Cómo la "cortina de hierro digital" está creando descontento contra el gobierno de Putin en Rusia
En toda Rusia, el uso de internet se ha visto seriamente restringido. Las autoridades lo atribuyen a motivos de seguridad nacional. Sin embargo, entre los ciudadanos el descontento por estas limitaciones.
Cerca del Kremlin, varias decenas de personas hacen cola frente a la sede de la administración presidencial. Han venido a presentar peticiones pidiendo al presidente Putin que ponga fin a la represión contra internet.
Las autoridades rusas han intensificado el control del ciberespacio del país. El acceso a las aplicaciones de mensajería global se ha restringido y a menudo se producen interrupciones generalizadas, incluso cortes totales, del servicio de internet móvil.
Presentar una petición al presidente es legal. Pero en un estado autoritario, esto es exponerse públicamente.
Y la gente lo sabe.
-
Te puede interesar
Irán plantea nueva oferta a Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz
Desde el otro lado de la calle, agentes de seguridad filman a los peticionarios, y a nosotros también.
"¿No tienes miedo?", le pregunto a Yulia en la cola.
"Mucho", responde. "Estoy temblando".
Putin reconoció el bloqueo y lo describió como "trabajo operativo para prevenir ataques terroristas", aunque afirma haber dado instrucciones para que se permita "funcionamiento ininterrumpido" de los servicios más esenciales de internet.
Yulia, dueña de una empresa de catering, explica cómo los intentos de censurar internet han afectado a su negocio.
"Últimamente ha habido momentos en que nuestra página web no era accesible. No podíamos generar ingresos", afirma.
"Cada vez que bloquean internet oerdemos dinero especialmente si cortan Telegram o WhatsApp. Mi negocio depende completamente de internet. Sin acceso a internet, tal como está, no puede existir".
App de mensajería estatal
Las autoridades rusas insisten en que las restricciones a las comunicaciones responden a una necesidad de seguridad pública. Afirman que los cortes de internet en la telefonía móvil desorientan a los drones de ataque ucranianos, aunque sus ataques han continuado incluso en zonas donde se ha cortado internet.
Las autoridades acusan a las empresas de mensajería internacionales de ignorar las leyes rusas de protección de datos. El acceso a WhatsApp y Telegram se ha restringido considerablemente. Mientras tanto, los reguladores estatales están persiguiendo las VPN (redes privadas virtuales) utilizadas para eludir las restricciones.
Como parte de la iniciativa para lograr una "internet soberana", el gobierno está promoviendo una aplicación de mensajería rusa respaldada por el Estado llamada MAX.
La ciudadanía se muestra recelosa.
"Mucha gente piensa que esta aplicación de mensajería la creó el gobierno específicamente para controlar nuestros mensajes", afirma el exdiputado Boris Nadezhdin, quien en su momento intentó competir contra Putin en las elecciones presidenciales.
Además, en muchas partes de Rusia, los únicos sitios a los que se puede acceder a través del celular son los aprobados por el gobierno.
Da la sensación de que se está construyendo una "cortina de hierro digital".
"La idea es aislar a Rusia del mundo exterior", declara el columnista Andrei Kolesnikov, del medio opositor Novaya Gazeta, debido a la creencia de que "este mundo es tóxico para la mente de los rusos".
"Rusia siempre estuvo bloqueada, principalmente por Occidente, que era la fuente de las "ideas malas, revolucionarias y liberales". Siempre ha sido así".
Sin embargo, los rusos están tan adaptados a la era digital y a internet que las restricciones y el bloqueo cibernético les resulta chocante.
"Tiene menos que ver con la libertad de expresión y más con la costumbre", cree la activista Yulia Grekova.
"La gente se ha acostumbrado a pagar y pedir taxis con el móvil. Se pasan el día en el autobús chateando con sus amigos. Son muy pocas las personas que no usan internet móvil para trabajar, acceder a servicios públicos y mantenerse en contacto con la familia. Por eso hay tanta indignación. A todos nos afecta", añade.
Hablo con Yulia Grekova en la ciudad de Vladimir, a 190 km de Moscú. Recientemente intentó organizar una manifestación contra las restricciones a internet.
"Solicitamos permiso a las autoridades locales y propusimos varias opciones de lugar. Nos respondieron que no era posible, ya que en la fecha solicitada estarían limpiando las calles en los 11 lugares que propusimos".
"El ayuntamiento ofreció un lugar y una hora alternativos. Pero luego dijeron que tampoco era posible, debido al peligro de un ataque con drones [ucranianos]".
Después, Yulia recibió la visita de la policía y una advertencia para que no protestara.
"Vinieron a mi trabajo. Un coche patrulla y tres personas. Me grabaron firmando la advertencia oficial del fiscal". Me sentía como una especie de terrorista.
Solicitudes similares para protestas públicas fueron rechazadas en decenas de pueblos y ciudades rusas. En la región de Moscú, las autoridades locales citaron preocupaciones por el coronavirus. En Penza, los funcionarios afirmaron que una manifestación no podía realizarse debido a una clase magistral de patinaje sobre ruedas en el lugar solicitado.
