Elecciones en Estados Unidos: qué se espera que ocurra en las urnas
Un ambiente nuevamente polarizado lleva a la incertidumbre de última hora a las elecciones del presidente yanki. Pero ¿no siempre fue así? En verdad que sí, la mayoría de las elecciones en Estados Unidos fueron parejas. Bueno, casi siempre. Sacando los dos mandatos del conocido “padre fundador”, George Washington (1789-1792 y 1792-1796) donde fue el único candidato, y votado por 100% del Colegio Electoral, 34 de las 59 elecciones en la tierra de Tío Sam tuvieron resultados en que hasta el final las apuestas estaban corriendo bien ajustadas.
Si miramos los datos por los “grandes electores”, va a parecer que el escenario en la mayor democracia electoral del mundo siempre estuvo con un margen grande de diferencia; pues de las 59 elecciones, 50 tuvieron más de 10% de diferencia entre los votantes del primero al segundo colocado, pero estos son los resultados en el tal “Colegio Electoral”. Hoy son 538 apoderados (fueron solo 69 en 1789 en la primera elección presidencial) que son los que tienen la responsabilidad de elegir el presidente, pero pocas veces estos delegados cambiaron el voto de los electores.
Pero, ¿cómo pasa de haber más votos de ciudadanos para un candidato y otro ganador al final? Eso ocurrió hace poco y dos veces. Con Hillary Clinton, en 2016, que obtuvo casi 3 millones de votos más que Donald Trump, pero perdió en el Colegio Electoral, y con Al Gore (vicepresidente de Bill Clinton) que perdió para George W. Bush (el Bush hijo), mismo teniendo más de medio millón de votos por encima del republicano.
Bueno, cada estado (en verdad, distritos porque hay dos casos que son diferentes de los otros 48 estados) tiene una cantidad de “grandes electores” proporcional a la cantidad de habitantes, solo que no se reparten de forma proporcional a la votación. Es decir, cuando, por ejemplo, Florida, el candidato “Matorral” gana por 1% de diferencia del candidato “La Sangre”, todos los apoderados del estado van al candidato “Matorral”.
Es la principal diferencia entre nuestros países, pues la mayoría de los países presidencialistas del nuevo mundo tienen el voto directo para presidente, es decir, el total de voto de la población es comparado directamente para saber el vencedor. En países con arquitectura parlamentaria (mismo que este no sea exactamente el caso de Estados Unidos), el voto es indirecto, se votan representantes y estos eligen el gobernante del país.
Entonces, si paramos a mirar por detrás del Colegio Electoral, vamos a mirar una costumbre mayor de disputas fuertes a la presidencia en este país, mismo que apuntemos siempre para la estabilidad y previsibilidad como algo esperado. Mas allá que solo los resultados de los votos de la gente, hay una disputa que se hace en los últimos días en lo que son conocidos como “swing states”, o estados cambiantes. Es que, el comportamiento de cada estado está mapeado y se juega para mantenerles estables en sus preferencias; es sabido que la mayoría de la gente de Texas en prácticamente toda su historia han votado por presidentes del partido Republicano, llevando sus 40 votos todos a este partido, en cuanto se espera que en California los 54 vayan al partido Demócrata.
Pero hay una cantidad de estados en que la preferencia de la mayoría cambia entre una y otra elección. Estos son, típicamente, Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Nevada, Michigan, Pensilvania y Wisconsin. Estos últimos tres en este año son los que más se apuntan como decisivos. No son los mayores, pero no son chicos, respectivamente representan 15, 19 y 10 votos en el colegio.
Foto: EFE.
En verdad que hay algunas variables interesantes, la primera es la movilización, ni siempre la gente se anima a votar, pues no mira que eso va a cambiar su vida, además con el sistema del colegio electoral, muchos sienten que no vale su voto, y ese es uno de los aspectos principales de las elecciones ese año; La segunda variable es el voto anticipado, se puede votar por el correo y no se necesita ir a los locales de votación en el día de las elecciones, y aquí, otra diferencia importante, Trump dejó de hacer el discurso en contra el sistema de votación, hay un aumento de electores adelantados entre los republicanos, 78 millones de personas ya votaron (incluyendo la candidata Kamala Harris), lo que se imagina significara cerca de 50% de todos los electores (más una señal de que bajó la participación, en 2020 fueron 110 millones de votos por correo).
Por fin, el contexto polarizado enseño un Trump más radical en relación a su discurso racial, hablando de “mala genética” de los migrantes, y un apoyador suyo en un mitin dijo que Puerto Rico es una isla de basura. Ya Kamala tiene un vice que le pesa mucho en contra entre el electorado negro, que es tradicionalmente votante de los demócratas, pues fue el gobernador del estado de Minnesota, donde a un señor negro, George Perry Floyd Jr., fue asesinado por sofocamiento por un policial blando en medio de la calle; el hecho generó conmoción mundial. En la sexagésima elección de la unión federativa más grande del continente, nuevamente la incertidumbre es segura, y el colegio puede prevalecer sobre los votos absolutos.
* Caio Manhanelli, antropólogo que actúa con consultoría política estratégica desde los años 90, con oficina en Brasil y Paraguay, desarrolla servicios para campañas electorales, mandatos, instituciones públicas y privadas.