China vs. Taiwán: la nueva guerra se libra en el aire
China quiere Taiwán para sí, pero la isla es apoyada por Estados Unidos. Foto: Efe
EFEChina domina el mercado global de los drones desde hace años. Sus fábricas producen modelos baratos y avanzados que se venden en todo el mundo, desde drones recreativos hasta equipos militares. Nadie igualó su capacidad de producción, su eficiencia y sus precios bajos. Pero ahora Taiwán desafía ese dominio. No se trata solo de una cuestión de seguridad y defensa ante una posible invasión, sino de una apuesta estratégica para arrebatarle a China el liderazgo en una industria clave. Taiwán quiere convertirse en el nuevo centro global de fabricación de drones y desplazar a su vecino en este sector.
Para lograrlo, puso en marcha un plan que combina inversión en tecnología, incentivos para la industria local y alianzas con otros países. Sabe que no puede depender de China para obtener componentes esenciales, porque en caso de conflicto, ese suministro se cortaría de inmediato. Por eso, desarrolla una cadena de producción independiente, enfocada en la fabricación de drones sin piezas chinas. Esto es un desafío enorme, porque los insumos chinos son más baratos, pero Taiwán asumirá el costo con la esperanza de que, a largo plazo, su industria compita de igual a igual.
El mercado internacional también juega un papel clave en esta estrategia. Muchos países buscan alternativas a los drones chinos, preocupados por los riesgos de seguridad que implica usar tecnología fabricada en ese país. Taiwán quiere posicionarse como esa alternativa confiable, ofreciendo drones que no solo sean seguros, eficientes y tecnológicamente avanzados. Para eso, negocia acuerdos con gobiernos y empresas en distintos lugares del mundo, asegurándose de que sus drones ingresen a mercados estratégicos sin restricciones.
Sin embargo, la competencia con China no será fácil. A pesar de los esfuerzos de Taiwán, la industria de drones china sigue teniendo ventajas en costos, escala y experiencia. Además, China no se quedará de brazos cruzados viendo cómo su vecino disputa el mercado. Ya toma medidas para frenar la expansión taiwanesa, bloqueando el acceso a ciertas tecnologías, sancionando empresas que colaboran con Taiwán y presionando a otros países a no comprar drones taiwaneses. Esto pone a Taiwán en una situación difícil: necesita escalar su producción y reducir costos rápidamente si quiere ser realmente competitiva.
Por otro lado, Taiwán enfrenta desafíos internos. No todo el mundo dentro del país apoya esta estrategia, y algunas decisiones políticas complicaron la implementación del plan. Hay sectores que consideran que el gobierno debería centrarse en otras prioridades en lugar de invertir tanto en una industria que aún está en crecimiento. Pero la apuesta de Taiwán es clara: si se consolida en el mercado de los drones habrá creado una industria fuerte, capaz de competir con China en uno de los sectores más estratégicos del futuro. La pregunta es si podrá hacerlo antes de que China reaccione con más fuerza.
Las cosas como son.
*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

