El legado de Gustavo Petro: qué deja el primer presidente de izquierda de Colombia
Colombia votó a su próximo presidente. Cuál es legado político, económico y diplomático de Gustavo Petro en Colombia.
Gustavo Petro y el fin de su ciclo político. Foto Dpa
La elección de Gustavo Petro en junio de 2022 marcó un punto de inflexión para Colombia. Por primera vez, un dirigente identificado con la izquierda llegaba a la Casa de Nariño tras décadas de predominio de fuerzas conservadoras y de centroderecha.
Su triunfo fue leído como una respuesta política a las masivas protestas sociales que habían sacudido al país en los años previos y que expresaban reclamos por desigualdad, acceso a oportunidades y falta de representación.
Cuatro años después, los colombianos volvieron a las urnas para elegir entre el oficialista Iván Cepeda y el candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, el balance de la gestión Petro aparece atravesado por avances, controversias y promesas que quedaron a mitad de camino.
La Paz Total: un proyecto que definió su presidencia
La principal apuesta política del líder del Pacto Histórico fue la denominada “Paz Total”, una estrategia destinada a profundizar y ampliar el acuerdo firmado con las FARC en 2016.
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El plan buscó incorporar a otros grupos armados aún activos, fortalecer la reparación de víctimas, impulsar la reforma agraria y modificar el enfoque estatal frente al narcotráfico.
La iniciativa surgió en un contexto complejo. Al asumir Petro, persistían cuestionamientos sobre la implementación del acuerdo de paz durante el gobierno de Iván Duque, mientras organizaciones especializadas alertaban sobre el crecimiento de grupos armados, el aumento de la violencia en distintas regiones y el deterioro de algunos indicadores de seguridad.
Aunque la administración Petro logró abrir nuevos canales de diálogo con actores ilegales, la promesa de una pacificación integral quedó lejos de concretarse plenamente.
Reformas sociales y reducción de la pobreza
Otro de los ejes centrales del mandato estuvo relacionado con las transformaciones sociales impulsadas por el oficialismo.
Con un Congreso fragmentado y frecuentes tensiones políticas, Petro logró avanzar en reformas vinculadas al sistema previsional, el mercado laboral y la estructura sanitaria, aunque varias de ellas todavía dependen de procesos de implementación que impiden una evaluación definitiva.
Desde el Gobierno de Petro destacan especialmente la evolución de algunos indicadores socioeconómicos.
Entre los datos más citados por el oficialismo figuran la reducción de la pobreza monetaria, la caída de la pobreza extrema y una mejora sostenida en los niveles de empleo.
Para sus defensores, esos números reflejan el impacto de las políticas redistributivas impulsadas durante los últimos cuatro años.
Venezuela y el giro diplomático regional
La política exterior también se convirtió en una marca distintiva de la gestión. Uno de los cambios más significativos fue la normalización de las relaciones con Venezuela.
Tras años de distanciamiento diplomático, Bogotá y Caracas retomaron gradualmente los contactos institucionales, comerciales y políticos, en una estrategia que buscó estabilizar una de las fronteras más sensibles de América Latina.
La situación venezolana, sin embargo, volvió a poner a prueba esa relación. Frente a las denuncias opositoras sobre irregularidades electorales y la falta de transparencia en los resultados que mantuvieron al chavismo en el poder, Petro intentó sostener una posición intermedia: cuestionó aspectos del proceso, pero evitó romper vínculos con Caracas y apostó por preservar los canales diplomáticos.
El desafío permanente de Donald Trump
La relación con Estados Unidos atravesó algunos de los momentos más tensos del mandato. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca modificó el equilibrio bilateral y generó varios conflictos públicos.
Las diferencias comenzaron por las deportaciones de migrantes colombianos y escalaron posteriormente hacia disputas comerciales, acusaciones cruzadas y desacuerdos sobre política internacional.
Las fricciones se profundizaron por las críticas de Petro a la política exterior estadounidense, su postura sobre la guerra en Gaza y las acciones de Washington en la región.
çA pesar de varios episodios de alta tensión, ambos gobiernos evitaron una ruptura y mantuvieron abiertos los canales de negociación. La relación osciló entre la confrontación discursiva y la necesidad estratégica de cooperación.
Un legado que divide a Colombia
La presidencia de Gustavo Petro llega a su fin dejando una huella difícil de ignorar. Para sus seguidores, representó la llegada de sectores históricamente excluidos al centro del poder político, junto con avances sociales y una agenda reformista inédita.
Para sus críticos, muchas de las promesas transformadoras quedaron incompletas y la seguridad continuó siendo una deuda pendiente.
Con el balotaje como telón de fondo, Colombia se enfrenta ahora a una decisión que también funciona como plebiscito sobre estos cuatro años.
La continuidad del proyecto progresista o el regreso a políticas de línea dura definirán no solo el próximo gobierno, sino también la interpretación histórica del primer mandato de izquierda que tuvo el país.