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Cónclave: cómo es el menú de los cardenales que elegirán al nuevo papa

Toda la comida que consumirán los purpurados deberá ser elaborada exclusivamente en la Casa Santa Marta y todos los cocineros están sometidos al juramento de secreto.
Este miércoles, 133 cardenales se islarán del mundo para elegir al nuevo Sumo Pontífice Foto: EFE
Este miércoles, 133 cardenales se islarán del mundo para elegir al nuevo Sumo Pontífice Foto: EFE

Este miércoles, luego de un poco más de tres semanas del fallecimiento del papa Francisco, comienza el Cónclave, la reunión secreta en la Capilla Sixtina donde 133 cardenales elegirán al nuevo Sumo Pontífice. 

El nutricionista Giorgio Calabrese, médico italiano especializado en Ciencias de la Alimentación, se encargó de pensar los platillos para los cardenales que llevarán una vida sedentaria durante varios días. 

“Como no van a moverse mucho y tienen poco tiempo porque hacen cuatro votaciones al día, les propuse un menú adaptado a esta circunstancia”, señaló.

Desayuno

Para las primeras horas del día, se pensó un desayuno dulce, con leche parcialmente desnatada y una tostada con mermelada o miel. Además, se les ofrecerá café o té, lo cual es "fundamental porque por la mañana tienen que afrontar el estrés de las votaciones”, precisó Calabrese a ACI Prensa

Los platillos están pensados para una vida sedentaria. 

Según explicó el nutricionista, esto está pensado especialmente para aquellos cardenales  que tienen una cultura del norte de Europa o de América, donde es más común el desayuno salado que incluye tocino, huevos y carne. Con estos alimentos “están sobrecargando el sistema metabólico justo cuando necesitan energía inmediata, es decir, carbohidratos simples”. 

Almuerzo

"Debe ser ligero, rápido y sabroso, que satisfaga el paladar sin sobrecargar de grasas”, puntualizó Calabrese. De esta forma, el munú incluirá un primer plato de pasta ligera con tomate y albahaca fresca, o un risotto de verduras o legumbres, “para tener buena digestión y una dosis de carbohidratos que den energía”. 

De segundo, sería “carne blanca o pescado a la plancha y no frito, con verduras al vapor o también a la plancha”. Destacó también la importancia de que el pan esté tostado para evitar la excesiva miga del pan, ya que contiene mucha grasa.

“Como luego continúan por la tarde con otras dos votaciones, puede que hagan una pequeña siesta”, precisó. De postre, se ofrecerá una fruta.

Para el almuerzo se pensó una pasta ligera. 

Merienda

“Si estuvieran fuera, les diría que se coman un helado", manifestó el nutricionista. "Pero como no pueden, las monjas pueden darles fruta fresca, como fresas, arándanos y frambuesas”, agregó. 

De igual forma, aconseja tomar a media tarde un yogur parcialmente desnatado. “También pueden tomar té, pero suave, para evitar agitación, y así llegar tranquilos a la cena”, comentó. 

Cena

Ya para este entonces, los cardenales habrán pasado por cuatro votaciones. "Están estresados, así que no pueden comer ni pasta carbonara ni amatriciana”, explicó Calabrese. 

Por esta misma razón, la cena debe ser "fácil de digerir” y el menú propuesto consistirá en jamón cocido, salmón ahumado, pescado azul o sardinas, atún al natural y bresaola. Añadió que "se puede ir alternando con quesos frescos, como la mozzarella”.

La cena incluirá salmon ahumado. 

Por qué el alcohol de alta graduación está prohibido

Calabrese explicó que estas bebidas “imponen un gran trabajo al hígado, y eso le quita energía al cerebro”. “Ellos necesitan tener la mente activa y no desgastar el hígado. Por eso, un vaso de vino es suficiente. El agua se bebe para hidratarse, el vino se saborea para alimentarse”, precisó con cierta perspicacia, agregó. 

Si los cardenales desean vino, deberán beberlo con moderación y deberá ser solamente un vaso. En caso de que no les guste el vino, el nutricionista propuso un “Moscato d’Asti, que tiene solo 5 grados, es agradable y bajo en calorías y alcohol”.

Un menú secreto

Calabrese comentó que el menú fue entregado al Vaticano, pero que, en última instancia, las religiosas que gestionan la Casa Santa Marta son las que tomarán la decisión final. 

Además, habrá laicos “de confianza” encargados de servir a los cardenales, así como varios cocineros, todos ellos sometidos al juramento de secreto, al igual que el resto del personal implicado, como el de transporte. 

Los laicos encagados de servir a los cardenales están sometidos al juramento de secreto. 

El chef responsable de las cocinas también está sometido a un riguroso secreto, por lo que no se conoce con exactitud el menú reservado a los purpurados durante el Cónclave. Asimismo, toda la comida deberá ser elaborada exclusivamente en la Casa Santa Marta, ya que está estrictamente prohibido introducir alimentos preparados fuera de las cocinas vaticanas.