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Cómo la captura de Maduro y la turbulenta relación entre Trump y Petro influyen en Colombia a meses de las elecciones

La sombra de EE.UU. domina el debate en Colombia, que celebrará elecciones presidenciales el próximo mes de mayo.

La caída de Nicolás Maduro en Venezuela es un terremoto regional. Las consecuencias se suceden a diario.

En Colombia, donde se temía otra operación militar contra el país y contra el presidente Gustavo Petro después de que Donald Trump así lo insinuara, la turbulenta relación entre ambos líderes dio un giro de 180 grados.

Tras días de tensos cruces de declaraciones en las que que el colombiano respondió al estadounidense diciendo que estaba dispuesto a tomar las armas, los presidentes hablaron por teléfono este miércoles 7 de enero, en un inusual gesto.

Trump dijo que había sido "un honor" conversar con Petro y este defendió que "si no se dialoga, hay guerra". Se espera que ambos se encuentren próximamente en la Casa Blanca.

Apenas hace unos días, Trump decía que "Colombia es un país muy enfermo, gobernado por un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a EE.UU.".

Trump y Petro han mantenido durante meses una intensa disputa retórica que ha desembocado en crisis diplomáticas y sanciones de Washington contra Bogotá y el presidente colombiano.

Después del ataque en Venezuela, sin embargo, muchos en Colombia dejaron de ver la pugna como una simple afrenta personal sin consecuencias mayores.

Trump -consideran- demostró que no le tiembla el pulso. La Cancillería colombiana tomó las palabras contra Petro como un ataque a la soberanía nacional.

La tensión se disparó a cuatro meses de elecciones presidenciales en Colombia.

La cita electoral, fijada para mayo, se vislumbra como un referendo a la gestión de Petro. Su proyecto se juega la continuidad con el precandidato izquierdista Iván Cepeda en un momento de auge de la derecha apoyada por Trump en América Latina.

Diversos analistas políticos miran la caída de Maduro y los vaivenes entre Trump y Petro con clave electoral.

"Lo vimos en Honduras y en Argentina. Trump experimenta incidir directamente en los procesos electorales de la región", opina para BBC Mundo Alejandro Chala, politólogo de la Universidad Nacional.

Baño de masas

Antes de que Trump y Petro rebajaran la tensión, las amenazas del estadounidense sirvieron al colombiano para un baño de masas nacional.

Como habitúa Petro cuando afrenta desafíos en su gobierno, convocó a los colombianos a llenar las principales plazas del país el miércoles 7 de enero.

Si lo que buscaba el colombiano era probar su llamado a defender la soberanía así como el apoyo a su proyecto, seguramente se dará por satisfecho.

En el centro de Bogotá, miles respondieron agitando banderas y cantando: "Petro, amigo, el pueblo está contigo".

"Hoy traía un discurso y tengo que dar otro. El primer discurso era bastante duro", arrancó el colombiano entre vítores en la Plaza Bolívar.

Bogotanos marchan hacia la Plaza Bolívar del centro de la capital este miércoles 7 de enero.
José Carlos Cueto / BBC News Mundo
Miles de bogotanos prepararon pancartas condenando al gobierno de Donald Trump en EE.UU.

Lo que se preparaba como un mitin por la soberanía se tornó en un discurso en el que Petro repasó logros de su gestión y atizó a la derecha colombiana y a sus rivales políticos.

Antes de la marcha, la experta en relaciones internacionales Sandra Borda opinaba que la polarización entre Petro y Trump apenas le daría rédito al colombiano.

"Petro tiene una base fuerte del 30-35% de apoyo que se mantiene firme, pero dudo que lo que pasó en Venezuela y las amenazas de Trump le sumen mucho más a la izquierda", decía Borda, del Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes.

"Hay mucho colombiano que, aunque condene a Trump, siente que les ha liberado de Maduro, por el que tienen una antipatía más vieja, fuerte y asentada", según Borda.

Colombia ha sufrido como pocas naciones en Sudamérica la crisis venezolana.

Ha sido el principal receptor del éxodo de 8 millones de venezolanos en la última década y ha sufrido repetidas crisis de seguridad fronteriza ante el fortalecimiento de guerrillas y grupos criminales.

La carrera de 2026

Todavía se desconocen las candidaturas definitivas de cara a la cita de 2026. Petro no puede presentarse a la reelección.

Por el momento Cepeda, el candidato del petrismo, lidera encuestas de intención de voto. También figuran alto un candidato de centro, Sergio Fajardo, y uno de derecha, Abelardo de la Espriella.

La captura de Maduro radiografió las corrientes de los tres de cara a lo que representan para 2026.