Volver al pasado
En el centro de Vladimir, reviso mi teléfono. La aplicación para reservar taxis funciona y puedo acceder a los medios estatales. Pero las búsquedas en Google no funcionan. Y los sitios de noticias independientes no cargan.
"Es mucho más difícil comunicarse", dice María, que pasea con su bebé. "Queremos estar al tanto de las últimas noticias y tendencias. En cambio, nos estamos quedando atrás".
Sin embargo, cuanto más hablamos, menos parece interesarle a María la información actualizada.
"Antes, cuando no había internet, el mundo parecía un lugar más brillante, porque sabíamos menos", me dice.
En cuanto a la guerra de Rusia contra Ucrania nos dice: "Intento evitar este tipo de noticias. No quiero llenarme la cabeza con eso. Estamos hartos de las noticias sobre personas que mueren".
"[Las restricciones de internet] crean problemas a diario", dice Denis. "Hoy no pude pagar la gasolina. Y mi GPS está fallando".
"La gente está molesta", me dice Alexander. "Sobre todo los pequeños empresarios. Pierden clientes cuando no pueden acceder a internet".
"Parece que estamos retrocediendo", dice Yulia Grekova, "volviendo al pasado".
¿La represión rusa contra internet supone un regreso al pasado?
"No, no lo es", me asegura el portavoz de Putin, Dmitry Peskov, de vuelta en Moscú.
"En la situación actual, las consideraciones de seguridad exigen ciertas medidas", continúa Peskov. "Éstas se están implementando y la mayoría de nuestros ciudadanos comprende su necesidad.
"Es evidente que las restricciones a internet causan inconvenientes a mucha gente. Pero este es el periodo que estamos viviendo. Una vez que desaparezca la necesidad de estas medidas, los servicios se restablecerán por completo y volverán a la normalidad".
Pero las restricciones y la represión empiezan a sentirse como la nueva normalidad.
"No creo que este régimen esté dispuesto a retroceder", concluye el periodista Andrei Kolesnikov. "Solo pueden avanzar con más represión".
"Lo malo para las autoridades es la acumulación de descontento, y esto podría tener repercusiones en el futuro. No sabemos de qué forma. Pero es evidente que la irritación y el descontento se están acumulando".
Y están aflorando.
Recientemente, la bloguera rusa Victoria Bonya publicó un "mensaje al presidente de Rusia" en Instagram. En él criticó duramente la represión de internet y otros controversiales temas en el país.
El video se viralizó con decenas de millones de reproducciones. En su monólogo, Victoria Bonya no culpó directamente a Putin, pero dirigiéndose a él declaró: "Hay un muro enorme y grueso entre usted y nosotros, la gente común".
El jueves, el líder del Kremlin afirmó que no podía dejar de "prestar atención" a los problemas que los rusos han estado experimentando como resultado del corte de internet.
Instruyó a las fuerzas del orden a mostrar "ingenio y profesionalismo" y a "tener en cuenta los intereses vitales de los ciudadanos".
Esto no representó un cambio de rumbo por parte de Putin. No hubo indicios de que se pusieran fin a las restricciones.
Encuestas recientes en Rusia sugieren que su popularidad ha caído a su nivel más bajo desde la invasión rusa a gran escala de Ucrania en 2022.
Pero no solo son solo las restricciones de internet las que alimentan el malestar público. Los rusos están preocupados por la economía y crece el cansancio ante la guerra en Ucrania.
"La gente empieza a comprender que existe una conexión directa entre sus problemas cotidianos, como la sanidad, los precios de los alimentos y los problemas con internet, y la política de Vladimir Putin", me comenta Boris Nadezhdin.
"Y esta es una situación nueva en Rusia".
Tras presentar su petición a la administración presidencial, Yulia ha vuelto al trabajo, horneando pan en su empresa de catering.
Ha alzado la voz, pero no está segura de que vaya a marcar la diferencia. Ya está pensando en cómo adaptarse a las restricciones online. Los rusos, me cuenta, tienen mucha experiencia adaptándose a grandes cambios.
"Mi bisabuelo era más rico que la media. En un pueblo soviético, eso se consideraba un pecado. Le confiscaron sus propiedades y lo trasladaron a Siberia. Pero su familia se adaptó".
"Mis padres vivieron el colapso de la Unión Soviética: se adaptaron a la economía de mercado. Ahora me toca a mí adaptarme. Después le tocará a mi hija".
¿Cómo ve Yulia la evolución de la situación en Rusia?
"El futuro ni siquiera se menciona en las conversaciones cotidianas con amigos y familiares", explica. "Es como: ¿qué haremos dentro de tres días, dentro de una semana, dentro de un mes?
"Nadie piensa más allá de un mes".
Como el pan que veo expandirse en el horno, en Rusia crece una profunda sensación de incertidumbre.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.
- Cómo la amenaza de Rusia impulsa a Alemania a romper un tabú tras la era nazi para crear la fuerza militar más poderosa de Europa
- "Para Putin, una guerra larga en Irán es una ventaja": Zelensky, en entrevista exclusiva con la BBC
- Por qué la guerra de Irán es una oportunidad para Putin y Rusia
FUENTE: BBC