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Científicos descubren que la Tierra sufrió un impacto cósmico que pudo cambiar el clima del planeta

Esto anuncian investigadores de la Universidad de Boston y miembros del Instituto Radcliffe de Harvard en una nueva investigación.
Imágen ilustrativa Foto: Shutterstock
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Hace aproximadamente dos millones de años, un encuentro del sistema solar con una densa y fría nube interestelar tuvo un impacto significativo en el clima de la Tierra. Según los investigadores, este fenómeno podría tener una influencia más profunda en la evolución climática de la Tierra de lo que se había considerado anteriormente.

Este descubrimiento fue confirmado por un grupo internacional de científicos liderados por Merav Opher, una destacada astrofísica de la Universidad de Boston y miembro del Instituto Radcliffe de Harvard. Los resultados de su investigación fueron publicados en la revista Nature Astronomy.

En ese tiempo, la Tierra presentaba un ambiente completamente distinto al actual, habitado por especies como los tigres dientes de sable, mastodontes y grandes roedores. Durante este periodo, el planeta experimentó una serie de glaciaciones que persistieron hasta hace unos 12,000 años.

Tradicionalmente, las causas de estas eras glaciales se han atribuido a factores como la inclinación y rotación del planeta, variaciones en las placas tectónicas, actividades volcánicas y fluctuaciones en los niveles de dióxido de carbono atmosférico. Sin embargo, este estudio reciente propone que estos eventos climáticos también podrían estar relacionados con la posición del Sol dentro de la galaxia.

Según el estudio, atravesar estas nubes tiene una relación con las eras glaciales. Foto: Shutterstock

Los investigadores encontraron evidencia de que la interacción con una nube interestelar densa hace dos millones de años pudo haber afectado el viento solar, un flujo de partículas emitidas por el Sol que juega un papel crucial en la moderación del clima espacial que afecta a nuestro planeta. Este hallazgo sugiere un vínculo directo entre fenómenos cósmicos y cambios climáticos terrestres, ampliando nuestra comprensión de las fuerzas que han modelado la historia de la Tierra.

Un escudo protector

El sistema solar está protegido por la heliosfera, una barrera de plasma emitida por el sol, compuesta de un flujo constante de partículas cargadas conocidas como viento solar. Esta estructura se extiende más allá de Plutón y encapsula a los planetas en una vasta "burbuja gigante".

Esta burbuja defiende a la Tierra de la radiación y los rayos galácticos que tienen el potencial de modificar el ADN. Científicos sugieren que esta protección ha sido crucial en la evolución de la vida en nuestro planeta. Y el estudio reveló que una nube interestelar fría pudo haber comprimido la heliosfera de tal modo que, temporalmente, expuso a la Tierra y otros planetas del sistema solar a influencias externas.

Merav Opher, destacada experta en la heliosfera y autora principal del estudio, declaró en la publicación: "Este trabajo es el primero que demuestra que hubo un encuentro entre el Sol y algo fuera del sistema solar que habría afectado al clima de la Tierra".

Para investigar este fenómeno, Opher y su equipo emplearon modelos informáticos avanzados para retroceder en el tiempo y reconstruir la posición del Sol y la heliosfera hace dos millones de años. Además, analizaron la trayectoria de la "Cinta Local de Nubes Frías", una serie de nubes extensas y muy frías, ricas en átomos de hidrógeno. Sus simulaciones indicaron que una de estas nubes al final de la cinta podría haber chocado con la heliosfera.

Otra nube viene en camino

El descubrimiento también resalta que el sistema solar probablemente se encuentre con más nubes frías en el futuro, dado que científicos estiman que el Sol ha interactuado con varias a lo largo de su historia y seguirá haciéndolo.

Estos encuentros son parte de los datos recogidos por la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea, la cual está construyendo el mayor mapa tridimensional de nuestra galaxia y proporciona una perspectiva sin precedentes sobre la velocidad a la que se mueven las estrellas.