El "Avión del Juicio Final": así es el Pentágono volador que puede planear por días y resistir un ataque nuclear
Llamó la atención con su aterrizaje en Los Ángeles, el E-4B Nightwatch, siendo un Boeing 747 militar capaz de resistir ataques nucleares, volar por días y operar como centro de mando del gobierno de EE.UU. Conocelo en detalle.
El Boeing 747 E-4B Nightwatch, conocido mundialmente como el “Avión del Juicio Final”, apareció el jueves por la noche en el aeropuerto internacional de Los Ángeles (LAX). La presencia de esta aeronave, considerada una de las más estratégicas de Estados Unidos, despertó atención inmediata entre analistas militares y observadores aeronáuticos.
Qué es el E-4B Nightwatch y por qué es clave para el poder militar
El E-4B “Nightwatch” opera como el Centro Nacional de Operaciones Aerotransportadas (NAOC). Su función principal es actuar como un cuartel general aéreo en caso de que los centros de comando en tierra queden inutilizados por ataques o catástrofes de gran escala.
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Desde esta aeronave, el presidente de Estados Unidos, el secretario de Defensa y los altos mandos militares pueden dirigir operaciones estratégicas, incluidas respuestas ante emergencias militares extremas. Por ese rol, es conocido popularmente como el “Pentágono volador”.
Tecnología militar y capacidad de supervivencia extrema
La nave gubernamental es un Boeing 747-200 profundamente modificado con equipamiento militar de alta complejidad. Cuenta con sistemas avanzados de comunicaciones satelitales, blindaje contra efectos térmicos, control acústico y una infraestructura técnica diseñada para proteger los componentes electrónicos.
Además, se considera que está reforzado contra los efectos de pulsos electromagnéticos y es capaz de resistir detonaciones nucleares cercanas. Su red de comunicaciones incluye decenas de antenas especializadas que garantizan contacto permanente con fuerzas estratégicas desplegadas en todo el mundo.
Cómo está distribuido el interior del “Avión del Juicio Final”
La cubierta principal del E-4B se divide en seis áreas funcionales: un área de comando, una sala de conferencias, una sala de reuniones estratégicas, un espacio de trabajo para el equipo de operaciones, un sector exclusivo de comunicaciones y una zona de descanso.
Esta configuración convierte al avión en una verdadera sala de guerra móvil, capaz de sostener la toma de decisiones críticas incluso en escenarios de guerra a gran escala o colapso institucional.
Autonomía, reabastecimiento en vuelo y capacidades técnicas
Una de las características más trascendentales del E-4B es su capacidad de reabastecimiento de combustible en vuelo. El avión ha llegado a mantenerse en el aire durante 35,4 horas y posee una autonomía de unas 12 horas sin repostar.
Gracias al reabastecimiento aéreo, puede extender su permanencia en el aire durante períodos considerablemente más largos, lo que resulta clave en situaciones donde aterrizar no es una opción segura.
Dimensiones, peso y tripulación a bordo
El E-4B Nightwatch tiene una longitud de 70,5 metros, una envergadura de 59,7 metros y puede volar a más de 30.000 pies de altura. Su peso máximo de despegue alcanza los 360.000 kilogramos.
La aeronave puede albergar hasta 111 personas, incluyendo la tripulación de vuelo de la Fuerza Aérea, equipos de operaciones conjuntas, personal de mantenimiento, seguridad y un equipo especializado en comunicaciones estratégicas.
Un vuelo explicado, pero un símbolo que sigue generando impacto
Aunque el traslado del secretario de Defensa le dio un marco oficial al operativo, el E-4B sigue siendo un avión que rara vez se deja ver en operaciones abiertas. Por eso, cada aparición pública continúa generando impacto y debate.
Más allá de que no haya señales de una emergencia puntual, la presencia del “Avión del Juicio Final” en Los Ángeles volvió a poner en el centro de la escena a una de las piezas más sensibles del poder militar y político de Estados Unidos.


