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Por qué los cardenales deben cambiar su nombre al ser elegidos papas

Desde el siglo VI, los papas adoptan un nuevo nombre tras ser elegidos por los cardenales como líderes de la Iglesia Católica.
Jorge Mario Bergoglio adoptó el nombre del italiano San Francisco de Asís para su papado Foto: Shutterstock
Jorge Mario Bergoglio adoptó el nombre del italiano San Francisco de Asís para su papado Foto: Shutterstock

A lo largo de la historia eclesiástica, 266 papas han liderado la Iglesia Católica desde la Ciudad del Vaticano. Ahora, tras el fallecimiento del papa Francisco, se espera el comienzo del Cónclave -el 7 de mayo en la Capilla Sixtina- para que los cardenales voten por el pontífice sucesor que ocupará la silla de San Pedro.

En ese contexto, fieles y no fieles comenzaron a hacerse preguntas relacionadas con la tradición católica y la elección del Sumo Pontífice. Precisamente, una de las tradiciones más llamativas y antiguas es la del cambio de nombre luego de que un cardenal es nombrado Papa. En el caso de Jorge Mario Bergoglio, el propio argentino reveló que eligió ser conocido como papa Francisco en honor a San Francisco de Asís. Pero, ¿cuáles son los motivos por los que los papas cambian sus nombres?

¿Por qué los papas cambian de nombre?

Desde el punto de vista espiritual, el nuevo nombre al asumir un papado está relacionado con una nueva misión dada por Dios. Un claro ejemplo es el de Simón, quien, al ser nombrado como el primer Papa de la historia, pasó a llamarse Pedro (que significa piedra y representa a la primera piedra de la Iglesia).

Cuando inicia el Cónclave, los fieles acuden al centro de la Ciudad del Vaticano para esperar el nombramiento del nuevo Sumo Pontífice. Foto: Shutterstock

De acuerdo con la Santa Sede, tras el cambio de nombre de San Pedro, Juan II (papa n.º 56 de la Iglesia católica de 533 a 535) siguió con la tradición. Juan II originalmente se llamaba Mercurio y consideraba que ese nombre, de origen pagano, no era adecuado para el líder de la Iglesia católica. Desde entonces, el cambio de nombre se convirtió en una costumbre.

Tal como establece la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis (1996), documento promulgado por Juan Pablo II, una vez que un cardenal obtiene los dos tercios de los votos durante el Cónclave, el Cardenal Decano le pregunta si acepta la elección canónica como Sumo Pontífice. Si el elegido ya es obispo y acepta, adquiere inmediatamente la plena y suprema potestad sobre la Iglesia universal. Una vez que acepta, se le pregunta al nuevo Pontífice por el nombre que desea adoptar como Papa. ¿Quomodo vis vocari? (en español: "¿Cómo quiere que lo llamen?"), es la pregunta que le hace el cardenal decano al pontífice electo.

Los papas pueden elegir cualquier nombre, por motivos personales, espirituales o en honor a santos o predecesores. Solo Adriano VI y Marcelo II conservaron su nombre de nacimiento, tras la imposición de la tradición por Juan II. Por otra parte, resulta llamativo el hecho de que ningún Papa ha querido llevar el nombre de Pedro, el apóstol que fue el primer líder de la Iglesia Católica en la Tierra por orden de Jesús.

¿Cuáles son los nombres más usados por los papas?

A lo largo de la historia de la Iglesia Católica, los nombres más utilizados por los papas han sido los siguientes:

  • Juan (23),
  • Gregorio (16),
  • Benedicto (16),
  • Clemente (14),
  • Inocencio (13),
  • León (13),
  • Pío (12).

¿Por qué Jorge Mario Bergoglio eligió el nombre de papa Francisco?

En 2013, al asumir como Sumo Pontífice, Jorge Mario Bergoglio eligió el nombre de Francisco I. Según explicó el argentino a la prensa, el cardenal Claudio Hummes, arzobispo emérito de San Pablo, le dijo en el momento de su elección: “No te olvides de los pobres”. Esa frase lo llevó a pensar en San Francisco de Asís, figura asociada con la pobreza, la paz y el cuidado de la creación. Así nació el nombre de Papa Francisco, en un acto que reflejó una orientación pastoral hacia los marginados.

Jorge Mario Bergoglio asumió como Papa el 13 de marzo de 2013. Foto: EFE

"Francisco es el hombre de la paz. Y así, el nombre ha entrado en mi corazón: Francisco de Asís. Para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación; en este momento, también nosotros mantenemos con la creación una relación no tan buena, ¿no? Es el hombre que nos da este espíritu de paz, el hombre pobre", dijo entonces Bergoglio.