Descubrimiento en ámbar: encontraron un animal de 40 millones de años intacto
El descubrimiento se logró con una tecnología de escaneo que permite mirar dentro de la resina fosilizada sin romperla y reconstruir al insecto en 3D.
Descubrimiento en una pieza de ámbar reveló una hormiga fósil de hace unos 40 millones de años.
Boudinot et al., 2026Un equipo internacional de científicos informó un descubrimiento único dentro de una pieza de ámbar: una hormiga de hace unos 40 millones de años que quedó atrapada en su interior y no se veía a simple vista.
La clave del descubrimiento fue el uso de un escaneo muy detallado, parecido a una "radiografía" especial. Esa técnica permitió mirar por dentro de la pieza sin romperla y armar en la computadora una imagen en 3D del insecto, como si se lo pudiera observar desde todos los ángulos.
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El estudio lo realizó un grupo de investigadores de varios países, con participación de científicos de la Universidad Friedrich Schiller de Jena. El material analizado tenía un dato extra que llamó la atención: la pieza formaba parte de una colección antigua reunida por Johann Wolfgang von Goethe y, según los investigadores, el ámbar estuvo en manos de Goethe hace más de dos siglos.
El descubrimiento no fue simple porque la pieza estaba sin pulir y se veía opaca, por lo que el insecto quedaba escondido y los métodos comunes no alcanzaban para detectarlo. Recién con el escaneo, la hormiga apareció con claridad en las imágenes.
La hormiga fue identificada como Ctenobethylus goepperti, una especie extinta del Eoceno, un período que ocurrió aproximadamente entre 47 y 34 millones de años atrás. Aunque esta especie aparece en otras piezas de ámbar, el nuevo descubrimiento se destacó por lo bien conservado que estaba el ejemplar y por la información que se pudo obtener.
Uno de los aportes principales del estudio fue la posibilidad de observar partes internas de la hormiga, sobre todo en la cabeza y el tórax, zonas que casi siempre se pierden cuando un animal se convierte en fósil. El investigador Bernhard Bock, del Phyletic Museum de Jena, explicó el alcance del análisis: "Este ejemplar nos permitió volver a describir la especie con mucho más detalle y obtener nuevos indicios sobre sus relaciones evolutivas".
A partir de la forma del cuerpo y de las comparaciones realizadas, los especialistas propusieron que esta hormiga antigua podría estar emparentada con el género actual Liometopum, que incluye especies que viven en los árboles y forman colonias grandes. En ese marco, el estudio indicó que Ctenobethylus goepperti habría vivido en bosques cálidos y húmedos, con presencia de coníferas, que cubrían amplias zonas de Europa durante el Eoceno. La repetición de esta especie en el ámbar sugiere que fue una hormiga muy común en su ambiente.
El descubrimiento aportó datos para entender mejor cómo eran los ecosistemas y el clima de hace millones de años, y volvió a mostrar por qué el ámbar funciona como una “cápsula del tiempo” capaz de conservar seres vivos pequeños con gran precisión. Como cierre, el equipo destacó el valor histórico del ejemplar y Bernhard Bock lo resumió así: “Es fascinante que un objeto de la época de Goethe, manipulado por alguien que ayudó a moldear el pensamiento moderno, todavía pueda ampliar nuestro conocimiento científico”.


