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China, drones y la eliminación del geofencing: una amenaza global en expansión

La tecnología China avanza y en Occidente temen por que sea usada para violar normas y así poner en riesgo la seguridad de terceros.

Imaginemos que un grupo de aficionados decide volar un dron en las cercanías de un aeropuerto. Antes, el aparato simplemente no despegaba gracias al geofencing, una tecnología que impide que los drones operen en áreas restringidas como aeropuertos, bases militares o zonas de desastres. Esta funcionalidad, implementada en 2015 tras un accidente en la Casa Blanca, protegía espacios sensibles al garantizar que ningún dron desobedeciera las normas. Sin embargo, el líder mundial en drones, DJI, de origen chino, acaba de eliminar esta barrera en Estados Unidos y Europa, generando una ola de preocupación a nivel global.

El geofencing traducido como “geo-cercado”, utiliza datos de GPS para establecer fronteras virtuales. Si un dron intenta cruzarlas, el sistema lo bloquea automáticamente. La tecnología era especialmente valiosa para evitar incidentes como colisiones con aviones o intrusiones en áreas críticas. Pero ahora, con esta actualización, las zonas restringidas serán meras “zonas de advertencia mejorada”. Es decir, los drones notificarán al usuario, pero no impedirán el vuelo. En términos simples, la decisión de volar o no quedará en manos del piloto.

DJI justifica este cambio en que las regulaciones han avanzado y que la identificación remota de drones permite rastrearlos más fácilmente. Sin embargo, los críticos ven un problema: ¿qué pasa cuando esta tecnología, desarrollada en China, se convierte en una herramienta para violar normas o comprometer la seguridad? En 2024, un dron impactó con un avión de extinción de incendios en Los Ángeles, mostrando cómo el mal uso de estas máquinas puede ser desastroso. Ahora, sin el geofencing, estas situaciones se multiplicarán.

El contexto de esta decisión no es casual. China está inmersa en una batalla tecnológica con Occidente, especialmente con Estados Unidos, donde se busca limitar el acceso de ese país a chips avanzados y tecnologías de inteligencia artificial. Sin embargo, China responde con una estrategia más agresiva: si no puede competir “por las buenas,” lo hará desafiando las normas globales.

La actualización de DJI llega en un momento de tensiones geopolíticas crecientes. Mientras algunos políticos estadounidenses proponen prohibir los drones de fabricación china, la realidad del mercado es otra: no hay alternativas locales o europeas económicamente viables. Los drones estadounidenses, como el Teal 2, son más del doble de caros que sus equivalentes chinos. Así, la dependencia de la tecnología china continúa, incluso en sectores críticos como la seguridad.

¿Qué podemos esperar del futuro? La eliminación del geofencing es solo un ejemplo de cómo China aprovecha su posición dominante en tecnología para cambiar las reglas del juego global. Nos enfrentamos a una era en la que la innovación tecnológica redefine las dinámicas de poder internacional. La pregunta no es si China seguirá desafiando los límites, sino cuánto tiempo tardará el resto del mundo en responder a estos desafíos. ¿Qué ocurrirá cuando actores malintencionados utilicen estos drones sin restricciones? Una cosa es clara: ignorar estas señales tendrá consecuencias irreparables.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas de tecnología como este todas las semanas junto a Claudio Zuchovicki en su podcast La Inteligencia Artificial, Perspectivas Financieras, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.