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El fin del helicóptero: cómo los drones y la IA enterraron a un gigante militar

Corea del Sur canceló la compra de 36 helicópteros Apache por 2.200 millones de dólares, confirmando que los drones y la IA redefinen la guerra moderna.

Los drones ya reemplazan al helicóptero en el campo de batalla.

Los drones ya reemplazan al helicóptero en el campo de batalla.

EFE

Durante décadas el helicóptero fue un símbolo de poder militar. Era la máquina que podía volar bajo, atacar tanques, trasladar tropas y moverse con agilidad allí donde un avión no podía hacerlo. Su capacidad de despegar y aterrizar en cualquier terreno lo convertía en un arma indispensable. Sin embargo, en un solo movimiento histórico, este sistema de armas quedó fuera de juego. Corea del Sur canceló la compra de decenas de helicópteros Apache, los más avanzados y más caros del mundo, porque ya no sirven en un campo de batalla dominado por drones e inteligencia artificial (IA). Esto significa nada menos que el final de la era del helicóptero de combate.

Para entender la magnitud del cambio hay que mirar los números. Corea del Sur planeó invertir unos $2.200 millones de dólares, en 36 helicópteros. Cada unidad costaba alrededor de $61 millones de dólares. El presupuesto inicial ya había asignado fondos para dar los primeros pasos de la compra, y de esa cifra se recortó un 97%, quedando prácticamente en cero. No se trata de un ajuste contable: es la constatación de que el helicóptero, como concepto, perdió vigencia. Una inversión de miles de millones de dólares fue descartada porque dejó de tener sentido frente a las nuevas tecnologías.

Por qué el dron reemplaza al helicóptero

¿Por qué ocurrió esto? Porque los drones cambiaron por completo las reglas. Un helicóptero requiere una tripulación entrenada durante años, consume cantidades enormes de combustible y se convierte en un blanco visible y costoso. En cambio, un dron se fabrica a una fracción del costo, controlado a distancia o incluso de manera autónoma gracias a la inteligencia artificial. Se lanzan decenas o cientos de drones para saturar a un enemigo, y cada pérdida representa un costo marginal. Frente a esa realidad, el helicóptero es un gigante lento y caro que se convierte en presa fácil. En guerras recientes se vio cómo helicópteros de última generación eran derribados con armas portátiles que cuestan apenas una fracción de lo que cuesta mantener una sola aeronave en el aire.

El aspecto más dramático de este viraje es que no se trata de una transición gradual, el cambio ocurrió de golpe. Una de las armas más sofisticadas y prestigiosas, que hasta hace poco representaba la cúspide de la tecnología militar, quedó descartada de un día para otro. Se pasó de considerar una compra multimillonaria a cancelarla casi por completo. La IA aceleró este proceso porque permitió que los drones fueran tanto baratos como inteligentes, capaces de coordinarse entre sí, de identificar objetivos y de atacar con precisión sin exponer a una tripulación humana.

Un corte abrupto: el futuro de la guerra moderna

El helicóptero fue alguna vez sinónimo de modernidad, un arma que definió guerras en el siglo XX. Hoy se lo ve como obsoleto, pesado y vulnerable. La decisión de Corea del Sur refleja algo más profundo: la aceleración de la tecnología es tan dramática que incluso los sistemas más exitosos quedan descartados de golpe. Hubo un corte abrupto, y se puede leer el futuro de toda la guerra moderna: los helicópteros pasaron a la historia y el lugar que dejan vacío será ocupado por drones y algoritmos. La velocidad del cambio lo hace impresionante y dramático.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.