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Elecciones en Alemania: triunfó la derecha pero tiene un futuro incierto

Histórica participación en las urnas desde la reunificación del país europeo. Triunfaron los partidos políticos de derecha, sin embargo, es una incógnita cómo se conformará el nuevo gobierno.
Friedrich Merz es el gran ganador de las elecciones en Alemania. Foto: EFE
Friedrich Merz es el gran ganador de las elecciones en Alemania. Foto: EFE

Las elecciones del domingo en Alemania han dejado entrever un cambio sustancial en el escenario político del país. Con el 52% de los votos escrutados, los números muestran un fuerte respaldo hacia las formaciones de derecha: la CDU ronda el 29% y la Alternativa para Alemania (AfD) supera el 20%, mientras que el SPD se posiciona en un 16%, los Verdes en un 12%, la Izquierda en un 8% y el FDP en un 5%. ¿Qué nos indican estos datos en cuanto al futuro político de la nación germana?

Uno de los aspectos más llamativos es la significativa transformación en el panorama electoral. Mientras que el SPD, tradicional motor de la política socialdemócrata, ha sufrido una caída de casi 10 puntos respecto a la última elección, la AfD ha logrado duplicar su votación sumando aproximadamente +10 puntos. Esto no solo se traduce en una reconfiguración de las mayorías, sino también en una señal inequívoca de descontento y de la búsqueda de alternativas en un electorado que, en muchos casos, anhela un cambio profundo.

La alta participación –la más elevada desde 1987, año en que se consolidó la reunificación– resalta además el renovado interés y compromiso cívico de la ciudadanía, especialmente en el este de Alemania, donde en regiones como Sajonia y Turingia -donde AfD es fuerte- se ha registrado un incremento de 20 y 25 puntos respectivamente.

¿Cómo se traduce este apoyo a las formaciones de derecha en términos de gobernabilidad? La lógica del análisis electoral sugiere que la CDU debería buscar una alianza con la AfD para formar gobierno. Sin embargo, durante la campaña electoral, el líder conservador Friedrich Merz dejó en claro que no formaría gobierno con la AfD, una postura que contrasta con la de Alice Weidel quien, tras conocerse los primeros resultados, dijo que su partido está dispuesto a iniciar conversaciones con CDU. "¡Los ciudadanos quieren un cambio político!", escribió la líder de AfD en su cuenta de X.

Como se esperaba, AfD ha sido la gran ganadora de la elección, replicando el fenómeno que viene sucediendo en otros países occidentales donde ganan formaciones de derecha alternativa.

El partido se define como la opción para restaurar la soberanía, la seguridad y la identidad cultural de Alemania, proponiendo medidas que se alejan de la línea globalista-progresista de los partidos tradicionales.

En materia de inmigración, el partido acusa a las políticas de izquierda de generar el "caos actual" y plantea la necesidad de expulsar a los inmigrantes ilegales y reducir las llegadas incontroladas. Además, se proponen incentivos para la "remigración voluntaria" y la exigencia de leyes más estrictas en materia de asilo, medidas que el partido defiende como "sentido común" y orden en contraste con lo que califican de políticas de descontrol.

En el ámbito familiar, la AfD defiende el modelo tradicional –padre, madre e hijos–, argumentando que la familia es la base de la nación y que ha sido atacada por la agenda progresista. Para incentivar el fortalecimiento de este modelo, proponen un pago único de 20.000 euros por cada recién nacido, medida que pretende favorecer la estabilidad social y económica.

En el terreno de la salud, el partido se muestra firme en rechazar cualquier injerencia externa. Afirman que "no se permitirá que la OMS o la UE interfieran en sus políticas", y proponen limitar los tratamientos hormonales a menores, así como suspender la eutanasia, en aras de proteger a los más vulnerables y preservar los valores tradicionales.

La dimensión económica no se queda atrás. Según el programa de la AfD, Alemania habría sido "saqueada por la izquierda y los globalistas". La propuesta pasa por una mirada crítica hacia el euro, tener mayor control sobre la política monetaria, bajar impuestos y eliminar el impuesto a la herencia.

Por último, en el terreno cultural, la AfD se erige como defensora de la identidad alemana. Critican el multiculturalismo, al que acusan de promover el desarraigo, y plantean la prohibición del velo islámico en espacios públicos.

Obviamente, estas propuestas se diferencian en buena parte de las plataformas de los demás partidos, alineados al status quo que hegemoniza la Unión Europea.

Es por ello que, al parecer, el ganador de los comicios, los conservadores de CDU, preferirán explorar nuevamente una coalición con verdes, liberales y socialdemócratas. De esta forma, su líder Friedrich Merz, si bien en el último tramo de la campaña coincidió con algunos postulados de AfD en materias de inmigración y comercio, optará por inclinarse hacia los "viejos socios", incluyendo los gobernantes socialdemócratas de Scholz, quienes son responsables de la actual crisis que está atravesando el país.

"Los socialistas alemanes (SPD) sacan el peor resultado en sus 150 años de historia. La izquierda en general se hunde y hay una gran mayoría para la derecha. Pero el candidato del CDU va a pactar con la izquierda perdedora y castigada por el electorado por su catastrófico gobierno", comentó al respecto el eurodiputado español, Hermann Tertsch.

En otra intervención en X, el vicepresidente del grupo Patriots del Parlamento Europeo, no dejó lugar a dudas sobre el futuro del "gigante europeo": "Con esa política, la AfD será el partido más votado cuando este gobierno se hunda como el anterior".

¿Formará coalición CDU con los principales responsables de esta crisis? ¿AfD quedará, entonces, como la única alternativa a un modelo que claramente muestra signos de decadencia? En síntesis, ¿se cumplirá el vaticinio de Hermann Tertsch? El tiempo dirá.