Apagones en Cuba: una realidad que expone las fisuras de la "sociedad sin clases"
Desde Trinidad, Cuba
“¿Tú sabes cuál es la diferencia entre Cuba y el Titanic?”, le pregunta un mozo a un turista en un mediodía de sol en el casco histórico de Trinidad, la ciudad fundada en 1514 por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar. El turista, agobiado por un calor que emana de las piedras que nutren las calles del casco histórico, piensa una respuesta. Sabe que es difícil ganarle a la picardía cubana, así que no dice nada y le deja el remate al local. “Que el Titanic se hundía, pero con las luces prendidas”.
Una vez más, los cortes de l uz en Cuba vuelven a ser la principal preocupación de las provincias de Cuba, algo que por ahora no afecta a La Habana, la capital de la isla. El 2025 arrancó con apagones programados por el Gobierno de Miguel Díaz-Canel. Así, los cortes se suman a la larga lista de situaciones que día a día complica la vida de la gran mayoría de los cubanos que viven en su país.
El motivo es sencillo: se genera poca electricidad y la que hay, se la cuida. Aunque a veces el Gobierno anuncia que deben bajar la perilla de provincias enteras por “reparaciones de la central”, algo que a los locales les cuesta creer. “Mañana tengo que despertarme a las cinco para cocinar, porque a las seis ya pueden empezar los cortes”, cuenta Sandra, una mujer de cincuenta años que le abre su casa a los viajeros que quieren conocer la isla y no cuentan con el abultado presupuesto de los resorts all-inclusive. Una noche en su casa se paga 10 dólares. En los hoteles de lujo no baja de los 500.
Las causas son varias, la principal tiene que ver con por la falta de combustible fósil que llega a la isla que desde 1959 se autopercibe “revolucionario”. Venezuela, Rusia y México son los tres países que suministran petróleo a Cuba. China aparece como una eterna promesa de reparación y modernización de las centrales termoeléctricas que son las mismas desde el día que Fidel Castro tomó el poder.
De Venezuela cada vez llegan menos barriles de petróleo. Se estima que desde 2024 desembarcan 60 mil diarios. En 2016 el cargamento enviado por el Gobierno de Nicolás Maduro superaba los 150 mil por día. La ayuda de Rusia es variada y constante, va desde préstamos millonarios para comprar petróleo a otros países, pasando por la reparación de termoeléctricas, hasta el envío directo de barriles. Lo cierto es que desde febrero de 2022, Vladimir Putín tiene la mira puesta en la guerra con Ucrania y en parte la ayuda que llega a la isla depende de la situación bélica. Los envíos de México son más bien escasos para la demanda que tiene Cuba, pero con la nueva administración de Claudia Sheinbaum, esperan aumentar la cantidad de barriles que lleguen de la tierra azteca.
Cada día los cubanos se enteran si tendrán o no corriente a través de la información oficial que brinda la Unión Nacional Eléctrica (UNE) a través de un canal Telegram. Allí indican a qué hora perderá la luz cada uno de los circuitos dentro de las ciudades y de las provincias. Esto le permite a las familias tener algún tipo de previsibilidad para saber cómo administrar la escasa energía que hay.
“Sin embargo, muchas veces estos anuncios no son precisos o no se cumplen, y los cortes ocurren de manera sorpresiva”, se lamenta un Maycol, un taxista que espera que salga su pasaporte español para dejar la isla.
Otro de los motivos por el que los cubanos que viven en su país sufren la falta de combustible tiene que ver con la decisión que tomó el Partido Comunista de priorizar el turismo internacional para recibir divisas. Las grandes cadenas de hoteles que desembarcaron en las playas de Varadero y Trinidad a partir del nuevo siglo casi no cuentan con cortes de luz, ya que van cambiando de circuito a medida que avanzan los cortes. Hay algunos, los más exclusivos, que directamente tiene su propio suministro.
Esta fue una de las herramientas que encontró el Gobierno para salir de lo que llamaron el Período Especial en Tiempos de Paz, que comenzó en 1991 con la caída de la Unión Soviética. En esos años Fidel Castro se encontró desnudo frente al mundo sin la ayuda de la potencia que disputó la hegemonía global. Además, el gobierno norteamericano de George W. Bush impulsó una serie de leyes para reforzar el bloqueo a Cuba, la más destacada fue la Ley Torricelli, aprobada en 1992. Y el pueblo cubano sufrió duros apagones, y falta de abastecimiento de alimentos e insumos médicos.
“En esos años el impacto fue mayor porque antes Cuba no tenía ninguno de esos problemas, creo que lo que pasa ahora es peor porque no sólo se agravó esa situación, sino que se suman cada vez más dificultades”, cuenta un guía turístico, que prefiere no dar su nombre para este artículo.
A través de los distintos medios públicos, como Cubavisión, Radio Reloj, Radio Rebelde, entre otros, el Gobierno informa sobre la situación energética. Además, en los avisos le piden a la ciudadanía que usen la corriente sólo cuando la necesitan para evitar el derroche de lo poco que hay.

Una sociedad que pretende no tener clases sociales muestra su punto débil con los cortes de luz. Los que más lo sufren son los pobres, los cubanos que se quedaron en la isla porque apuestan por la revolución o porque no tuvieron la posibilidad de escapar. Los que no lo sufren, los dueños de hoteles y restaurantes que trabajan para el turismo y cobran en euros o en dólares. Estos tienen el privilegio de comprar generadores de energía en Estados Unidos o Europa.
“¿Tú sabes cuál es el sonido más lindo que tiene Cuba?”, le pregunta un mulato con una guitarra que, al pie de la iglesia de la Santísima Trinidad, se gana la vida cantando los éxitos del son cubano, como Guajira Guantanamera, mientras junta algo de dinero, a un turista gringo que visita la ciudad. Este lo mira con algo de ternura y no sabe qué contestarle porque tiene miedo de que le pida algo de dinero, comida o medicamentos. “Cuando prende el ventilador”, le contesta.