Cepeda condenó la acción estadounidense. Fajardo celebró la captura del venezonalo, aunque después expresó preocupación por la intervención militar. De la Espriella aplaudió a EE.UU. y acusó a Petro y Cepeda de ser "esbirros de Maduro".

Trump no ha apoyado abiertamente a ningún candidato, aunque su animadversión a Petro quedó latente desde que regresó a la Casa Blanca e inició su llamada guerra contra el narcotráfico.

Ha señalado a Colombia por su rol en la producción de distribución de drogas y vinculado a su homólogo colombiano, sin presentar evidencias, con la industria de narcóticos.

El politólogo Chala ubicaba las amenazas de Trump de una posible acción militar en Colombia dentro de una "lógica de consolidación de la influencia estadounidense en una multipolarización regionalista mundial".

"La amenaza del uso de la fuerza quedó ahí. Aquí creo que vimos una incidencia mucho más abierta y directa de EE.UU. por influir que la utilizada en Argentina y Honduras", añade.

Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella.
Getty Image / BBC
Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, los tres precandidatos que lideran la carrera de 2026 según encuestas.

Trump apoyó al candidato derechista Nasry Asfura en las elecciones presidenciales de Honduras de noviembre, insinuando que recortaría el apoyo económico al país si no ganaba.

Antes, en octubre, hizo algo parecido en las elecciones legislativas argentinas. Amparó a su aliado político, Javier Milei, y advirtió que si perdía "no sería tan generoso con Argentina".

Hay analistas que piensan que detrás de las acusaciones a Maduro como "narcoterrorista" y del despliegue militar estadounidense alrededor de Venezuela, con decenas de ataques a supuestas narcolanchas en aguas sudamericanas, se escondía en realidad un plan para forzar un cambio de gobierno.

La administración trumpista ha reconocido explícitamente que busca asegurar la influencia estadounidense en el hemisferio occidental.

Chala opina que "Trump prueba mecanismos que le sirven para alinear a un sector continental bajo sus intereses específicos".

Por ahora las aguas parecen calmarse entre Colombia y EE.UU., pero Chala ve un riesgo en lo que pasará si Cepeda, el izquierdista apoyado por Petro, llega al poder.

Borda, por su parte, cree que Petro y Trump torcieron el brazo para buscar incentivos electorales: "la gente no siempre premia la polarización porque les genera preocupación en su bolsillo y estabilidad. La llamada es un ejemplo clásico de eso".

"Hay gente que tenía la sensación de que la retórica de Petro no defendía, sino que arriesgaba la soberanía del país", añade.

Un año a merced de incendios

Colombia vive en vilo desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero 2025 y los constantes incendios que se han generado con Petro en materia de migración, lucha contra el narcotráfico y el despliegue militar estadounidense en el Caribe.

En el último año, Trump amenazó al país con una guerra comercial, suspendió pagos y subsidios, retiró la certificación en la lucha contra las drogas, sancionó a Petro al incluirlo en una lista con reconocidos narcos y otros criminales y amenazó con acciones militares.

El gobierno de Colombia, por su parte, suspendió la compra de armas en EE.UU. y aceleró la búsqueda de nuevos socios comerciales, especialmente China.

EE.UU. y Colombia han sostenido por décadas una alianza estrecha y estratégica, pero bajo Trump y Petro ha vivido sus horas más bajas.

Gustavo Petro, durante su visita a Nueva York el pasado mes de septiembre.
David Dee Delgado/Bloomberg via Getty Images
En una visita en septiembre en Nueva York, Petro hizo un llamado de desobediencia al ejército estadounidense. Tras ese evento le cancelaron la visa.

Sus enfrentamientos han provocado que diplomáticos colombianos y estadounidenses hayan trabajado entre bambalinas a destajo para mantener la relación a flote en repetidas ocasiones.

Borda piensa que es pronto para decir si la llamada entre los líderes rebajará definitivamente las tensiones.

"Ni Petro ni Trump aceptan una sola declaración del otro. Entienden esto como algo personal. La llamada es un punto de inflexión y buena noticia, pero conocemos a ambos", duda la analista.

En cualquier caso, Borda recuerda que el tradicional apoyo de los colombianos a EE.UU. ya no es tan firme.

Es una variable a tener en cuenta sobre el alcance de las presiones de EE.UU. para el futuro del país.

Lo que está claro es que la sombra de EE.UU. y los vaivenes entre Trump y Petro hegemonizan ahora el debate a pocos meses de que los colombianos definan su próximo proyecto político.

BBC

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FUENTE: BBC