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El inesperado hallazgo en la meseta persa que revela un capítulo perdido de la humanidad

Este descubrimiento surge luego de que los primeros homo sapiens abandonaran África.
La meseta persa o iraní Foto: Franz Neubauer of the University of Salzburg and Fariba Kargaranbafghi of the University of Yazd, and GSA Today.
La meseta persa o iraní Foto: Franz Neubauer of the University of Salzburg and Fariba Kargaranbafghi of the University of Yazd, and GSA Today.

La reciente investigación dirigida por un equipo internacional de la Universidad de Padua en Italia ha sacado a la luz la significativa influencia de la meseta persa en las primeras fases de migración humana desde África hacia Eurasia.

Este estudio, que combina análisis genéticos, evidencias paleoecológicas y hallazgos arqueológicos, demuestra cómo, después de abandonar África, los primeros Homo sapiens  se estacionaron durante milenios en la meseta persa. Este lugar actuó como un epicentro para la formación de una población homogénea antes de que los humanos comenzaran su expansión por Eurasia.

Los descubrimiento del estudio arrojan luz sobre un intervalo crucial de 20.000 años en la historia de nuestra especie, que abarca desde hace aproximadamente 70.000 hasta 45.000 años atrás. Durante este tiempo, los antepasados comunes a las poblaciones de Europa, Asia, América y Oceanía, inicialmente migraron fuera de África. Sin embargo, en vez de dispersarse rápidamente por Eurasia, se establecieron temporalmente, lo que resultó en una fase de inactividad antes de su eventual expansión a lo largo del continente y más allá.

Este período de estancamiento en la meseta persa jugó un papel crucial en el establecimiento de las diferencias genéticas fundamentales observadas hoy día entre los europeos y los asiáticos orientales. Estos resultados no solo profundizan nuestro entendimiento de la migración humana temprana sino que también señalan la importancia de la meseta persa como un corredor geográfico esencial en el viaje prehistórico de nuestra especie, datando el comienzo de la diversificación genética de las poblaciones euroasiáticas en aproximadamente 45,000 años atrás.

Reconstruicción del Homo sapiens. Fuente: Instituto de Paleontología y Paleontología de Vertebrados de la Academia China de Ciencias

"Con nuestro trabajo encontramos un hogar a 20.000 años de historia compartida entre europeos, asiáticos orientales, nativos americanos y oceánicos", señaló Luca Pagani de la Universidad de Padua y autor principal del estudio.

Pagani destacó que dicho período fuera del continente africano fue "fascinante", puesto que fue entonces cuando "nos encontramos y mezclamos nuestros genes con los de los neandertales", destacó. Además, aseguró que esta investigación arroja luz sobre las relaciones entre varias poblaciones euroasiáticas, proporcionando pistas cruciales entender la historia demográfica de la especie en Europa, Asia Oriental y Oceanía. 

La zona geográfica donde los antepasados de todos los no africanos pudieron haber residido después de salir de África, y que sirvió como punto central para sus migraciones posteriores, ha sido motivo de debate entre los investigadores.

Para abordar esta cuestión, los científicos emplearon un enfoque genético innovador en este estudio, identificando poblaciones antiguas y modernas que llevan las trazas genéticas más similares a las de la población de ese centro neurálgico.

Todo ello señala a la meseta persa "como la probable patria de todos los primeros euroasiáticos", explicó en un comunicado el Consejo Estonio de Investigación, otro de los firmantes del trabajo junto al Instituto Max Planck (Alemania) o la Universidad Griffith (Australia).

El estudio, publicado en Nature Communications, también examinó las características paleoecológicas de la meseta persa en ese período y confirmó su idoneidad para la ocupación humana, sugiriendo que podría haber sostenido una población mayor que otras regiones de Asia Occidental.

La identificación de este lugar como el centro de las primeras migraciones humanas abre nuevas vías para la investigación arqueológica y paleoantropológica, según Michael Petraglia, de la Universidad Griffith.

La meseta persa será el foco del proyecto "Last Neanderls", que tiene como objetivo explorar y entender los complejos eventos bioculturales que ocurrieron hace entre 60.000 y 40.000 años.

Para acceder al estudio completo haz clic aquí.