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¿Comenzó el operativo para bajar la candidatura presidencial de Joe Biden?

La baja performance en el primer debate presidencial contra Donald Trump puso en duda la carrera del actual presidente de los Estados Unidos.
Joe Biden no mostró solidez en el primer debate y fortaleció la imagen de Donald Trump Foto: EFE
Joe Biden no mostró solidez en el primer debate y fortaleció la imagen de Donald Trump Foto: EFE

"Para servir a su país, el presidente Biden debería abandonar la carrera". La frase es el titular de la nueva editorial del New York Times. Firmado por el consejo editorial del influyente diario -de tendencia claramente demócrata-, el texto parece dirigido a los dirigentes del Partido Demócrata en tono de ultimátum: la única opción que tienen los demócratas de ganar las elecciones presidenciales es reconocer que Joe Biden no puede continuar. ¿Es este el comienzo del operativo para sustituir al dirigente de 81 años?

"El camino más claro para que los demócratas derroten a un candidato definido por sus mentiras es tratar con sinceridad al público estadounidense: reconocer que Biden no puede continuar su carrera y crear un proceso para seleccionar a alguien más capaz de ocupar su lugar para derrotar al Sr. Trump en noviembre", se lee en parte de la dura editorial publicada este viernes.

Ciertamente, el operativo para reemplazar al candidato demócrata parece que ya está en marcha. De hecho, el artículo editorial no está aislado. Si el lector entra al periódico neoyorquino encontrará titulares resaltados en la portada como: "¿Podrían los demócratas reemplazar a Biden en la boleta?"; "Kamala Harris podría ganar estas elecciones. Déjenla"; "Cómo deberían los demócratas reemplazar a Biden", "'¿Es demasiado tarde?' Cuatro escritores sobre lo que deberían hacer los demócratas con respecto a Biden"; "Joe Biden es un buen hombre y un buen presidente. Debe retirarse de la carrera"; etc.

El desempeño de Biden en el debate con Donald Trump fue calamitoso. Sin embargo, no debería sorprender teniendo en cuenta las últimas actuaciones públicas del presidente, como por ejemplo en la cumbre del G7 en Italia donde se lo vio sumamente perdido en tiempo y espacio.

¿Podría Biden ser reemplazado? Técnicamente, sí. De hecho, recién en agosto el partido "azul" celebrará su Convención donde decidirá quién será su candidato oficial. Obviamente, sería inaudito que, a esta altura de la campaña, la cúpula de uno de los dos grandes partidos de Estados Unidos decidiera reemplazar a su candidato que es, a su vez, el actual presidente de la nación. A pesar de ello, todo parece indicar que las fuerzas internas demócratas ya se están moviendo y de hecho, comenzaron a hacerlo en cuanto los presentadores de CNN Jake Tapper y Dana Bash dieron por finalizado el debate.

"Vamos a perder la elección de manera histórica", decía un analista demócrata en la mesa que organizó el canal de tendencia progresista para el postdebate. "Me están llamando candidatos en todo el país que me dicen que si van en la misma boleta que este tipo van a perder distritos ultrademócratas", añadía.

"Yo trabajé en muchas campañas con Biden. Lo amo, es uno de mis mejores amigos. Pero llegó el momento de cambiar de candidato", expresó con lamento en la misma mesa, Van Jones, el exasesor especial del presidente Barack Obama.

El pasado jueves, Biden y Trump tuvieron el primer cara a cara. Foto: EFE

Por si quedaba alguna duda, John King, corresponsal nacional en jefe de la CNN, aseguró que al término del debate estrategas demócratas estaban deliberando el reemplazo de Joe Biden. "Algunas de esas conversaciones incluyen, ¿deberíamos ir a la Casa Blanca y pedirle al presidente que se haga a un lado?", señaló al aire de la televisora con sede en Atlanta.

Es que luego del pésimo desempeño de Biden, cada vez son menos los que se animan a pronosticar que pueda ganarle el 5 de noviembre al fortalecido Donald Trump, inclusive ni siquiera pueden vaticinar que pueda tener una actuación mínimamente decente en el segundo debate programado para septiembre; más difícil aún es pensar qué podría ocurrir en Estados Unidos y en el mundo en caso de que sea elegido para gobernar otros cuatro años el país más poderoso del planeta.

Para colmo, no solo el establishment está pidiendo su reemplazo sino que también lo viene haciendo -y cada vez con un tono más amenazante- la izquierda del partido. Incluso, se teme que en la convención de agosto de Chicago se repitan hechos vandálicos como los ocurridos en esa misma ciudad en 1968. Las decenas de protestas propalestina que se dieron en los últimos meses en distintos campus universitarios muestran la antesala de lo que podría ocurrir en las próximas semanas.

Pero esto viene desde más atrás. A comienzos de este año, cuando comenzaron las primarias del Partido Demócrata y cuando Biden aún era precandidato -a pesar de que no tenía prácticamente competidores internos-, comenzó a aparecer el movimiento de izquierda propalestino que desafío al candidato del establishment globalista-progresista. Este movimiento, llamado "no comprometido", instaba a la base demócrata a no elegir a Biden en las primarias y los resultados fueron sorprendentes: Michigan 13%, Minnesota 19% y Hawái 29%, entre otros estados. Se estima que esta masa de personas podrían representar, nada más ni nada menos, que el 10% de los votantes que en 2020 se inclinaron por el exvicepresidente de Barack Obama.

A la luz de los hechos, la pregunta del millón es: si no es Biden, entonces, ¿quién? El problema del Partido Demócrata es que justamente carece de candidatos.

Se menciona a la vicepresidente Kamala Harris, pero su imagen negativa es sumamente alta, sobre todo entre los independientes, un sector del electorado que los demócratas necesariamente tienen que convencer si quieren ganarle a Donald Trump. Además, al parecer, cuenta con una dificultad emocional para comparecer en eventos públicos, lo que le haría difícil afrontar lo que se pronostica será una ardua campaña electoral.

Donald Trump aprovechó los lapsus de Biden para potenciar su imagen. Foto: EFE

El que viene sonando con fuerza es el gobernador de California, Gavin Newsom. De hecho, fue uno de los primeros dirigentes demócratas en ser consultado por la prensa al finalizar el debate. Pero Newsom se limitó a hablar bien de Biden. El problema del gobernador del estado más progresista de Estados Unidos es que su proyección a nivel nacional es escasa, y el tiempo apremia.

La que sin duda tiene todas las fichas, por carisma, experiencia y por ser portadora de apellido, es Michelle Obama. La exprimera dama es extremadamente popular en la base demócrata y mide bien a nivel nacional. Pero ya se ha cansado de reiterar que no se postulará bajo ningún motivo ni circunstancia.

Luego aparece la siempre presente Hillary Clinton. Pero ya ha sido candidata en dos ocasiones y su imagen negativa es alta. Por otro lado, también hoy se ha autopropuesto el candidato independiente Robert Kennedy Jr., cuya intención de voto oscila entre el 8% y el 15%. Sin embargo, el discurso disruptivo y antisistema del sobrino de JFK ha provocado fuertes recelos en el establishment que apoya al Partido Demócrata.

Como se ve, parece haber consenso tanto en la dirigencia como en la base demócratas de que -cueste lo que cueste en términos políticos- Biden debe ser reemplazado. Sin embargo, hay muchas dudas sobre quién lo podría sustituir. Mientras tanto, Donald Trump, desde hace meses, lidera en las encuestas y resta por ver cuánto sumará luego del debate.