Cargamento récord: quemaron 9,8 toneladas de cocaína en República Dominicana
En un acto sin precedentes, República Dominicana quemó este lunes en Pedro Brand, en las afueras de Santo Domingo, 9,8 toneladas de cocaína. El cargamento, incautado el viernes pasado en el puerto de Caucedo, representó el mayor decomiso de drogas en la historia del país y uno de los más importantes del Caribe.
Con un valor estimado de 250 millones de dólares, las 320 bolsas llenas de cocaína eran parte de una operación que, según las primeras investigaciones, conectaba Guatemala con Europa. El contenedor había partido desde México, pasó por Guatemala y Honduras, y finalmente llegó al puerto dominicano, donde las autoridades descubrieron la mercancía ilícita.
El acto de incineración, realizado bajo estrictas medidas de seguridad en la sede de la Primera Brigada de Infantería del Ejército, contó con la presencia de la procuradora general, Miriam Germán Brito, y otros altos funcionarios. Germán Brito celebró el logro como un "golpe inusual contra el narcotráfico" y destacó la importancia de la cooperación internacional en este operativo.
"Este decomiso no tiene precedentes y es una muestra del esfuerzo conjunto de nuestras instituciones con aliados internacionales", afirmó la procuradora, quien también subrayó que este tipo de acciones tienen un impacto positivo en la salud y el bienestar social.
Este hallazgo histórico planteó grandes interrogantes, como por ejemplo que según las autoridades guatemaltecas, el contenedor no contenía sustancias ilícitas cuando salió del puerto de Puerto Barrios, luego de haber sido revisado mediante escáner. Sin embargo, las evidencias encontradas en República Dominicana contradicen esa versión y refuerzan la necesidad de un seguimiento más riguroso en la región. La droga estaba destinada a Bélgica, un punto caliente del narcotráfico en Europa.
Luego del descubrimiento se procedió con la quema del cargamento a través de un proceso meticuloso. Un forense verificó la autenticidad de la cocaína antes de que los paquetes fueran rociados con gasolina y prendidos fuego. El acto, cargado de simbolismo, buscó enviar un mensaje contundente contra el narcotráfico.
El evento atrajo la atención mediática y representó una declaración de guerra contra los grupos criminales que operan en la región. “Esto es una advertencia clara: República Dominicana no será un puente fácil para el narcotráfico”, señaló el ministro de Interior y Policía, Faride Raful.