África: un continente de riquezas en medio de conflictos y poderes externos
África es un continente rico en recursos naturales y eso lo ubica al centro de la mira de intereses externos. Además tiene 54 países, cada uno con su historia y cultura únicas, desde el colonialismo europeo hasta la influencia actual de potencias globales. Esta complejidad está entrelazada con la geopolítica global.
Uno de los países más afectados por la inestabilidad es la República Democrática del Congo (RDC). Posee una enorme riqueza en minerales como el coltán, el cobalto y el cobre, esenciales para la industria tecnológica global. Sin embargo, la RDC está sumida en conflictos armados durante décadas. Estas tensiones causaron la muerte de millones de personas y desarraigaron a millones más.
Pero, para entender plenamente el conflicto en la RDC, debemos reconocer la influencia de actores externos con impacto decisivo en la dinámica del poder en la región.
Los tutsis son una etnia que, junto con los hutus, constituye la mayoría de la población en Ruanda y Burundi. Históricamente, los tutsis fueron una minoría gobernante en Ruanda, hasta que el conflicto con los hutus estalló en el genocidio de 1994, donde asesinaron a unos 800,000 tutsis y hutus moderados en solo 100 días. Esto dejó profundas cicatrices en la región y llevó a una diáspora de tutsis hacia países vecinos, incluyendo la RDC.
El M23, un grupo rebelde formado principalmente por tutsis, es un actor clave en los conflictos en el este del Congo. Fundado en 2012, el M23 recibió apoyo de Ruanda, un país que mantiene fuertes lazos con los tutsis debido a su historia compartida y su relación étnica.
Sudáfrica y otros actores africanos
En respuesta a la creciente amenaza del M23, la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) intervino en 2013, y envió unos 5,000 soldados de Sudáfrica, Malawi y Tanzania.
Sudáfrica, que durante el apartheid tenía uno de los ejércitos más poderosos del continente, desplegó 2,400 efectivos. Sin embargo, esas fuerzas quedaron en una situación crítica por la falta de recursos y a la superioridad táctica del M23.
El ejército sudafricano, en otras épocas considerado uno de los más poderosos del continente, sufrió un declive importante. Con un presupuesto de defensa que representa solo el 0,7% del PIB, el país gasta menos en su ejército que la mayoría de sus vecinos. Este bajo nivel de financiamiento trajo consecuencias devastadoras para su capacidad operativa.
En el Congo, la falta de helicópteros de ataque Rooivalk obligó a las tropas sudafricanas a desplazarse por carretera, exponiéndolas a emboscadas. Además, el mantenimiento de los vehículos blindados fue subcontratado a técnicos cubanos, que, según informes, no trabajan bien, dejando expuestas a las tropas.
La influencia de potencias externas: China, Rusia, Estados Unidos y otros
El conflicto en la RDC, como otros en África, no puede entenderse plenamente sin considerar la influencia de potencias extranjeras como China, Rusia, Estados Unidos, y otros actores globales que quieren expandir su influencia en el continente.
China es uno de los actores más influyentes en África en las últimas décadas. Con su ambiciosa iniciativa de la Franja y la Ruta, China invirtió miles de millones de dólares en infraestructura, minería y otros sectores en África. En la RDC, China tiene un interés particular en los recursos minerales, especialmente en el cobalto, un componente clave en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.
El gobierno chino forjó alianzas estratégicas con gobiernos africanos, ofreciendo préstamos e inversiones a cambio de acceso a recursos naturales. Entre tanto, muchos argumentan que estas inversiones están diseñadas para beneficiar a China a expensas del desarrollo a largo plazo de los países africanos.
En el conflicto del Congo, China mantuvo un enfoque más indirecto, centrándose en asegurar sus intereses económicos mientras apoya la estabilidad en la región a través de su participación en misiones de paz de la ONU. Sin embargo, el creciente poder económico de China en África influye en la dinámica del poder, con muchos países cada vez más alineados con los intereses de Pekín.
Rusia: la resurrección del oso en África
Rusia, bajo el liderazgo de Vladimir Putin, revitalizó su presencia en África, y expande su influencia geopolítica a través de la venta de armas, la formación militar y el apoyo político. Rusia estableció alianzas con varios países africanos, incluidos algunos involucrados en conflictos en la RDC.
En particular, Rusia empleó empresas militares privadas, como el Grupo Wagner, para apoyar a gobiernos y actores no estatales en África. Estos grupos están activos en conflictos en países como la República Centroafricana, Libia y Sudán, y se rumorea que tienen intereses en la RDC.
El apoyo de Rusia a ciertos gobiernos y grupos rebeldes en África complicó aún más los conflictos, alimentando la violencia y aumentando la inestabilidad en la región. Rusia también desafía a las potencias occidentales, como Estados Unidos y la Unión Europea, que tienen una presencia más establecida en el continente.
Estados Unidos: la presencia global del águila
Estados Unidos tuvo una larga historia de intervención en África, que abarca desde la Guerra Fría hasta la lucha contra el terrorismo en el siglo XXI. En la RDC, Estados Unidos ha apoyado las misiones de paz de la ONU y ha proporcionado asistencia militar y humanitaria al gobierno congoleño.
Sin embargo, la influencia de Estados Unidos en África ha sido a menudo vista como un intento de contrarrestar la creciente influencia de China y Rusia en la región. A través de programas como Africom (Comando África de Estados Unidos), Estados Unidos ha mantenido una presencia militar en varios países africanos, incluidas misiones de entrenamiento y apoyo en la lucha contra el terrorismo.
En el conflicto del Congo, Estados Unidos promovió una solución diplomática y apoyó los esfuerzos de paz, pero su enfoque es limitado en comparación con su presencia en otras regiones como el Medio Oriente. No obstante, la competencia con China y Rusia renueva el ímpetu de Estados Unidos en asegurar sus intereses estratégicos en África.
Cuba: la herencia revolucionaria en África
Cuba, bajo el liderazgo de Fidel Castro, tuvo un papel activo en los movimientos de liberación en África durante la Guerra Fría, apoyando a gobiernos y movimientos revolucionarios en países como Angola, Etiopía y Mozambique. Aunque la influencia directa de Cuba en África decayó desde el final de la Guerra Fría.
La geopolítica del conflicto: un juego de influencias
El conflicto en la RDC no es simplemente un asunto regional; es un reflejo de la competencia global por la influencia en África. Potencias como China, Rusia y Estados Unidos ven en África una oportunidad para expandir su poder y asegurar recursos estratégicos, mientras que actores regionales como Sudáfrica y Ruanda consolidan su influencia.
La presencia de tantos actores con intereses diferentes hizo que los conflictos en África sean aún más complejos y difíciles de resolver. Las alianzas cambiantes, el apoyo a grupos rebeldes y los intereses económicos han convertido a África en un tablero de ajedrez geopolítico, donde cada movimiento tiene implicaciones globales.
El futuro de África en un mundo multipolar
La RDC, y otros países, luchan por su estabilidad y el desarrollo al tiempo que las potencias globales influyen en el continente.
Para Sudáfrica, el reto es doble: restaurar la eficacia de su ejército y mantener su posición como líder regional en un continente donde la competencia geopolítica es cada vez más feroz.
En un mundo que se viene, África seguirá como campo de batalla para ambiciones globales, y esos países deberán navegar cuidadosamente la realidad para proteger sus intereses.
Las cosas como son.
*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.