ofrecer y usar VPN sin una licencia del gobierno militar.
Estas herramientas se han utilizado durante años en todo el mundo para eludir restricciones de internet mediante servidores remotos que ocultan las direcciones IP y la ubicación de los usuarios.
Los grupos de resistencia armada también han interrumpido en ocasiones el acceso a internet en Myanmar, ya sea imponiendo prohibiciones temporales del uso de Starlink en las zonas bajo su control por motivos de seguridad, o atacando infraestructuras de comunicaciones.
Los apagones están en aumento
La operación de Min es pequeña, pero forma parte de un número creciente de personas y grupos que buscan eludir las restricciones de internet utilizadas por algunos de los gobiernos más represivos del mundo.
Un informe del grupo internacional de derechos digitales Access Now señala que los apagones de internet han aumentado a nivel global desde 2020.
Según el informe, alcanzaron un nuevo máximo en 2025, con 313 apagones en 52 países. Con un total de 95, Myanmar fue el país con más casos, según el mismo informe.
También indica que en 2025 se identificaron 94 bloqueos a nivel global en plataformas como Facebook, WhatsApp, Telegram y X, el triple que en 2016, cuando comenzaron a registrarlos.
Noticias Sin Filtro en Venezuela
A miles de kilómetros de Myanmar, Andrés Azpurúa ha estado trabajando desde Madrid, liderando a un equipo de voluntarios que desarrolló una aplicación para sortear los bloqueos de censura en su país de origen, Venezuela.
El panorama mediático en ese país está fuertemente condicionado por el gobierno.
Muchos medios de comunicación independientes están bloqueados y ha habido restricciones intermitentes a plataformas internacionales, incluidas X y Facebook, así como a sitios de noticias como The Wall Street Journal.
La aplicación del equipo de Azpurúa, Noticias Sin Filtro, es una plataforma gratuita que agrega fuentes de noticias venezolanas e internacionales independientes e incorpora tecnología VPN integrada.
Azpurúa afirma que la aplicación facilita el acceso a las VPN para las personas en Venezuela.
"No tienes que iniciar sesión, no tienes que crear una cuenta, no tienes que pagar nada… simplemente ves las noticias", explica.
Señala que la aplicación, lanzada poco antes de las ampliamente disputadas elecciones presidenciales de julio de 2024, ha sido descargada 140.000 veces.
Azpurúa, activista de derechos digitales que denuncia con frecuencia la censura, abandonó el país más tarde ese año porque tenía miedo de que lo arrestaran.
"Todo indicaba que estaban tratando de localizarme y capturarme", afirma.
Tras la detención del expresidente Nicolás Maduro por parte de EE.UU. a principios de este año, muchos venezolanos celebraron, creyendo que se abría la puerta a un cambio político.
Sin embargo, Azpurúa asegura que ha habido pocos cambios en materia de censura mediática y de internet luego de que Delcy Rodríguez tomara el mando.
La aplicación de noticias ha sido desarrollada principalmente por voluntarios, con otros costes financiados en gran parte mediante donaciones, según Azpurúa.
"Es una forma de apoyar el ejercicio de los derechos humanos, incluido el acceso a la información y la libertad de expresión", afirma.
La "Gran Muralla Digital" de China
Mientras tanto, otro expatriado en un país distinto, Echo, un nombre ficticio, forma parte de un grupo de desarrolladores que se enfrenta a otro sistema de censura de internet: la Gran Muralla Digital de China.
En China, muchos sitios de noticias internacionales, plataformas de redes sociales, motores de búsqueda y servicios de streaming están bloqueados.
En su lugar, los usuarios pueden acceder a aplicaciones controladas por el Estado como WeChat y Weibo, que están fuertemente vigiladas.
Echo solía trabajar en informática y se fue de China hace tres años.
Cofundó un servicio que utiliza software de terceros para ayudar a personas en China a acceder a sitios bloqueados, incluidos Google, YouTube y Facebook.
Afirma que trabaja con un socio comercial en China, operando con cautela para evitar ser detectado.
"En China, si te descubren intentando ayudar a la gente a acceder libremente a internet, te arrestan", añade.
Echo dice que su iniciativa ofrece suscripciones gratuitas a usuarios en China y financia sus costes mediante planes de pago más completos.
Señala que actualmente vive de sus ahorros.
Describe una lucha constante contra la censura en China: "A veces, desarrolladores como nosotros llevamos la ventaja y otras veces no".
Echo también ofrece suscripciones gratuitas a usuarios en Irán, donde se impusieron apagones de internet durante las protestas de enero y tras la actual guerra con EE.UU. e Israel.
El grupo de derechos humanos con sede en Reino Unido Article 19 ha documentado que, según afirma, Irán ha adoptado tecnologías y tácticas de China para controlar el espacio digital.
En Myanmar, los clientes que utilizan cafés como el de Min aseguran que el impacto de los apagones de internet es muy grave.
"Casi todos los aspectos de la vida se ven afectados: la vida diaria, la economía local, la educación y la comunicación familiar", afirma Khin, una joven de 27 años que vive en el centro del país.
Cuenta que durante el primer apagón no pudo contactar a sus familiares que viven lejos y no tienen una línea telefónica fiable.
"Nuestra comunicación se cortó por completo", añade.
Dice que en ocasiones ha tenido que caminar hasta una hora para poder conectarse a internet.
Nay, un estudiante de 25 años cuyo nombre también ha sido cambiado, viaja habitualmente más de dos kilómetros para llegar a un café con Starlink.
"Nosotros, los jóvenes, debemos trabajar para desarrollar nuestra región. Ahora, con el apagón de internet, no podemos hacer nada", explica.
Afirma que el futuro de jóvenes como ella está "empujado hacia la oscuridad".

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FUENTE: BBC

