China: crear conflictos para convertirse en indispensable
China, a través de sus políticas y estrategias internacionales, busca posicionarse como un actor indispensable en el escenario global. Sin embargo, su enfoque no se basa únicamente en la cooperación y el desarrollo, sino también en la generación de conflictos y tensiones que luego intenta resolver, posicionándose como el salvador indispensable.
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Esta táctica de crear problemas para luego ofrecer soluciones generó críticas y fue vista como una forma de aumentar su influencia de manera coercitiva.
China estuvo involucrada en varias disputas territoriales que han incrementado las tensiones regionales y globales.
1. Mar del Sur de China: China ha reclamado vastas áreas del Mar del Sur de China, o Mar Meridional de China. Esta es una región rica en recursos naturales y crucial para el comercio internacional. Este reclamo provocó conflictos con varios países del sudeste asiático, como Vietnam, Filipinas y Malasia.
La construcción de islas artificiales y la militarización de estas áreas exacerbaron las tensiones, llevando a una mayor presencia militar de Estados Unidos y sus aliados en la región. China utiliza estas tensiones para luego proponer diálogos y acuerdos bilaterales, presentándose como la clave para la estabilidad regional.
2. Fronteras con India: en la región del Himalaya, China tuvo enfrentamientos fronterizos con India, el más notable en el valle de Galwan en 2020. Estas escaramuzas aumentaron las tensiones entre dos de las mayores potencias asiáticas.
Posteriormente, China propuso diálogos de paz y acuerdos de alto el fuego, buscando resolver un conflicto que ella misma escaló.
China también utiliza su poder económico para generar dependencia y tensiones comerciales que luego intenta resolver, posicionándose como indispensable para la estabilidad económica.
1. Restricciones comerciales y sanciones: China impuso restricciones comerciales y sanciones a varios países que no alinean con sus intereses políticos. Por ejemplo, las sanciones económicas contra Australia tras las críticas sobre la gestión del COVID-19 por parte de China.
Posteriormente, China ofreció resolver estas tensiones mediante acuerdos comerciales ventajosos, presentándose como un socio económico indispensable.
2. Deuda y dependencia financiera: a través de la Belt and Road Initiative (BRI), China otorgó préstamos a países en desarrollo, creando una dependencia financiera. Muchos de estos países, cuando encontraron dificultades para pagar la deuda, se vieron obligados a ceder activos estratégicos a China, como el caso del puerto de Hambantota en Sri Lanka.
Esta estrategia permite a China consolidar su influencia y luego ofrecer "ayuda" financiera adicional, reforzando su posición como el “salvador económico”.
China también ha sido acusada de interferir en la política interna de varios países y territorios, generando inestabilidad que luego intenta mediar.
1. Influencia en Hong Kong: la implementación de la Ley de Seguridad Nacional en Hong Kong generó protestas masivas y una crisis política. China, al intensificar el control, escaló la situación para luego ofrecer soluciones que consolidan su poder.
2. Interferencia en África: en varios países del continente, China está acusada de apoyar regímenes autocráticos a cambio de concesiones económicas. Esta dinámica genera inestabilidad política, que China luego gerencia a través de misiones de paz y acuerdos bilaterales, aumentando su influencia en la región.
China utilizó su posición en organizaciones internacionales para generar conflictos y luego posicionarse como indispensable para su resolución.
1. Organización Mundial de la Salud (OMS): durante la pandemia de COVID-19, China fue acusada de influir en la OMS para minimizar la gravedad del virus en sus etapas iniciales. Esta manipulación generó una crisis sanitaria global.
Posteriormente, China ofreció ayuda sanitaria y vacunas a varios países, presentándose como un actor clave en la lucha contra la pandemia.
2. Consejo de Seguridad de la ONU: China utilizó su poder de veto en el Consejo de Seguridad para bloquear resoluciones que no favorecen sus intereses, generando tensiones en conflictos como el de Siria.
Luego, China propone resoluciones alternativas, presentándose como un mediador indispensable.
La estrategia de China de crear conflictos para luego ofrecer soluciones tiene profundas implicaciones globales. Esta táctica de coerción y manipulación plantea desafíos significativos para la estabilidad y la gobernanza internacional.
1. Erosión de la soberanía: la dependencia creada por la intervención china erosiona la soberanía de muchos países, limitando su capacidad de tomar decisiones independientes.
2. Aumento de la tensión geopolítica: la generación de conflictos y las tensiones resultantes aumentan la inestabilidad global, creando un entorno propenso a enfrentamientos militares y económicos.
La estrategia compleja y multifacética de China para convertirse en un actor indispensable en el escenario global, es a través de inversiones y cooperación, y mediante la creación de conflictos que luego intenta resolver. Esta táctica de coerción y manipulación plantea desafíos significativos para la estabilidad internacional. Para la Argentina y otros países, entender esta dinámica es crucial para desarrollar estrategias que eviten la dependencia excesiva y promuevan una relación equilibrada y autónoma en el contexto global actual.
Las cosas como son.
Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

