Descubren una nueva especie en Omán: "No tiene ojos y su piel es casi traslúcida"
En las montañas áridas del norte de Omán, cuevas rocosas resguardan cuerpos de agua subterráneos. Durante una expedición en la cueva de Al-Hoota en 1980, naturalistas descubrieron un pez blanco sin ojos. Inicialmente, se consideró que este ejemplar pertenecía a una variante de una especie ya conocida, adaptada a las condiciones del entorno subterráneo.
Sin embargo, un estudio reciente sobre este pez y otras especies de la región determinaron que se trata de una especie única con características evolutivas distintivas. La investigación, publicada el 7 de marzo en la revista Zootaxa por Jörg Freyhof, investigador del Instituto Leibniz de Evolución y Ciencia de la Biodiversidad en Alemania, identificó a este pez como Garra cavernícola. "Garra cavernicola se distingue de otras especies de Garra presentes en las montañas Hajar de Omán y los Emiratos Árabes Unidos por la ausencia de ojos externos y por su cuerpo blanquecino o rosado sin patrones", explicó Freyhof en el estudio.
El nombre de la especie proviene de las palabras latinas “caverna”, que significa cámara subterránea, y “cola”, que indica habitante. Este pez mide aproximadamente 3,8 centímetros de largo y posee un cuerpo robusto y comprimido. Sus ojos, ausentes en el exterior, presentan órbitas rellenas de tejido adiposo, una adaptación a la vida en el ambiente subterráneo. Al ser capturado, su coloración varía entre el blanco y el rosado, con aletas generalmente transparentes en los extremos y de un tono más blanquecino cerca del cuerpo.
Para confirmar que Garra cavernicola constituye una especie independiente de sus parientes en la superficie, Freyhof aplicó el concepto de especie evolutiva. Según este criterio, una especie es una línea de poblaciones con identidad propia en el espacio y el tiempo, con tendencias evolutivas y un destino histórico diferenciado. La definición, formulada por Edward O. Wiley en 1981, establece que cuando una población desarrolla diferencias físicas debido a su aislamiento geográfico o temporal, puede considerarse una nueva especie.
Los ambientes subterráneos presentan condiciones significativamente distintas a las de los cuerpos de agua superficiales, lo que impulsa la adaptación genética de los peces que los habitan. “A medida que estos peces desarrollan adaptaciones como la reducción de los ojos y la pérdida de pigmentación, se convierten en una unidad diagnóstica que cumple con los criterios para ser considerada una especie distinta”, detalló Freyhof en su investigación.
El estudio también sugiere que Garra cavernicola es una especie evolutivamente joven. Su divergencia pudo haber ocurrido recientemente cuando los peces quedaron confinados en las cuevas, lo que llevó a su adaptación a este entorno aislado. La investigación amplía el conocimiento sobre la evolución de las especies en ecosistemas subterráneos y refuerza la singularidad de la fauna en las montañas Hajar, ubicadas en el noreste de Omán, en la costa sudeste de la península arábiga.

