Presenta:

Donald Trump acelera y Joe Biden elige entre la traición y la posibilidad de dejar de ser candidato

Joe Biden se fue en familia a Camp David a pensar el futuro de su campaña. Las encuestas en contra y los aportantes dudan. Buscan reemplazante con urgencia.
Voy por vos. Donald Trump, va a buscar el impacto final antes de septiembre. Foto: EFE
Voy por vos. Donald Trump, va a buscar el impacto final antes de septiembre. Foto: EFE

Joe Biden se fue ayer hasta Los Hamptons, donde los que más dinero tienen en Nueva York eligen pasar sus vacaciones después del desastre. Llegó impecable, puntual, habló de corrido y se mantuvo sonriente y conectado con la situación. Despejó dudas: quiere ser candidato, enfrentar a Donald Trump  y su mujer, Jill, dijo que es el único que puede ganar la elección, un mensaje contundente para quienes trabajan desde temprano buscando una persona que reemplace a su marido. La evidente crisis demócrata puso de relieve la importancia del rol político del Pentágono, algo conocido pero más que necesario con un candidato que mezcló la importancia del Medicare con el déficit.

Hoy pasará el día en Camp David, ahí donde Jimmy Carter firmó en 1978 el final del conflicto con Egipto, donde se reunirá con su familia para decidir finalmente el camino que tomará en su crisis. Los escándalos fueron variados, desde la adicción a las drogas y vinculaciones directas y comprobadas por la Justicia con el mundo de la pedofilia de su hijo Hunter, negocios incompatibles en el mundo de las armas y ahora el deterioro visible de su salud; el Partido Demócrata se enfrenta al peor escenario de su historia moderna. Jill Biden es el sostén afectivo de un presidente que atraviesa un espiral inflacionario histórico por encima del 3% y una avanzada republicana y del lobby privado tras el desastre del debate.

Papelón. Joe Biden no pudo terminar frases y hay alertas.

Donald Trump no va a parar. La campaña entera girará en torno a combatir la agenda 2030, volver a robustecer la economía librándola de la inflación tal como le dijo a Joe Biden en el último debate: "Nos estás matando con la inflación, Joe". La campaña tiene fondos de sobra, los sponsors republicanos no fallan hasta ahora y la encuesta que la propia CNN hizo post debate infló al equipo de campaña. El 67% de los votantes del medio que apoya a Joe Biden creen que Donald Trump fue el claro ganador de la noche y parece irreversible.

El equipo de campaña de Joe Biden no duerme. Decidieron salir en manada a decir que se habían juntado 27 millones de dólares extras en 24 horas tras el debate, tal vez el más triste de la historia de la democracia norteamericana. Los que fondean la campaña demócrata no tienen dudas de la derrota partidaria y el despilfarro de dinero en un candidato que no puede conjugar verbos y saluda personas que no fueron a eventos que desconoce. Se cristalizó la debilidad mental de Joe Biden en el debate y Trump juega ese juego como nadie. Ahora faltan dos meses y medio para que a las nueve de la noche del 10 de septiembre se vuelvan a ver.

La convención demócrata no tiene la menor idea de qué hacer. Para peor, ayer en Nueva York el propio Joe Biden dijo que buscará defender la democracia que Donald Trump busca destruir, y Jill Biden agregó: "No sólo es la persona adecuada para el puesto, es el único que puede hacer el trabajo", desafió la docente  que mantuvo su trabajo a pesar de su rol institucional, una tradición que se partió con la llegada de Barack Obama al poder. Con 73 años, Jill acompaña a Joe Biden y tomó un rol activo desde la noche fatídica del debate, en el que lo felicitó buscando evitar los rumores de que se bajaba. Es lo que están hablando en estos momentos en Camp David.

Tensión. China u USA en mala relación.

La situación geopolítica no colabora. Donald Trump se planteó en contra de sostener el acompañamiento en el conflicto Rusia y Ucrania. Para peor, Joe Biden tensionó la relación con China y exigió al embajador Nicholas Burns que se expida desde Beijing sobre la falta de cooperación del gigante oriental para con los acuerdos culturales y académicos. "Hablan de reconectar, pero lo hacen imposible", dijo Burns, aumentando entonces el estrés en la política exterior de Biden, quien necesita buenas noticias de cara a noviembre. 

La agenda 2030 con el colectivo LGTB militando a Joe Biden desde siempre se enfrenta al pragmatismo de Donald Trump, pero no tiene buenas noticias tampoco. El líder del LGTB de Maryland fue detenido por buscar un encuentro con un adolescente de 14 años por la Policía. Son diversos los casos de distribución y tenencia de pornografía infantil en miembros del colectivo LGTB, que apoya activamente a Joe Biden. La página oficial del Partido Demócrata vende productos con los colores de la bandera del colectivo a pesar de las continuas investigaciones y la denuncia sobre Hunter Biden, hijo presidencial con denuncias en su contra por el mismo tema. El propio presidente tiene su "Pride flag" en la cuenta oficial de X y posteó ayer apoyándolos nuevamente.

Problemas. Hunter Biden, acorralado por la Justicia.

Joe Biden no puede ser presidente, lo sabe él y la estructura demócrata, que hasta ahora finge demencia acompañando al candidato mientras sondea quién puede hacerse cargo de la tarea. Allí sonó el nombre de Kamala Harris, su vicepresidente, pero el rechazo en algunos sectores internos es alto. Lo mismo sucede con Michelle Obama, quien apareció en una lista de posibles candidatos en medios norteamericanos. Aún resta saber qué pasará con el segundo debate, mientras la Comisión de Debates se prepara para arrasar con la tradición de tres debates y transformarlo en dos y evitar un nuevo papelón demócrata.

El peligro también pega en la farándula: actores de la talla de Julia Roberts y George Clooney, entre otros, son aportantes y quienes piden el voto públicamente por el Partido Demócrata. Ahora el silencio es total, los recaudadores no escriben tuits ni opinan del tema. Los chats privados, según cuenta la periodista Paula Benito, despejan dudas: muchos evalúan exigir que Joe Biden deje de ser candidato y abra el camino a que se enrolen quienes crean estar en condiciones de reemplazarlo para evitar el papelón histórico. 

La Argentina está a la espera de la definición, con Javier Milei expectante de que "su amigo" Donald Trump se haga del poder y se cristalice una alianza política económica que pueda generar negocios y la llegada de capital norteamericano a Argentina en el corto plazo. Será entonces el 5 de noviembre cuando se sepa si Donald Trump vuelve al poder y las relaciones entre ambos países, después de cortocircuitos durante ocho años, se vuelvan a potenciar.