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Los "once" del Papa: la historia del fútbol en la Ciudad del Vaticano

Los orígenes del fútbol en el Vaticano se remontan al siglo XVI. Hoy en día la Santa Sede cuenta con una selección de fútbol, una liga y un mundial de seminaristas.

Además de ser el representante de Dios en la tierra para todos los católicos del mundo, Francisco también era un fanático más del fútbol. A tal punto que cuando se encontraba con distintos fieles alrededor del mundo, siempre había una camiseta de San Lorenzo esperando ser bendecida. 

El fútbol lo acompañó hasta el día de su muerte. Una de las increíbles coincidencias que marcaron esto fue el hecho de que su número de socio en San Lorenzo era el 88.235. El Papa falleció con 88 años, a las 2.35 de la madrugada. No obstante, la relación del Vaticano con el fútbol no comenzó con Bergoglio, sino que data de hace bastante tiempo. 

Los orígenes del fútbol en la Santa Sede

Los primeros registros de fútbol en el Vaticano se remontan al siglo XVI. El 7 de enero de 1521, durante el papado de León X, se organizó un partido de calcio fiorentino, una forma antigua del fútbol que mezclaba reglas del rugby y del fútbol moderno, en honor al pontífice.

Luego, en 1947 se organizó un torneo interno entre empleados del Vaticano. Sin embargo, el torneo tuvo un final accidentado, ya que la final fue suspendida, debido a que se desató una pelea entre jugadores y espectadores. A mediados de los 60, se fundó el primer club, el cual estaba conformado por los trabajadores de los Museos Vaticanos

La fuerte relación entre Francisco y el deporte más popular del mundo. Foto: X

En 1972 se fundó el “Campionato della Città del Vaticano”, originalmente conocido como Coppa Amicizia, en la que participaron siete equipos, los cuales estaban conformados por trabajadores del Vaticano

Actualmente, los clubes que participan de la liga son: Museos Vaticanos, Guardia Suiza, DirTel Team (Telecomunicaciones Vaticanas), Universidad Pontificia Lateranense, Archivo Secreto, Dirseco, Fortitudo 2007, Rappresentativa OPBG (del Hospital Pediátrico Bambino Gesú). Todos estos equipos además de disputar la liga, juegan un torneo de Copa y desde 2007, los ganadores de ambos torneos juegan una final por la Supercopa. Cabe destacar que todos los partidos se juegan fuera de las fronteras del Vaticano

La selección del Papa

En 1972 se fundó la Federación Vaticana de Fútbol y hoy en día, la Santa Sede cuenta con una selección masculina y femenina. Por un lado, la selección masculina está formada por trabajadores del Vaticano y disputó su primer partido oficial en el año 1994. A pesar de que no está afiliada a la FIFA y a la UEFA, la selección masculina del Vaticano disputó partidos amistosos contra San Marino y Mónaco. 

La selección masculina de fútbol de la Santa Sede. Foto: X

Por otro lado, en 2019, la selección femenina de la Santa Sede fue impulsada por el papa Francisco. El 26 de mayo de 2020, la selección femenina disputó su primer partido, en el cual cayó 10-0 ante el equipo femenino de la AS Roma. La selección femenina y masculina del Vaticano visten los colores característicos de la Santa Sede: el amarillo y blanco. 

El mundial del Vaticano

Todos los años desde el 2007, se celebra la “Clericus Cup”. Dicho torneo reúne 16 equipos conformados por estudiantes de seminarios, colegios pontificios y universidades eclesiásticas de Roma, donde se forman futuros sacerdotes, religiosos y misioneros de todo el mundo. 

La “Clericus Cup” reúne más de 60 nacionalidades. Foto: X

Con más de 60 nacionalidades representadas, la “Clericus Cup” se disputa con un formato similar al de otros torneos de liga y eliminación directa, y culmina con una final donde se entrega una copa muy particular: una sotana dorada como trofeo. Por lo tanto, el campeonato es una especie de "Mundial del clero", donde se mezclan talento, camaradería y valores cristianos.

Esto demuestra que, incluso en el país más pequeño del mundo, el fútbol ocupa un lugar significativo. Más que un simple juego, el fútbol es un puente entre culturas, una herramienta de formación y un espacio de encuentro. A lo largo de su papado, Francisco no hizo más que fortalecer ese lazo entre lo sagrado y lo popular, demostrando que la fe y la pasión por la pelota pueden convivir en perfecta armonía.